Marilen Holzhauser

 
El cómo es lo que cuenta. De Trento, a Europa, Asia, Australia y África. Su talento: componer por doquier la familia. (1924- 21de marzo de 1986)
En Fontem, Marilen es conocida como “big mammy” porsu gran amor

  21 de marzo de 1986 Marilen Holzauser, una de las primeras compañeras de Chiara Lubich, terminaba su viaje terreno. Aún en medio de pruebas y sufrimientos provocados por la enfermedad que la había afectado, repetía: “Por Ti, Jesús, al 100%”.

1969 – Marilen llega a Australia

Es un designio de amor y de armonía el que María Elena (Marilen) Holzhauser realizó durante su vida: componer la familia, éste era su talento. Por doquier, entre las culturas más diversas: en Italia (Florencia, Siracusa, Roma, Milán), Alemania y después, en Japón, Corea, Hong Kong, Filipinas, Paquistán hasta llegar a Australia. Y finalmente a África, a Fontem (en Camerún) en el corazón de la selva donde fue definida “big-mamy” por su gran amor, y donde permaneció durante 15 años, hasta que se vio afectada por una enfermedad que resultó mortal.

Marilen había nacido en Trento en 1924, era la mayor de ocho hermanos. En la abrumada postguerra, se convirtió en una figura importante de la Acción Católica trentina, se lanzó a trabajar por la naciente Democracia Cristiana. Pero se le presentaba un interrogante: “¿Para qué hago todo esto?”. Tenía el alma vacía”.

De mala gana, participó en uno de los primeros encuentros realizados por Chiara Lubich en Trento. Comentará: “Sus palabras me llegaron directamente al corazón. Toda mi vida, mi modo de pensar se habían transformado”. Muy pronto conoce el secreto que transmuta toda oscuridad y dolor: Jesús que desde la cruz grita al Padre “¿Por qué?”. Aquél misterioso grito, ápice del dolor, parece coincidir con el máximo del amor. A partir de ese momento Jesús Abandonado se convierte en el Amor de su vida.

Es el 16 de julio de 1949 cuando deja su familia y se une al primer focolar. Precisamente esa fecha marca el inicio de un período de luz experimentado por Chiara y que enseguida ella comparte con quien está con ella. Quedará fijo en la historia de los Focolares con una palabra: Paraíso.

Después de los primeros años vividos casi siempre junto a Chiara, en Trento y en Roma, en el ’54 forma parte de sus más estrechos colaboradores en el Centro del Movimiento, se le confía en especial el aspecto del cuidado de los focolares, para que sean casas que reflejen la habitación de la familia de Nazaret, y seguidamente la de los Centros Mariápolis y de las ciudadelas, definido como “Armonía y ambiente”. Después se le confían nuevas responsabilidades en el Movimiento en expansión en Europa, Asia y África.

Marilen llega a Fontem en 1969. Los primeros focolarinos, llamados por el obispo local, habían llegado tres años antes, para salvar la comunidad Bangwa en extinción por la altísima mortalidad infantil. Chiara le había dado una consigna: “Escucha a todos, y por seis meses no hables”. Cuando comienza a hablar sus palabras coincidieron con su vida: “No estamos aquí ni para curar ni para predicar, sino para amar a todos, hasta lo más profundo. ¡Es el cómo lo que cuenta!”. Cuenta ser una sola familia, más allá de la diversidad. Con el pasar de los años Fontem se convertirá en un ejemplo de convivencia entre blancos y negros, entre cristianos y seguidores de las religiones tradicionales.

En 1985 el diagnóstico: esclerosis lateral amiotrófica, una enfermedad rara y mortal que la irá paralizando progresivamente. Marilén deja África y regresa al Centro del Movimiento, en Rocca di Papa, donde termina su ‘viaje’. Es el 21 de marzo de 1986. En sus labios ese sí que había caracterizado su vida, siguiendo el ejemplo de María: “Heme aquí, son la sierva del Señor, hágase en mi según tu palabra” (Lc. 1, 38).

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