Giosi Guella

 
El amor esencial, directo y concreto, como en las primeras comunidades cristianas - (3 de agosto de 1923-17 de mayo de 1995)
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Giosi Guella de joven (a la izquierda) con Chiara Lubich

En un mensaje a los Focolares Chiara Lubich definió Giosi Guella como: “Una de las principales columnas del Movimiento, dotada de una especialísima tarea”. Desde el ’54, de hecho, se encargó del aspecto de la “comunión de bienes y el trabajo” de todo el Movimiento de los Focolares. Pero fue también responsable del Movimiento en Trento, Roma, Milán, en Benelux y en los Estados Unidos.

Era el 23 de abril de 1944 cuando Giosi Guella fue invitada por una amiga a pasar un domingo al aire libre con un grupo de chicas. Y así esta joven de 21 años, nacida entre las montañas trentinas, en un ambiente pobre pero sano y rico de valores, se encontró por primera vez con Chiara Lubich y sus compañeras.

Giosi Guella con Chiara Lubich y con el Padre Pascual Foresi

«Advertí la presencia de Dios en un modo muy fuerte tanto que puedo decir que ese día Dios se convirtió en el Ideal de mi vida», cuenta Giosi. Y recuerda que también «Chiara había quedado sorprendida porque, una semana antes, me había visto pasar y me había confiado a Jesús, para que Él me llevara, cuando quisiera, a su Aamor. ¡Y ya había llegado!”.

Desde entonces Giosi decide seguir el Ideal de Chiara. Fascinada desde niña por el espíritu valeroso de los misioneros, Giosi se lanza con el mismo ardor a desarrollar esta nueva obra de Dios. «Empezamos ayudando concretamente a los pobres… Dar limosna por la calle no bastaba: nosotros queríamos resolver sus problemas, teníamos que ir a fondo. Terminábamos llegando a casa cada una con un pobre y, si nosotros éramos siete (en el primer focolar de Trento, ndr) con ellos éramos catorce!» Es siempre Giosi quien cuenta: «Seguidamente comprendimos que también había otros pobres, pobres porque no tenían a Dios. No bastaba que les diéramos suficiente pan a quien tenía necesidad: ¡sobre todo teníamos que darle a Dios! ».

Con Chiara y algunas focolarinas

Dios sí, pero al mismo tiempo tantos aspectos concretos: alquiler, documentos, comida,estudio, ropa, presupuestos… Giosi siempre tuvo “los pies en la tierra” y Chiara se dio cuenta enseguida de su don paritcular. Por lo tanto le confió el desarrollo de la comunión de los bienes, que en el naciente Movimiento –como en las primeras comunidades cristianas- se actuaba desde un inicio.

Como un imán atraía a los afligidos y a los pobres, Giosi realmente encarnaba elVengan a mí, todos, que están cansados y oprimidos, que yo los aliviaré” (Mt 11,28), frase del Evangelio que Chiara había elegido para ella.

Giosi estuvo en Italia, en Benelux y en los Estados Unidos, donde contribuyó a la expansión del Movimiento y todavía es recordada con mucho afecto y gratitud.

Cuando se le manifestó la enfermedad que la llevó el 17 de mayo al Cielo, toda una serie de personas que había ayudado se reunió a su alrededor.

Todavía pocos días antes de su muerte, escribía a Chiara: “Para tus próximos y complejos viajes ten la segridad de mi unidad y del ofrecimiento cotidiano”, revelando en esto, como en otros episodios, que su tensión a vivir por los demás permaneció hasta el final.

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Eealimentación

  1. Kim.Rowley

    Grazie per aver ricordato questa figura così speciale. Mi ricordo di esserci entrata nel suo ufficio dedicato alla circolazione della comunione dei beni nel Movimento. Era stata destinata una somma per un attrezzo che serviva i per i mezzi di comunicazione. Mi ha consegnato l’assegno sì, ma solo dopo aver messo dentro il cuore la realta’ che quei soldi erano un “capitale di Dio”. Sono uscita felice e consapevole che ogni centesimo era “sacro”. E’ stato indimenticabile. Grazie Giosi.

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