Es una de las primeras actividades desarrolladas en Villa Blanca. Surgen en 1973 cuando se instaló el primer grupo de chicas en la Mariápolis. Esta obra desde sus inicios estuvo marcada por la Providencia y el esfuerzo cotidiano de sus pioneras. Eran tiempos difíciles donde a veces faltaba también lo necesario. En este contexto un vecino, conociendo la situación, dado que había tenido una super producción de zapallos decide regalarles una buena cantidad. Agradecidas porque les servía para alimentarse vieron también la posibilidad de elaborar zapallitos en almíbar, como los hacía la abuela de una de ellas.  Fueron hasta el pueblo de O’Higgins, distante 3 km de la Mariápolis, a golpear las puertas de los vecinos para pedirles frascos donde envasar los zapallitos. Días después, superando la vergüenza, volvieron a las mismas casas, pero esta vez para vender los frascos llenos con los zapallitos en almíbar.

Un salto cualitativo se dio en 1978 gracias a la genrosidad y competencia de un industrial de Mendoza quien diseñó, fabricó y donó  las maquinarias necesarias para el desarrollo de esta perqueña industria naciente.

En los años ’90 se construyeron las instalaciones donde hoy funcionan las plantas de elaboración de las mermeladas.

Todas las mermeladas son artesanales. Sin conservantes y elaboradas con frutas orgánicas. Aptas para celiácos. En la actualidad se producen más de 10 tipos de mermeladas.