Bruna Tomasi en Colombia, Ecuador, Perú.

Estuve 5 semanas en Colombia, Ecuador y Perú. Un pueblo maravilloso, parece hecho para vivir el Ideal de Chiara”- fueron algunas de las primeras palabras que dijo Bruna al regresar, ella que ha sido una testigo directa del nacimiento de los Focolares.

Como conclusión del viaje nos llegó esta carta que expresa la alegría, el reconocimiento y la gratitud de cientos de personas que en estas 5 semanas tuvieron la posibilidad de encontrarse directamente con ella: “Como las estrellas forman una constelación: así eran y se sentían Chiara y sus primeras compañeras. Bruna Tomasi, una de ellas, vino hasta aquí para compartir con nosotros su divina aventura”.

En Colombia, del 26 al 10 de mayo, tuvieron lugar una serie de citas: desde el saludo a los 85 sacerdotes reunidos en Tocancipá, a los encuentros con la comunidad, con los jóvenes, con los focolarinos, las religiosas, las familias… De todos los rincones del país llegaron numerosos y llenos de entusiasmo, superando inundaciones, calles cerradas a causa de los ríos desbordados y los deslaves.

Marita Sartori (al centro)

Y para Bruna ¿qué fueron estos días? De Colombia le impresionó la presencia viva de Marita Sartori, focolarina de los primeros tiempos que vivió en Colombia de 1973 al 2002 “como una semilla caída en esta tierra que da fruto”. Y también le impresionó la naturaleza tan activa del pueblo, que se mueve para ayudar a quien pasa necesidad. Son un ejemplo el “Centro Social Unidad –obra social de numerosos miembros de los Focolares que desde hace más de 30 años funciona en un barrio periférico de Bogotá, con asistencia sanitaria, escolar, educación artística- y la Escuela “Sol naciente” surgida en los alrededores del Centro Mariápolis en la capital.

El viaje prosiguió hacia Ecuador, del 10 al 23 de mayo. “De este país lo que se destaca –es siempre Bruna quien cuenta- es la variedad cultural. Pero hay una aceptación recíproca muy bella. Lo que podría ser un obstáculo ya está superado”. En la Universidad Andina “Simón Bolívar”, el 13 y 15 de mayo, se dieron cita los miembros de los Focolares provenientes de diversas regiones: Esmeraldas, Guayas, Imbabura, Santo Domingo de los Tsáchilas, Pichincha. Eran muchas las expresiones culturales de un pueblo rico en la diversidad. El canto y la danza se hicieron presentes, desde la costa hasta la cordillera de Los Andes, como un don especial y un agradecimiento hacia la comitiva que estaba de visita. Expresión de la diversidad que se convierte en don fue la “Misa Afro” animada por la comunidad de Esmeraldas. “¿Qué hacer para difundir en todo el país el Ideal de la unidad?” era una pregunta que recurrente. “Fortificar el camino emprendido y reavivar el ‘fuego’ del amor recíproco”, fue la consigna de Bruna a este pueblo, un llamado para que Ecuador viva plenamente la fraternidad y la done como un regalo al mundo.

Y finalmente llegamos a Perú. Bruna Tomasi estuvo en Lima del 23 de mayo al 3 de junio. Los peruanos siempre desearon una visita de Chiara Lubich, y “Dios a través de Bruna se nos concedió este regalo”, escriben. “El pueblo peruano tiene una dignidad ancestral –comenta Bruna- Parece que también en la tradición religiosa de los Incas hay trazas de la Regla de Oro…”. También en este inmenso país son numerosas las citas. Fue bellísimo el encuentro con la comunidad de Perú, estaban presentes alrededor de 320 personas provenientes de todas partes, algunos hicieron más de 30 horas de viaje. “Ha sido una fiesta –escriben todavía desde Lima- En 1989, el terrorismo era una realidad en Perú y tanta gente escapaba del país, pero precisamente ese año llegó el focolar a Lima, subrayando con este hecho que nuestra revolución de amor es más fuerte que todo”. Fue muy importante el encuentro con el Nuncio Apostólico, Mons. Bruno Musarò, con el Cardenal de Lima, Mons. Juan Luis Cipriani y otros Obispos del lugar. Todo manifestaron su estima hacia Chiara y su carisma.

 “El Ideal de Chiara –así concluyó Bruna nuestra entrevista- está hecho para la “relación” con el otro a todo nivel, ante cualquier desafío, también a nivel cultural. El reto existe, pero viviendo la caridad se superan todas las diferencias

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