Emigración: ¿qué puedo hacer yo?

 
Flavia Cerino, abogada, que actualmente reside en Sicilia, trabaja en el área de la emigración. En especial es tutor de los menores de edad que viajan solos, sin sus familias. Algunas reflexiones.
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FlaviaCerino«Cuando hablamos de emigración, los números dicen más que las palabras: de un informe publicado en octubre de 2014, se deduce que en el mundo somos 7.124 millones de personas. Si la riqueza se repartiera equitativamente, cada persona poseería un promedio de renta anual de casi 14.000 dólares norteamericanos. Pero la realidad es que 2.700 millones de personas tienen una renta de 2 dólares y medio al día. Ahora, esta desigualdad económica, que es una desigualdad social, tiene un impacto muy fuerte en el fenómeno de la emigración: pueblos enteros se trasladan hacia países más ricos»

¿Quién es el emigrante? En el 2013, la ONU consideró que en el mundo se trasladaron 232 millones de personas. Y define al emigrante como “una persona que deja su propio país por motivos de trabajo y se establece en otro lugar por un período superior a 12 meses”. «Es la única definición que existe… que considero incompleta – subraya Flavia Cerino-. En efecto, están los refugiados (aquellos que precisan un asilo político en otro país), los prófugos que huyen de situaciones de guerra, los llamados “clandestinos” (que se trasladan sin tener un documento idóneo para entrar en otro Estado). Y las razones son también muy variadas: guerra, pobreza, estudio, intereses culturales, catástrofes naturales… Por lo tanto las condiciones humanas que se definen con la palabra, emigrante, son muy distintas».

¿Cuáles son las palabras que más se repiten en los informes de los trabajos de grupo que se realizaron durante la Escuela Internacional de Humanidad Nueva en la que se trató este tema? Durante los talleres hubo expresiones muy evidentes. «La primera es “miedo”; un miedo a algo diferente de mí mismo – continúa Cerino-. En realidad la diversidad (lo vemos en la naturaleza, también la diversidad biológica) es una gran riqueza. Perdiéndola estaríamos destinados a la extinción. Hay que considerar obviamente el miedo que nace de la inseguridad y que nos lleva al tema del orden público, de la seguridad nacional. Una cosa, por lo tanto, es el orden público y otra cosa es el miedo a la diversidad. Otro aspecto que se repitió frecuentemente es el de la familia. El emigrante que se va sólo dejando la familia, difícilmente describe las dificultades que encuentra para no preocupar a sus seres queridos. En cambio, tendría que lograr contarle a su familia la situación real en que vive, para que tengan un conocimiento global de lo que implica emigrar, también en vista a la reunificación de la familia, porque en general las familias aspiran permanecer juntas. Otra palabra repetida en los talleres fue: interculturalismo. Esto es la capacidad de superar el miedo de la diversidad para crear lugares, espacios, ambientes de encuentro y de conocimiento. Que no es sólo cultural, sino existencial, la posibilidad de compartir los problemas. El emigrante debería poder estar en la condición de dar: en cambio él mismo considera que no tiene nada para dar, cuando no es reconocido como persona, cuando no puede ejercer una ciudadanía activa, por lo tanto está siendo excluído de antemano».

20150630-02Flavia Cerino cita una pregunta que Igino Giordani se planteaba hace muchos años: “¿Qué hago yo por esta persona?”, refiriéndose al que emigra. «Es la pregunta que ahora nos hacemos nosotros. ¿Qué hacemos? Hay miles de experiencias, grandes iniciativas. Mi experiencia y la de muchos de ustedes se alterna entre dos elementos: el primero es que todo nace de una sensibilidad personal. Es decir yo, persona, me siento interpelada y cuestionada por un problema que veo en mi vecino de casa, en la realidad en la que vivo. Y trato de comprender qué puedo hacer, dirigiéndome a las personas y a las instituciones que tienen la competencia para actuar. Porque se trata de aliviar, de que la vida del emigrante resulte más fácil en mi ciudad. En la práctica, a la pregunta “¿qué puedo hacer yo?”, puedo responder comenzando a actuar según lo que está a mi alcance: por lo tanto, juntándome con alguien que comparta mi deseo, comenzando por pequeños gestos, puedo entrelazar los nudos de una red, allí donde estoy; mediante gestos simples que generan una humanidad renovada a mi alrededor».

Fuente: “Reflexiones sobre la emigración y el interculturalismo”, intervención desarrollada durante la Escuela Internacional de Humanidad Nueva (febrero de 2015), coordinada por Flavia Cerino, experta en emigración – www.umanitanuova.org

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  1. Paolo

    Volevo solo evidenziare un aspetto: l’odierna agricoltura sta nutrendo il mondo assai di più e meglio di quanto non abbia mai fatto in passato. È vero, ci sono 800mila sottonutriti; ma tale cifra costituisce un minimo storico essendo pari al 12% della popolazione mondiale, contro il 37% del 1970 ed il 50% del 1947. Quindi molto è stato fatto per combattere le ingiuste diseguaglianze.

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