Queridos lectores,

En el momento de cerrar este número, se está produciendo, con toda crueldad, el conflicto en Ucrania, durísimo, que se suma a los puntos “calientes” de la tierra en donde los combates y las violencias provocan pérdidas de vidas humanas, destrucción, prófugos forzados a alejarse de su propia tierra y cultura, aumento de la pobreza en todos los sentidos.

Las redes sociales, los periódicos y la televisión nos permiten seguir en tiempo real lo que sucede. En medio de tanto dolor provocado por los hombres, vemos a quienes luchan por defenderse y sobrevivir, pero también a los que experimentan vergüenza por el mal causado, por el rostro de Dios ofendido en tantos prójimos.

Y, por lo pronto, la solidaridad no se ha hecho esperar. Estados, organizaciones solidarias, simples ciudadanos acuden a recibir a hermanos desplazados que han tenido que dejar sus casas, sus bienes y su historia. Hermanos que han tenido que decidir en pocas horas o en pocos minutos si marcharse o cómo hacerlo, llevando consigo lo menos posible para no sobrecargar un viaje que se sabe dónde empieza, pero no dónde acabará.

Vemos en estos días que también la generosidad es muy grande.  Hay quienes dan su tiempo, o ponen a disposición su casa o estructuras de todo tipo para la acogida.  Hay quienes recogen  alimentos o bienes de primera necesidad, ropa y medicamentos.  Otros dan sumas de dinero, u organizan y sostienen momentos de juego con los niños que están en los refugios o en los lugares de hospedaje para los desplazados. Es una situación en continua evolución, y sobre la que encontrarán ustedes informaciones y aggiornamentos en el sitio www.focolare.org.

En este  momento también, todos podemos seguir aportando a la paz, empezando por ser constructores allí donde nos encontramos, o donde nos toca vivir nuestra jornada, con acciones concretas.  Puede ser pacificando a personas con posiciones contrastantes, o incluyendo a los marginados y a los que nadie toma en consideración. También podemos verificar las fuentes antes de difundir una noticia o un comentario a través de las redes, o podemos ayudar y acoger a los que no tienen un techo o lo necesario para sobrevivir. Será nuestra mejor forma de contribuir a la paz mundial, junto con la oración de petición y de acción de gracias por cada paso, por más pequeño que sea, en la solución de los conflictos en curso.

En este número se podrán leer muchos testimonios que nos darán el coraje de seguir en el camino hacia el mundo unido.  En la apertura publicamos el mensaje de Margaret Karram para el Laboratorio Hombre Mundo y cerramos con un pensamiento de Chiara Lubich sobre la paz, extraído de su discurso a la Unesco en 1996.

¡Les deseamos una buena lectura!

Stefania Tanesini con Anna Lisa Innocenti,
Lorenzo Russo, Carlos Mana, Maria Grazia Berretta,
Maria Laura Hernandez, Laura Torelli, María Luz Peña,
Laura Salerno, Johanna Boss, Carmelita Ventrella.

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2 Comments

  • La irracional guerra en Ucrania nos tiene a todos con el corazón como una pasa de uva. Siguiendo el consejo del Apostol Pablo Oremos sin cesar porque vuelva la paz, porque el corazón de los agresores experimenten arrepentimiento y porque tantos agredidos el perdón.
    +Miguel Tamayo y Martha Lopez

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