Kiribati: la ola solidaria después del ciclón Pam


CyclonePamLa carretera más grande del archipiélago de Kiribati, en Oceanía, que une la capital y el puerto al resto de la isla de Tarawa quedó destrozada. Los terraplenes que defendían las playas de las mareas, se derrumbaron y muchas viviendas tradicionales fueron arrasadas. El ciclón Pam, uno de los más violentos registrados en el Pacífico meridional, afectó especialmente las islas de Vanuatu, Salomón y Kiribati, con olas altísimas impulsadas por un viento que alcanzó los 250/300 kilómetros horarios. La Cruz Roja local señala que faltan refugios de emergencia, comida y agua potable para muchos de sus 253.000 habitantes, y la población está evacuando las áreas más afectadas.

«Tuvimos noticias de la comunidad local del Movimiento de los Focolares – escribe Mary Cass, referente del proyecto AMU, desde Sidney -. Todos están bien y están comprometidos en el trabajo de reconstrucción y de abastecimiento de comida y agua para las familias de la aldea de Buota (donde está en curso el proyecto). Por el momento la aldea se encuentra aislada: de hecho, la carretera y el puente que la unen al resto de Tarawa están destrozados. Tienen presente la Palabra de Vida del mes que nos invita a “cargar la propia cruz” y esperan poder volverse a encontrar pronto para consolidar su espíritu de unidad en este momento tan difícil». «El clima está volviendo a la normalidad – escribe uno de ellos – y también las olas. Estamos felices de que todos estamos bien».

Sin embargo, si bien el espíritu y la dignidad de los habitantes de Tarawa son de admirar, la situación sigue siendo muy grave: el agua potable escasea porque con la inundación muchos pozos y cisternas se contaminaron con agua marina, escasea también la comida por la destrucción de las cosechas y la interrupción de las vías de comunicación; falta el combustible, el 80% de las casas tradicionales quedaron destruidas…

La República de Kiribati, además, enfrenta otro grave problema: el progresivo crecimiento del nivel del mar está sustrayendo tierras a la agricultura, con efectos negativos sobre las actividades laborales y la calidad de la alimentación. Sólo el 10% de la población cuenta con un empleo formal, mientras que todos los demás se la ingenian día tras día. Ya que no se puede detener la avanzada del mar, debida al calentamiento global, el gobierno aspira ofrecer a los habitantes una ubicación fuera o en otras partes del país ya que se prevé que dentro de unos decenios todo el archipiélago quedará sumergido.

Kiribati_03El proyecto de la AMU (Acción por un Mundo Unido), la Ong que se inspira en los principios del Movimiento de los Focolares, tiene como objetivo el mejoramiento de las condiciones de vida de la comunidad de Buota, una de las aldeas más pobres de la isla de Tarawa, a través de iniciativas orientadas a mujeres y niños. Además está prevista una ayuda para desarrollar pequeñas actividades productivas.

«La primera – sigue Mary Cass – consiste en la producción y venta de hielo, gracias a un congelador; la segunda se refiere en cambio a la venta de productos artesanales en el aeropuerto de Tarawa, con las contribuciones de la AMU, con las que adquirimos una máquina de coser. Sigue adelante además la producción de pan que se vende en tres tiendas presentes en la aldea y en el área limítrofe. La ganancia de estas actividades no sólo alcanza para retribuir el trabajo de las mujeres involucradas, sino que beneficia también nuestro preescolar “Love and Unity” y permite proporcionar algunos alimentos a los niños y a sus familias».

Kiribati_02¿Cómo se vive en una tierra sin futuro? «La vida de la comunidad local de los Focolares en Buota va adelante: los grupos de la Palabra de Vida – nos cuentan – unen a las personas en las aldeas esparcidas a lo largo de toda la angosta franja de tierra. Todos los meses, el Obispo de Tarawa, con la ayuda de los sacerdotes, traduce el texto de la Palabra de Vida en el idioma local, el gilbertés. Las familias se ayudan, reconstruyendo las casas destruidas por las calamidades naturales, y apenas logran tener un techo, nuevamente se reúnen para compartir experiencias. La comunidad eligió como nombre del centro (donde surge una pequeña escuela) “Loppiano, Centre of Unity and Love” – recordando la primera ciudadela de los Focolares – con el deseo de ser un ejemplo de amor y unidad para todos».

Ver también:

Ficha proyecto

AMU Noticias n. 1/2015.

Video en Facebook

2 Comments

  • Sono felice di leggere che i nostri sono sempre pronti a dare la vita ai diseredati e sofferenti. preghero` per questi nostri fratelli. Ma personalmente sono stata anche felice di leggere che chi scriveva era Mary Cass con cui ho passato parecchio tempo a Denver nel Colorado quando veniva a far visita alle sue sorelle. Ora io sono rientrata a casa a Trento e non sono piu` a Denver dove ho trascorso ben 40 anni. Saluto con gioia Mary e le assicuro la mia unita` e preghiere. Ciao e grazie, Miriam

  • Grazie per questa testimonianza. Sarebbe bene far conoscere a tutti questa realtà di dolore -amore. Fa riflettere sulla responsabilità che abbiamo per le conseguenze del surriscaldamento .

    • Deja una respuesta

      Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *