Itinerarios de unidad: el arte de amar

Video en italiano: «El arte de amar cristiano»» – Chiara Lubich en Taipei, enero de 1997

«El amor cristiano es un arte: es necesario conocer el arte de amar. Este tiene algunas cualidades, algunas exigencias. Hice la lista ahora y quisiera proponerlas también a todos los que tienen el deseo de vivirlas, por el bien de muchos y también por su propio bien. El amor pues, el verdadero amor que queremos difundir en el mundo, ¡que ya está en marcha!, tiene estas cualidades,

Antes que nada, el amor verdadero ama a Jesús en la persona amada. Hay que grabárselo bien en la cabeza: en cada persona que encontramos, detrás de cada una está Jesús. ¿Acaso no ha dicho El, hablando sobre la grandiosa escena del juicio final, que considera hecho a El mismo lo que se le hace a los otros sea bueno o malo?i¿¿No es su juicio un constante repetir: “A mí me lo hiciste, a mí me lo hiciste, a mí me lo hiciste”? El primer punto que tenemos que grabar en nuestra cabeza para llevar adelante esta revolución de amor en el mundo, es que hay que hacer a los demás lo que se le haría a Jesús, porque Jesús está dentro escondido detrás de cada hermano nuestro. Entonces hay que amar a Jesús en cada uno. Con esta convicción nació el Movimiento. Y con esta convicción se expandió en todo el mundo.

El amor verdadero, además – es otra cualidad, y así hacemos un poco de examen de conciencia a ver si lo tenemos o no-, el amor verdadero, ama a todos. No admite excepción de personas; esta sí, esta no. No existe para este tipo de amor, el simpático o el antipático, el lindo, el feo, el grande, el pequeño, el que es de mi patria o el extranjero.

Todos son amados. Recuerdo esta revolución al comienzo del Ideal cuando descubrimos que el amor evangélico nos llevaba a amar a todos. Teníamos también nosotros nuestras simpatías, nuestras antipatías, veíamos a ese que era feo y nos íbamos lejos, nos poníamos cerca del que era lindo, al extranjero no le prestábamos atención, al de nuestra patria sí. Y en cambio, aquí está la revolución: hay que amar a todos. Y amar a todos es la gimnasia espiritual que se nos pide a nosotros los cristianos.

El amor verdadero –otra cualidad es el primero en amar. O sea que no espera ser amado para luego amar, sino que comienza siempre.Como hizo el Eterno Padre que envió a Jesús a morir por nosotros, cuando éramos pecadores, ¡no amábamos a Dios nosotros! Y El fue el primero en amar. El auténtico amor cristiano es el primero en amar. Prueben, háganlo, verán que revolución surge a su alrededor viviendo un amor de este tipo. Atención por lo tanto: amamos siempre, a todos, viendo a Jesús, de primeros..

 Todavía más, el amor verdadero ama al otro como a sí mismo, exactamente como… como a si fuese yo. Y esto hay que tomarlo al pie de la letra, no se puede amar a sí mismo así nomás. El otro soy yo, yo soy el otro, y  debo amarlo como a mi mismo, por lo tanto hacer a él lo que haría a mi, cosas buenas naturalmente.

 Es más: el amor verdadero sabe hacerse uno con los otros. Por ejemplo, si uno sufre saber sufrir con él; si uno está alegre saber estar alegre con él. Por ejemplo, si vas a una boda con mala cara estás equivocado. Hay que gozar con el que goza. O si vas a ver a un enfermo, no se te ocurre reírte o pensar en otra cosa. No, hay que sufrir con él, hay que vivir lo que el otro vive. Hay que hacerse uno con el otro. Por lo tanto no es un amor sentimental, es un amor concreto.

Todavía más: el verdadero amor cristiano ama también al enemigo: “Perdona setenta veces…”, ama también al enemigo, y le hace el bien, y reza por él. Este amor al enemigo es la revolución típica de nuestro cristianismo, yo no he encontrado esto en ningún otro lado. Amar al enemigo es algo típicamente cristiano, es típico del cristiano.

Además: el amor verdadero, el que Jesús trajo a la tierra quiere…Jesús quiere que sea recíproco. Que uno ame al otro y viceversa, de modo tal que se llegue a la unidad, esa unidad de la cual Jesús habló en su testamento, en su oración sacerdotal. Es justo el mandamiento nuevo que vino a la tierra con Jesús: “Ámense mutuamente como yo los amé” Porque El quiere que nosotros imitemos a la Santísima Trinidad, como se aman las Personas en la Trinidad. Que también entre nosotros cristianos nos amemos de esta forma.

Además – y ésta es la última cualidad, después las resumimos todas-, Jesús nos hace comprender que se ama con la cruz, con su cruz, estando en la cruz. El amor, a veces, muchas veces, casi siempre, es sufrir, porque hay que hacerse uno con el otro, hay que renegarse a si mismo y pensar en los demás. Pero luego ¡esto te da una alegría inmensa en el corazón! ».

Taypey (Taiwán), 26 de enero de 1997

Párrafos de una conversación de Chiara Lubich a la comunidad eclesial de Taiwán.

1 Comment

  • Hoy vino un trabajador y me contó su problema personal con su familia, un tema de separación, en el que rodeaba el odio entre él y su ex-pareja. Hace mucho que no leo temas relacionadas a la espiritualidad del movimiento, y mientras escuchaba su problema me vino rápidamente a la cabeza «El arte de Amar», lo googleé y simplemente lo imprimí y se lo entregué sin leerlo. Recién acabo de leer lo que Chiara nos dice y … «QUE GANAS DE AMAR A TODOS ME HA NACIDO NUEVAMENTE»

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