Pino Quartana

 
Un hombre para los otros (3 de febrero de 1929, 30 de diciembre de 2012)
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La vida de Pino Quartana fue una constante donación hacía el prójimo. Nació en Milán el 3 de febrero de 1929, transcurre su infancia en el clima de la segunda guerra mundial, que proporciona mucho sufrimiento a su familia. Desde joven trabaja, entre los pobres de su ciudad, tratando de aliviar los dolores ocasionados por la guerra, pero esto no es suficiente para calmar su gran sed de justicia y caridad.

Siente que Dios es una respuesta, pero todavía no lo encuentra en las cosas que hace. Se inscribe en la facultad de Letras y Filosofía, encuentra la experiencia de Nomadelfia, se pone a trabajar en esta experiencia en Milán. Para él, docente de letras en la “Cardenal Ferrari” de Milán, desde siempre atraído por una vida radicalmente comprometida, el encuentro con el ideal de Chiara Lubich en diciembre de 1957 marcará la realización de su gran búsqueda. Dos años más tarde, en la Navidad de 1959, le pide a Chiara Lubich de integrar el Focolar como focolarino casado.

Pino fue siempre un espíritu libre, temeroso de todo lo que lo pudiera aprisionar. Tenía miedo del matrimonio, miedo de sofocarse dentro de las paredes de la familia. Pero la experiencia le demostrará lo contrario.

Se siente atraído por el Movimiento por la posibilidad de donarse a Dios permaneciendo entre los hombres, como dirá él mismo: “Conociendo el focolar ví que ese Dios que buscaba estaba detrás de cada ángulo, cerca de mi casa. Si quería estar con El debía estar en medio de los hombres. Era el sueño de toda mi vida”

Son innumerables los frutos de su apostolado, sobre todo entre los alumnos del liceo donde enseñaba. Lanzado en la realización de grandes ideales, vive en estrecho vínculo con cada prójimo, en la calle, en las escuelas, en las fábricas, en familia, la que él construyó junto con Mariele. Del matrimonio nació Luca. Los esposos Quartana contribuyen en la construcción del Movimiento de los Focolares en Milán, cuando en 1967 llega una llamada telefónica: “Estarían dispuestos a mudarse al Centro del Movimiento de los Focolares para trabajar cerca de Chiara?”

Desde ese momento hasta el 30 de diciembre de 2012, fecha de su muerte, Pino es un incansable colaborador de Chiara Lubich, y, en los últimos años de María Voce. El Movimiento Familias Nuevas, el Movimiento Humanidad Nueva, el Centro Igino Giordani, reciben de él un impulso decidido para la realización de sus propios objetivos.

Muchos que lo conocieron testimonian su exigente búsqueda de una comunión también en la cotidianidad. Sus hermanos de focolar lo recuerdan como un espíritu incapaz de adecuarse a la costumbre, estaba en tensión constante  hacia la radicalidad. En los últimos años sigue personalmente la formación de los miembros del Movimiento de los Focolares asistiendo a sus retiros `explicando´ el ideal de Chiara Lubich.

Pino realizaba estas grandes cosas comprometiéndose en las pequeñas cosas, las cotidianas. Esta laboriosidad era capaz de exaltar el mensaje del ideal de la unidad, y entraba en el corazón de todos los que lo conocían. A Pino le gustaba recordar que el carisma de Chiara Lubich se vivía en las cosas simples. El fue una pieza decisiva de  esta forma de actuar concretamente.

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Eealimentación

  1. Nieves

    PIno era un grande, il suo cuore aperto a tutte le culture era capace di “entrare” e sentirsi parte di ogni nazione che visitava. Tutti ci sentivamo amati e capiti da lui, e con Mariele facevano una coppia unica. Gracie, Pino, di tutto! Contiamo ancora su di te per continuare a costruire insieme una Umanità Nuova.

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