María, flor de la humanidad

 
María es la humanidad realizada, el modelo del ser humano. La plenitud de la humanidad que encontramos en ella, discípula, mujer de fe y de esperanza, virgen, esposa, madre, son expresiones que encontramos en un conocido texto de Chiara Lubich.

«El Antiguo y el Nuevo Testamento conforman un solo árbol.
Su florecimiento tuvo lugar en la plenitud de los tiempos. Y la única flor fue María.
El fruto que dio fue Jesús.
También el árbol de la humanidad ha sido creado a imagen de Dios.
En la plenitud de los tiempos, al florecer, tuvo lugar la unidad entre Cielo y tierra
y el Espíritu Santo se desposó con María.
Teneos por lo tanto una sola flor: María y un único fruto: Jesús. Pero María, si bien es una, es la síntesis de toda la creación, el ápice de su belleza, cuando se presenta como esposa a Su Creador […] María es la flore florecida en el árbol de la humanidad nacido de Dios que creó la primera semilla en Adán.
Es hija de Dios su Hijo.
Mirando una plantita de geranio, que se abría con una flor roja, me preguntaba y le preguntaba. «¿Por qué floreces en rojo? ¿Por qué del verde cambias a rojo?» ¡Me parecía algo extraño!
Hoy comprendí que toda la humanidad florece en María. María es la Flor de la humanidad.
Ella, la Inmaculada, es la Flor de la Maculada.

La humanidad pecadora florece en María, ¡la toda belleza!
Y, como la flor roja agradece a la planta verde que mediante sus raíces y el abono la hizo florecer, así María es, porque existíamos nosotros pecadores, que obligamos a Dios a pensar en María.
Nosotros le debemos a Ella la salvación. Ella nos debe a nosotros su vida».

Chiara Lubich, Maria trasparenza di Dio, pp. 85-87

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