Nuestra vocación es poner de relieve a María

P. Esta mañana en la plaza San Pedro estaban presentes un nutrido grupo de focolarinos, de adherentes al Movimiento fundado por Chiara Lubich. El Papa les entregó una carta, es un Movimiento que sin ninguna duda, más que los demás…, está fundado sobre un carisma mariano.
Hemos entrevistado a Chiara Lubich. Escuchemos lo que nos dijo acerca del rosario y de su experiencia personal de rezarle a María.

R. A mí me parece que el Espíritu Santo en el Papa va al mismo paso que el Espíritu Santo en el mundo. Ahora se habla mucho del perfil mariano de la Iglesia, es decir, ese perfil al que se refirió von Balthasar, que abraza al perfil petrino y a los demás perfiles. Y el Papa, en sintonía con esto, vuelve a proponer esta oración maravillosa que ahora realmente se volvió un esplendor.

P. El Papa agrega cinco nuevos misterios al rosario, los “misterios de la luz”. �Qué significa?

R. Yo creo que es algo importantísimo, porque después de la tradición que tenemos, de recitar el rosario en una determinada manera, ahora se agregan otros cinco misterios, que son muy necesarios porque completan a los demás. Antes se llegaba hasta el bautismo, y desde allí hasta el comienzo de la pasión no había nada en el rosario, faltaba la vida pública de Jesús, llena de luz, donde él se manifiesta hijo de Dios.
Entonces me alegró mucho. El rosario es una síntesis de todo el Evangelio, por eso –como dice el Papa- es una oración contemplativa. Recitándolo, y pensando en cada misterio, se puede revivir toda la vida de Jesús, naturalmente junto a María. Y esto es importante, porque no es una oración para recitar de cualquier manera, un Ave María después de otro. Es una contemplación. Es un resumen de toda la verdad cristiana.
Y después del trágico atentado del 11 de setiembre, en el cual el Papa mismo dijo que intervinieron las fuerzas del Mal con la M mayúscula, había que oponer las fuerzas del Bien con la B mayúscula. Es decir, �no tanto las guerras, cuanto la oración! Nosotros, además, sentimos que en el mundo es urgente la distribución de los bienes, para poder acallar el terrorismo. Por eso el rosario, que ahora resulta tan nuevo, es lo que se necesita en este momento.

P. Chiara, hoy el Papa le entregó una carta en la cual encomienda al Movimiento de los Focolares el rezo del rosario.

R. Nuestro Movimiento, en realidad, se llama “Obra de María”, aunque se lo conozca más por “Movimiento de los Focolares”. Nuestra norma es esta: tratar de repetir a María y de ser una continuación suya, así como nos es posible. Ahora, el hecho que a nosotros nos haya confiado … mientras tanto es un gran honor, también un compromiso, y es una gran alegría, porque nuestra vocación -quisiera decir- es poner de relieve a María.

P. María, como figura que nos ayuda a encarnar a Cristo, también nos ayuda a comprenderlo, es una mediadora.
R. �Sin ninguna duda, sin ninguna duda! Ella es el fondo blanco sobre el cual brilla Jesús. Yo creo que no se puede llegar a Cristo sin María. Es el camino que el Espíritu Santo, que la Trinidad encontró para traer a Cristo a la tierra.

P. �Quién es María para usted?

R. Para mí María es algo muy grande. Ella es el concentrado de todos los carismas, sobre todo del carisma de los carismas, que es el amor, que es la caridad. Para mí María es la figura del cristiano, particularmente de la mujer. Ahora, que tratan de que la mujer imite al hombre, que se ponga a la par suya, con medios que nosotros no podemos compartir, por ejemplo haciéndola sacerdote…
Yo creo en cambio que la vocación de la mujer es imitar a María. Ella es portadora del amor, lo único que quedará en la otra vida; porque muchas cosas que aquí existen, por ejemplo la jerarquía y los sacramentos, en el más allá no existirán, quedará sólo el amor. Y ella es el testimonio de lo que quedará.

P. �Qué puede decirle a alguien que considera el rosario como una simple oración repetitiva, que no logra intuir su gran espiritualidad. �Cómo se puede encontrar a María en el rosario?

R. Recuerdo que una vez me encontraba en Asís acompañando a un grupo de evangélicos, y sobre unas piedras encontramos un rosario. Un Pastor tomó este rosario y me preguntó: �Para qué sirve? �Para qué repiten siempre Dios te salve María, Dios te salve María…?”.
Yo contesté: Cuando se ama a una persona, se le quiere decir mil veces ‘te amo’, ‘te amo’, ‘te amo’. No es una repetición, es una exigencia del corazón. Y como Ella es nuestra madre, nuestro modelo, es la que nos ha dado lo más precioso que tenemos, Jesús, por eso hay que decírselo mil veces. Las 150 veces que repetimos cada día “Dios te salve María”, tienen este significado.

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