Omar Díaz

 
“Hasta la vista, en el Paraíso” (5 de febrero de 1969 – 14 de junio de 2015)

omar_diazEn la noche del 14 de junio, Omar Díaz nos dejó imprevistamente. Era muy conocido sobre todo en América Latina, donde se desempeñaba como responsable de la Escuela de jóvenes de la Ciudadela Lía en Argentina. Es una noticia que nadie hubiera querido recibir.

En la mañana del domingo, Omar hubiera tenido que viajar a Rosario (a unos 350 km) para votar. La idea era viajar temprano y por esto, se había puesto de acuerdo con otras personas del lugar para que lo llevaran hasta la cercana ciudad de Junín, desde donde tomaría el bus para Rosario. Como no llegaba, fueron a buscarlo hasta la casa, pensando que no se había despertado a tiempo… Durante la noche, un infarto le había provocado una muerte instantánea, dejándole, sin embargo, una expresión serena.

Omar nació el 5 de febrero de 1969 en Tandil, Argentina. Era el tercer hijo de la familia Díaz. Transcurrió una infancia feliz. Su padre era propietario de una carnicería y toda la familia colaboraba a la buena marcha del negocio, de manera que en casa no faltaba nada.

A finales del bachillerato, entró en contacto con el Movimiento de los Focolares. La espiritualidad de Chiara Lubich fue para él una luz que acogió en seguida y que jamás abandonó. Después de haber terminado el último año de la secundaria, pasó un periodo de tiempo en la ciudadela Lía, en medio de la “pampa” argentina. Allí, encontró la confirmación de su vocación a consagrarse a Dios en el Focolar. Después fue a Loppiano (Italia) para participar de la escuela de formación de los focolarinos.

Al terminar este periodo, volvió a Argentina y vivió en el focolar de Rosario. Estando allí estudió Pedagogía y luego empezó a trabajar, primero como docente y después como coordinador y director de varias escuelas e institutos de esa ciudad. Omar era un educador apasionado, que nunca se conformaba, por lo contrario, trataba siempre de ir más allá. Quería que la experiencia educativa dejara una huella en los jóvenes. Su deseo de estar siempre al día y de superarse, lo impulsó a hacer unos cursos de posgrado y, al mismo tiempo, a dedicarse a las nuevas generaciones del Movimiento, de manera especial a los gen 4 (niños hasta los 9 años) y a los gen 3 (adolescentes). Ante la noticia de su partida, es impresionante la cantidad de testimonios que muchos de ellos, que ahora son adultos, están dejando en su página facebook, lo que hace imposible pensar en transcribirlos aquí.

En el 2012 empezó para él una nueva aventura en la Ciudadela Lía como encargado de la Escuela de Formación de los jóvenes. Son muchos los que podrían dar un testimonio de su compromiso y amor personalizado por cada joven que pasó por esta escuela internacional. Respetaba sus orígenes y su cultural, con cada uno se tomaba el tiempo para tratar de descubrir juntos los pasos a dar para crecer como persona y en la vida espiritual.

Nos deja a los 46 años, sin previo aviso de su partida. Lo recordamos con el saludo de despedida que dirigía a los jóvenes que partían de la Ciudadela Lía para volver a sus ciudades: “Hasta la vista, en el Paraíso”.

Normas(500)

 

Más noticias