Esilda Esther Rodríguez de Casal (Essi)

 
Entre las primeras personas de Panamá que adhirieron a los Focolares, se compromete a vivir el Evangelio “sin límites”. (7.9.1948-26.10.2016)

Una mujer llena de intereses y de capacidades. Enérgica, capaz, dinámica. Nada habría hecho imaginar que la inspiración más alta de su vida, no llegó gracias a su inquieto espíritu de búsqueda y ni siquiera a través por los múltiples conocidos que, sino por un niño: su hijo David. En la familia, en efecto es él quien en primer lugar encuentra la espiritualidad de la unidad, ese carisma evangélico que ya en los años ochenta se abre camino también en Panamá, en América Central. Viendo los efectos en el hijo, Esilda – a quien Chiara Lubich le dará el nombre de Essi ( = Jesús sí) – no duda en comprometerse “sin límites” en la práctica del Evangelio, “feliz de servir a Dios como focolarina casada”. Ella se confía plenamente en Dios a quien descubre como Amor y comienza el Santo Viaje “con Jesús Abandonado por un lado y María Desolada por el otro”.

Atraída por la sabiduría, trata de encarnar en lo cotidiano lo que Dios le hace comprender, a través de hechos concretos. Vivaz y espontánea, nada le da miedo. Cuando hay que organizar o colaborar en las actividades del Movimiento, está siempre en primera línea, con el mismo entusiasmo con que se prodiga por su marido y su familia, orgullosa de cada uno de sus hijos y nietos, de sus talentos y de sus conciertos. Sostiene espiritualmente a muchas personas, entre ellas también a sus ex colegas. Como tarea en el Movimiento se le confía el diálogo ecuménico que trabaja teniendo relaciones significativas con cada uno de los miembros del “Comité Ecuménico Panameño”.

Durante 19 años Essi sufre la experiencia de una grave enfermedad que permite que a su carácter fuerte y valiente, se agreguen la simplicidad y la humildad. Sabe tomar todo como proveniente del amor de Dios y transmite seguridad a los demás que se encuentran afectados por su misma enfermedad. A pesar de los dolores no se queja nunca, continúa amando a los demás con una medida siempre nueva y con profundidad, hasta el final.

El 26 de octubre de 2018, a los 68 años, Essi concluye su carrera hacia Dios, adhiriendo a Su voluntad y repitiendo su Sí a Jesús Abandonado.

Son muchos los ecos y los testimonios de las numerosas semillas sembradas en su tierra, que seguramente continuarán floreciendo. El Movimiento de los Focolares en Panamá le está agradecido por su vida en la cual ha tratado de encarnar con todo su ser la Palabra elegida para ella por Chiara Lubich: “Señor, ¿a quién iremos?. Tu sólo tienes palabras de vida eterna” (Jn 6, 68)

Escrito por Anna Friso

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