Burundi: un dolor que genera amor


hope (350 x 249)«Jean Paul cursa el último año de la facultad de ingeniería civil, y hace ya unos años que conoció la espiritualidad de la unidad. Burundi, como muchos saben, está atravesando actualmente una difícil situación política a causa de los próximos comicios electorales. La crítica situación política ha provocado un sinnúmero de controversias que desembocan en protestas y enfrentamientos. Incluso hay quien ha perdido la vida. Es en este contexto de gran inestabilidad y sufrimiento, que un día Jean Paul, junto a un amigo, decidió volver a casa caminando, porque no conseguían un medio de transporte público, y se encontraron ante un nuevo e inesperado rostro de Jesús Abandonado». Quien escribe es Marcellus, junto a toda comunidad de los Focolares de Burundi y Ruanda.

«Era la noche del 2 de mayo, cuando los dos jóvenes fueron asaltados por un grupo de malhechores. Los golpearon brutalmente hasta dejarlos sin conocimiento. Algunos policías los encontraron tirados en un desagüe y los llevaron al hospital. El amigo resultó con leves lesiones, mientras que la situación de Jean Paul era grave: una fractura de la columna vertebral con parálisis de las extremidades inferiores. A pesar de la gravedad de su estado, Jean Paul sonreía siempre y esperaba recuperarse. Confiaba en Dios y en Chiara [Lubich]. “Todavía estoy vivo y éste ya es un milagro suyo” afirmaba.

En poco tiempo, la noticia de lo sucedido a Jean Paul, llegó a toda la comunidad que, además de orar por él, se arremangó para encontrar el dinero necesario y la ambulancia para llevarlo a Ruanda, donde podía recibir cuidados adecuados. Junto a un enfermero y a Séverin, un joven de su mismo grupo Gen, partió el 12 de mayo hacia Kigali/Ruanda.

La cadena de amor y de oraciones por Jean Paul se ensanchó, involucrando a la familia del Movimiento de los Focolares en Ruanda y en el mundo, sobre todo a los Gen. En Kigali/Ruanda, Jean Paul y Séverin dieron un fuerte testimonio de amor recíproco.

En el hospital, la gente se sorprendía al ver que este chico recibía más visitas que todos los demás enfermos. Aún más, se maravillaban por el hecho que Jean Paul y Séverin no eran hermanos, no provenían de la misma aldea y no pertenecían ni siquiera a la misma etnia. Ellos explicaban a todos que el motor de su actuar era otro: la espiritualidad de la unidad basada en el amor recíproco, pedido por Jesús.

Después de varios exámenes médicos, el 10 de junio, operaron a Jean Paul de la espalda y del tórax, en el hospital “Roi Fayçal”. Las tarifas de ese hospital son muy altas, pero no faltó la intervención de Dios con su Providencia. Jean Paul, que nunca se ha desanimado, ve en esta experiencia un verdadero milagro.

La cirugía salió bien y esto animó a todos. Jean Paul fue trasladado a otra dependencia hospitalaria donde empezó la fisioterapia, bajo el cuidado del médico y del equipo que lo operó. Su salud ha dado signos increíbles de recuperación. Ha vuelto a sentir hambre, las necesidades fisiológicas, el dolor, la sensibilidad en los pies. Ahora ya puede dejar su cama y moverse por el hospital en una silla de ruedas. Afirma que, si no fuera por el amor de esta familia ensanchada, ya no estaría con vida.

Jean Paul está muy agradecido con la comunidad de los Focolares de Ruanda, con todos los Gen esparcidos por el mundo, con los Centros Gen internacionales, y con todos aquéllos que le hicieron llegar su apoyo en dinero y oraciones. Ahora nos brota del corazón un inmenso gracias a Dios por habernos permitido vivir esta fuerte experiencia que ha suscitado una atención, una comunión, un amor verdadero entre sus hijos, un fuerte testimonio del amor que todo lo vence».

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