Lanzados al infinito

 
En el día dedicado por la Iglesia Católica a todos los santos, un escrito de Chiara Lubich que presenta al santo como a aquél que conoce de verdad, lo que es el Amor.

«Los santos son grandes

porque, habiendo visto en el Señor

su propia grandeza,

se juegan por Dios, como hijos suyos,

todo lo que tienen.

Dan sin pedir nada a cambio.

Dan la vida, el alma, la alegría,

todo vínculo terreno, toda riqueza.

Libres y solos, lanzados al infinito

esperan que el amor los introduzca

en Reinos eternos;

pero, ya en esta vida

sienten llenarse el corazón de amor,

del verdadero amor, del único amor

que sacia, que consuela,

de ese amor que traspasa los párpados del alma

y da lágrimas nuevas.

¡Ah! Ningún hombre sabe lo que es un santo.

Ha dado y ahora recibe;

y un flujo continuo pasa entre Cielo y tierra,

une la tierra al Cielo y fluye del abismo

ebriedad única, linfa celestial,

que no se detiene en el santo,

sino que pasa a los cansados, los mortales,

los ciegos y paralíticos del alma,

y poda y riega, alivia, atrae y salva.

Si quieres conocer el amor, pregúntaselo al santo». 


Chiara Lubich, “La doctrina espiritual”, Ciudad Nueva 2005, pag. 156-157

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