Chiara Lubich, testimonio de la fe


El Movimiento de los Focolares  pide la apertura de la causa de beatificación y canonización de Chiara Lubich – 7 Dicembre 2013

Es durante esta fecha simbólica del 7 de diciembre, que la presidente de los Focolares Maria Voce anuncia la inminente presentación de la solicitud al Obispo de Frascati, Mons. Raffaello Martinelli, para abrir la causa de beatificación de Chiara Lubich.

7 de diciembre de 1943: fecha que recuerda el nacimiento del Movimiento de los Focolares. En realidad, ese día, como ella misma cuenta, Chiara Lubich no tenía la intención de fundar nada, sino solo el deseo de seguir a Dios.

7 de diciembre de 2013: han pasado 70 años, y los frutos y las consecuencias inesperadas de esa donación se han manifestado de muchas maneras. El nacimiento de una Obra, los Focolares, el reconocimiento a la figura de Chiara como portadora de un carisma, en beneficio de muchos, y su fidelidad al mismo. El día de su funeral, el 18 de marzo de 2008, miles de personas de todo el mundo le rindieron homenaje, y los testimonios de personas pertenecientes a varias Iglesias cristianas, fieles de otras religiones, exponentes de la cultura y del mundo laico y político destacaron el impacto del carisma de Chiara en su vida personal, y para el mundo que cada uno representaba.

Phramaha Thongratana Thavorn, monje budista tailandés – 18 de marzo de 2008

«La herencia de Chiara es una de las mayores bendiciones espirituales de nuestro tiempo”, dijo el rabino de Jerusalén David Rosen. Y Samuel Kobia, ex secretario general del Consejo Ecuménico de las Iglesias: «Centrándose en la espiritualidad de la unidad, [ella] tuvo un profundo impacto en el movimiento ecuménico». «Chiara no es solo vuestra, también es nuestra. Es más, es del mundo entero», son palabras de Phramaha Thongratana Thavorn, monje budista tailandés. «Su experiencia de un cristianismo libre de cualquier dogmatismo y todo revelado en el mandatum novum [mandamiento nuevo] es una gran lección tanto para los creyentes como para los no creyentes”, escribió el filósofo Massimo Cacciari.

En la Iglesia católica se acostumbra presentar a los propios fieles, como estímulo para la vida cristiana, a personas que se han distinguido por un particular testimonio de fe y amor a Dios. Este es el resultado de un proceso canónico de verificación, que también se refiere al patrimonio de vida, de pensamiento y de acción de la persona, y que no se puede iniciar hasta pasados cinco años de su muerte.

En estos años, pensando en Chiara y en su herencia, personas comunes y también cualificadas, católicos y pertenecientes a otras Iglesias, religiones y culturas – a pesar de la diversidad de sus respectivas visiones – han expresado el deseo de que pudiese suceder así, también para ella. Un reconocimiento dirigido a animar más a los cristianos y no cristianos, a un nuevo compromiso moral y espiritual para el bien de la humanidad. Un estímulo para hacer propio el deseo, muchas veces expresado por Chiara, de santificarse juntos, para proponer a la Iglesia no la santidad de un individuo, sino la santidad del pueblo.

© CSC Media

En una entrevista a Città Nuova en marzo 2013, cuando al copresidente de los Focolares, Giancarlo Faletti, se le preguntó acerca de la diversa visión por parte de los cristianos no católicos, que también ellos forman parte del Movimiento, sobre la proclamación de la santidad de una persona respondió de este modo: “Creo que esta nueva experiencia no tiene que enriquecerse por la posible magnitud de la celebración de la beatificación o canonización, sino que tiene que evidenciar la presencia de Dios en una persona, intuir qué ha obrado en ella», y – a través de su testimonio – en muchos.

Para mayor información:

comunicado de prensa biografía Chiara Lubich

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