Dios se hace Niño

 
Es Jesús el regalo más grande”: con este espíritu, miles de niños de todo el mundo recuerdan a muchos que “Han desalojado a Jesús”, e invitan a volverlo a poner en el centro de la Navidad.

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«Yo sólo había escuchado hablar de Santa Claus, pero ninguno me había contado la verdadera historia de Navidad, ¡la historia de Jesús que nace!», cuanta una niña. «Sí, la gente se había olvidado un poco de ella, pero nosotros se la podemos recordar! Como ya están haciendo muchos otros niños en todo el mundo», responde otro.

Son los gen 4, niños y niñas «que quieren a todos como hizo Jesús y que hacen ver a todos que ¡Él es el don más grande!», como ellos mismos explican.

Se lo enseñó Chiara Lubich, la fundadora del Movimiento de los Focolares, que les había dirigido a ellos esta invitación: «Hagan nacer a Jesús en medio de ustedes con su amor; ¡así será siempre Navidad! […] Podemos ofrecer a todo el mundo a Jesús, a Jesús en medio nuestro, y llevar este amor, esta alegría a las calles, a las escuelas, a los pequeños y a los grandes… ¡por doquier!».

Hace algunos años, Chiara, paseando por las calles de Zúrich, en Suiza, antes de Navidad, había visto las vitrinas con luces, juguetes, la nieve sobre los árboles, Santa Claus… y se había preguntado: ¿Dónde está Jesús? Jesús no estaba. «Este mundo rico se apropió de la Navidad, pero han desalojado a Jesús», escribía.

«¿Qué quiere decir ‘desalojado’?» Pregunta una niña. «Significa que Jesús no tiene lugar donde vivir, como cuando nació que no encontraban un lugar para Él». «Entonces Chiara nos dijo: ¡al menos nosotros hagámosle una fiesta! Nosotros los gen 4 de todo el mundo queremos hacer así e invitar a todos a hacerlo».

Seguidamente nace la idea de hacer estatuitas del Niño Jesús y pesebres y ofrecerlas a las personas que quizás no saben o no recuerdan que Jesús es el regalo más importante de la Navidad.

«Queremos hacer que recuerden que la Navidad es la fiesta de Jesús. Y les decimos a las personas: ¿quieres llevarlo a tu casa? Hay quien responde que no, hay quien pasa y ni siquiera se detiene, pero otros se detienen y nosotros les damos las imagencitas de Jesús o los pesebres, preparados por nosotros. Vamos a las principales plazas de las grandes ciudades, a los centros comerciales, se las damos a nuestros alcaldes y vamos a las casas de ancianos, tratamos de llamar la atención con nuestros quioscos, con nuestras canciones; organizamos fiestas de Navidad para muchos niños. Es como una ola de felicidad que involucra a todos y vuelve a poner en el centro de la Navidad al “festejado”».

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