El largo camino de la comunidad Yary Miri

 
Los Ava Guaraní son una etnia originaria de Paraguay. La comunidad Yary Miri tenía sus tierras en el interior, pero se vieron desplazados hacia Asunción. Acostumbrados a vivir de sus cultivos, allí conocieron la miseria. A través del encuentro con personas que se interesaron por su situación hoy tienen su lugar en el mundo.

Los Ava Guaraní constituyen una etnia Guaraní, y han habitado gran parte de América del Sur durante milenios. Poseen una rica cultura en la que son esenciales la economía de reciprocidad y el liderazgo político como servicio. En el Paraguay, se han visto obligados a abandonar sus tierras ancestrales por la expansión del agro negocio y la consecuente deforestación; así como por la fuerte extranjerización de las tierras, en un entorno todavía latifundista; si bien la Constitución Nacional ampara sus derechos, en la práctica, las mismas no se cumplen, por lo que muchos grupos nativos van a la ciudad en busca de mejor calidad de vida, pero no hay políticas públicas para acogerlos y engrosan los cinturones de pobreza en zonas urbanas.

Cuando ocurrió la gran creciente del Río Paraguay en el 2014; algunas personas del Movimiento entramos en contacto con un grupo Ava Guaraní que vivía desde hacía 17 años en un basural; en condiciones de vida muy precarias, y dedicados mayoritariamente al reciclado de los desechos.

Luego de varios meses de atender sus necesidades más urgentes les propusimos que se reunieran para acordar alguna estrategia para buscar soluciones de fondo a los problemas que les aquejaban; así, nos dijeron que necesitaban tierra propia en la cual cultivar, estudiar, contar con viviendas apropiadas y criar animales domésticos; que deseaban sacar a los niños del ambiente insalubre en el que estaban.

Allí, en medio del barro y la basura nos comprometimos a buscar la tierra para realizar el proyecto de estos hermanos y hermanas, con quienes para entonces, nos unía un lazo de amor y de confianza.

La búsqueda fue ardua y duró varios meses; pero al fin hallamos un terreno de 5 hectáreas en Ita, a 30 kilómetros de Asunción; mediante la ayuda de la providencia, pues se unieron personas de otro movimiento laico (Shoensttat) y dos menonitas, así como la Pastoral Indígena, se logró comprarla en 2016.

Avaweb03Allí viven 24 familias con 115 personas. Felices de estar, finalmente, en el “Yvy Maraney”, es decir, “la Tierra sin mal “que en su cultura significa, la tierra en la cual vivir el amor recíproco y preservar sus buenas costumbres.

Estamos en los inicios del proyecto; realizando numerosas gestiones hemos logrado instalar un pozo artesiano y hoy se están realizando trabajos para la instalación de la luz eléctrica; al contar con dicha energía, el agua será distribuida a las casitas mediante una bomba; para hacer realidad este servicios estamos reuniendo fondos actualmente, mediante diversas actividades; por ejemplo, se llevará a cabo una feria de arte en el mes de abril, para tal fin.

En contacto con una red de profesionales paraguayos residentes en EE UU, estamos pagando 3 becas de estudio; el líder comunitario, Bernardo Benítez, estudia Informática; y dos jóvenes van al 2do año de Ciencias de la Educación. Alentados por el cambio favorable en sus vidas, por iniciativa propia, 11 varones están estudiando mecánica para arreglo de motos; y algunas mujeres se alistan para cursos de cocina, manejo de máquinas industriales de costura, etc…

Avaweb01Mediante la ayuda de dos arquitectos que están planificando un local para capacitación aprendieron a hacer ladrillos; que servirán para el mencionado local y también como medio de vida, pues hay posibilidad de venta de los mismos en lugares aledaños. Con la ayuda de una vecina de buena voluntad adquirimos herramientas para algunos dedicados a hacer artesanías en madera, y hoy lograron aumentar la producción y la venden en una feria local.

Cuentan además, con pequeñas huertas familiares que ayudan al autosustento; y con la colaboración de Familias Nuevas se realizó la recolección de útiles escolares para los niños de la comunidad e incluso para la escuela del lugar, y así vivir la fraternidad también con los niños paraguayos de la ciudad e Ita.

Acompañados por un pequeño equipo de modo regular; con la colaboración para cuestiones puntuales de diversas ramas de la Obra, los Ava Guaraní miran hoy el futuro con esperanza. Pues al conocernos, en un ambiente de respeto total hacia su cultura- dado q siempre hemos tomado la opción de respetar la cosmovisión que les caracteriza- hemos hallado la fuerza para empezar el proyecto de una vida nueva. Eso sí, con un acompañamiento sostenido dela Providencia, dado que no contamos con apoyo gubernamental, a pesar de haberla solicitado. Solo en los meses de enero y febrero, los aportes llegados para la comunidad Yary Miri (significa Pequeño Cedro en guaraní), se acerca a los 30 mil $; en servicios profesionales; dinero; materiales eléctricos, obras de arte donadas para la mencionada feria, alimentos, útiles escolares, entre otros.

Una focolarina casada- Leonor Navarro- médica y docente de la Universidad Católica, propuso realizar la extensión universitaria de los alumnos de Medicina dando atención médica gratuita a Yary Miri; la misma fue aceptada y serán atendidos todo el año por varios profesionales de la salud.

Cabe señalar también, que los Ava Guaraní no son cristianos; conservan su religión milenaria en la que el mandato principal es el amor recíproco. Y hemos tenido como norte no realizar proselitismo religioso alguno, pues ellos poseen una profunda religiosidad que les ha ayudado a resistir ante tantas adversidades. Por ello, cuando se inauguró el asentamiento el 21 de Diciembre del año pasado, la apertura la realizó el chamán, el líder religioso venido de Curuguaty especialmente para la ocasión.

En fin, dicen los Ava Guaraní que desde que nos conocimos, Dios les mira con particular amor; y que pondrán todo de su parte para alcanzar los objetivos que juntos nos hemos trazado; para hacer realidad cada día, la existencia de vivir en esa tierra sin mal en la que la Ley principal es el amor mutuo.

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