Argentina: creando cultura EdC

“Un día, hace muchos años, yendo por la ruta hacia el trabajo, me di cuenta de que no era un empresario feliz”.

Así comenzó su testimonio Armando Tortelli, empresario brasilero, en la charla que se llevó a cabo el pasado 27 de septiembre en el Colegio de Abogados de la ciudad de Paraná y que daba apertura al XXXII Encuentro de Empresarios de la EdC en Argentina, que continuaría luego el 28 y 29 de septiembre en el Centro Mariápolis “El Salvador”.

Un hecho clave en su vida. Era un empresario exitoso, tenía una familia hermosa, pero evidentemente estaba insatisfecho.

Luego Chiara Lubich lanzó en 1991 la Economía de comunión y comprendió que no era una tarea seguramente sencilla ni fácil, aunque sí fascinante y le daría un vuelco a su vida. Hoy, junto a su mujer, Roselli y 5 de sus hijos, gestionan 4 empresas, una de ellas una distribuidora de medicamentos.

“¿Cómo se produce una nueva cultura?” Se preguntaba Armando, “con el ejemplo, si no mírenlo al Papa. Un empresario debe dar el ejemplo si quiere generar una nueva cultura”.

El sábado y el domingo se desarrolló el tema central del encuentro: “La economía de comunión como expresión de la cultura del dar”. La Lic. Patricia Santoianni realizó un interesante desarrollo antropológico de la cultura del dar en los pueblos originarios. Destacó que sólo el que da tiene nombre, rostro. Sólo el que da, es. Más tú das, más tú eres.

También hubo espacio para talleres, algunos con trabajos de grupos y otros individuales donde se nos requería meditar profundamente en el camino que tenemos por delante si intentamos vivir la EdC.

Qué riqueza la de un grupo tan diverso, creyentes, no creyentes, jóvenes y adultos, empresarios, estudiantes, estudiosos, empleados, desempleados, de diferentes ideologías políticas. Éramos 110 y veníamos de toda la Argentina más una hermosa delegación de 13 paraguayas.

Antes del final llegó el espacio latinoamericano para conocer las diferentes realidades, porque es necesario hacer crecer la comunión entre nosotros, y si bien la EdC es una, mundial y global también es completamente boliviana, mexicana, cubana, paraguaya, argentina, donde la diversidad se convierte en riqueza.

(Con la colaboración de Carolina Carbonell)

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