Pa-Nicah - Papá Nicasio, lo
llama el pueblo Bangwa
Nicasio
Triolo, médico focolarino, 30 años en Fontem (Camerún)
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"El pueblo Bangwa, en el
corazón de Camerún, con cantos y danzas se ha reunido en oración en la gran explanada.
No bastaba la gran iglesia para contenerlos. Es una oración de alabanza a Dios y de
agradecimiento por la vida del doctor Nicasio Triolo, que el domingo 21 de febrero nos
dejó".
"Nosotros tenemos muy vivo el recuerdo del alivio que nos ha dado, el
ofrecimiento generoso de sí, los cuidados que ha prodigado a nuestro hijos, a muchos de
nosotros. Muchos de nuestros hijos y de nuestra gente están todavía vivos gracias a la
caridad cristiana y a la competencia profesional en favor de nuestro pueblo"
Es Martin
Nkafu -focolarino bangwa- Martin
Nkafu,
focolarino bangwa, quien lee el mensaje de su pueblo al final del funeral en el
Centro del Movimiento en Rocca di Papa (Roma) ante la Mafua Cristina
- la actual
reina de los Bangwa
- que
precisamente en estos días se encontraba en Italia y ha querido estar presente como signo
de profunda gratitud. En este momento tenemos la impresión de transferirnos allí donde
Nicasio quiso morir: en medio del pueblo Bangwa, en Fontem. que
precisamente en estos días se encontraba en Italia y ha querido estar presente como signo
de profunda gratitud. En este momento tenemos la impresión de transferirnos allí donde
Nicasio quiso morir: en medio del pueblo Bangwa, en Fontem.
Había sido otra oración coral la que lo había llevado
entre ellos hace más de 30 años. Lo recuenda Martin Kafu: "Cuando el doctor Nicasio,
junto con otros dos médicos focolarinos llegó a Fontem -que entonces era una pequeña
aldea de chozas de paja, en medio de la selva mientras que hoy es una pequeña ciudad de
alrededor de 80.000 habitantes- fue acogido como la respuesta de Dios a las invocaciones
del pueblo amenazado con extinguirse por la altísima mortalidad infantil". |

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Su
oración había llegado al Obispo que había pedido a Chiara algunos focolarinos médicos
para socorrerlos.
Y junto a los otros focolarinos quiso vivir entre los Bangwa, como ellos, promoviendo
juntos su desarrollo. Pa-Nikah lo llaman en Fontem: papá Nicasio.
"Y ahora también él -dice Martin- se convierte para las
generaciones futuras en uno de sus antepasados".
Existe un detalle que a nosotros se nos puede escapar, que Su
oración había llegado al Obispo que había pedido a Chiara algunos focolarinos médicos
para socorrerlos.
Y junto a los otros focolarinos quiso vivir entre los Bangwa, como ellos, promoviendo
juntos su desarrollo. Pa-Nikah lo llaman en Fontem: papá Nicasio.
"Y ahora también él -dice Martin- se convierte para las
generaciones futuras en uno de sus antepasados".
Existe un detalle que a nosotros se nos puede escapar, que Vénant Mbonimpaye, un
enfermero focolarino africano que estuvo a su lado en el hospital durante muchos años, pone de relieve:
"Nicasio nunca quizo ir con el coche, hasta que las fuerzas se lo permitieron. En
una región donde toda la población se desplaza a pie, quizo siempre caminar a pie, él
que era blanco, médico y además no tan joven.
Caminando, como todos los habitantes, saludaba a todos: a alguno en bangwa, a otro en
inglés y estaba siempre rodeado de escolares que iban por el mismo camino para ir a la
escuela".
Vénant presenta a Nicasio como médico quirúrgico, pedriatra y...
'polivalente': "De regreso de la II Guerra Mundial, donde salvó muchas
vidas en peligro de muerte, puso manos a la obra para hacer lo mismo en Fontem, donde
precisamente la enfermedad del sueño y otras patologías tropicales estaban acabando con
la población.
No pudiendo contar demasiado con microscopios para los análisis, ni con las radiografías
debido a la corriente eléctrica que no siempre era suficiente o disponible, había
desarrollado fuertemente varios sentidos como la palpación, la observación, el olfato,
la intuición, el tacto y la experiencia directa ante cada tipo de patología
médico-quirúrgica, hasta el punto que los otros medios habían llegado a ser casi
secundarios para él".
Un
focolarino siciliano, primo de Nicasio, lo recuerda siendo oficial médico durante la guerra en Grecia:
"Mientras recrudecían los combates socorre a los moribundos confortándolos
también espiritualmente por lo que se le otorgó la medalla de plata.
Después de la guerra, regresando a Trapani, abre un consultorio médico y escribe en la
placa: 'consulta gratis para los pobres'. No sólo: a los pobres les lleva también
comida, ropa y dinero. Por la calle lo saludaban efusivamente y no pocas mamás decían a
los niños: 'Este es tu padre, porque te ha salvado la vida'.
En 1952, se enteró de que había 'gente comprometida en vivir el Evangelo', no pierde
tiempo en ponerse en contacto con ellos. Es el encuentro con los focolarinos. Para Nicasio
la vida, que era toda donación a los hermanos, se convierte en una donación total a
Dios. En cada hermano reconoce la presencia de Jesús. Deja todo para seguirlo.
Al inicio de los años '60 el Movimiento de los Focolares comienza a difundirse en el
mundo y, cuando desde África llega el pedido de focolarinos parte, en febrero de 1963.
Tenía 50 años. Permanece durante 33 años".
En 1995 y después en 1997 sufre dos ictus que le impiden los
movimientos y le impiden casi completamente el habla. Habría deseado morir en Fontem,
pero en 1997 le aconsejan regresar a Italia para tratarse.
"La noche del 19 se siente mal" - cuenta Franco Volpi, que estuvo a su lado en estos
últimos años- "Nicasio -le dice- podría ser que la
Virgen viniera a buscarte". A pesar de que le falta el aire esboza una
sonrisa. El 21 de febrero expira dulcemente, mientras sus familiares y los focolarinos
cantaban a María que tanto amaba y que había modelado su vida.
Chiara Lubich ha subrayado la preciosa aportación que Nicasio Triolo ha dado en la
construcción de una parte relevante del Movimiento en África. De esta pequeña aldea de
Fontem, el espíritu del Evangelio de los Focolares se ha difundido hoy día en todos los
países del continente negro.
(10-05-2000) |