En la pampa argentina, “Lia” sigue atrayendo a jóvenes de todas partes del mundo. La ciudadela del Movimiento de los Focolares, dedicada a Lia Brunet, pionera de los Focolares en América del Sur, recientemente celebró, a pesar del frío invernal de julio, sus 50 años de fundación. Y nuevamente abre sus puertas, en el tibio septiembre, preludio de la estación cálida, con una original propuesta, dirigida a los jóvenes: la invitación a convertirse en protagonistas de su vida, “hasta el último minuto”. «Esta expresión –cuentan en la Mariápolis Lia– nos la inspiró Guillermo Curti, un focolarino sacerdote que murió repentinamente a principios de año. Para todos, pero especialmente para los jóvenes, Guillermo fue un modelo de fidelidad y de amor hasta el último instante».

El 22 y 23 de septiembre la ciudadela volvió a abrir sus puertas a 800 jóvenes, de los cuales 350 llegaron el primer día, y los otros 450 al día siguiente. Venían de Paraguay, Uruguay y Argentina. «El primer día se dividieron en grupos según los países de proveniencia y prepararon stand en todo el territorio de la Mariápolis, para presentar su cultura y estrechar un contacto más personal. A la noche tuvo lugar una presentación de danzas y expresiones folclóricas, muy bien lograda. Los jóvenes, como verdaderos protagonistas, se prodigaron con entusiasmo en la preparación de la segunda jornada,la del domingo, cuando llegaron también otros jóvenes provenientes de distintas provincias argentinas».

El programa del 23 preveía que los participantes fueran acogidos en un auténtico estudio cinematográfico, donde empezó la grabación de distintas películas, ambientadas en épocas distintas (Los años ’70, ’80, ’90, 2000 y 2010) y de géneros diferentes (terror, musical, ficción, fantaciencia). «Las cinco décadas representaban los cincuenta años de la ciudadela. En cada película se profundizaba un desafío para los jóvenes de hoy: dependencias, consumismo, elecciones de vida, medios de comunicación de masa, con la representación de experiencias e historias sobre estos temas. Al final participaron en la premiación y en el discurso final, no sólo los chicos que estaban presentes en la ciudadela, sino también en otros 200 puntos de escucha conectados en directo, con miles de visualizaciones que prosiguieron también en los siguientes días. Al concluir el fin de semana una gran alegría reinaba en todos. Habíamos hecho, aún en medio de muchas dificultades, una experiencia de unidad profunda que nos transformó, nos hizo experimentar la presencia de Jesús en medio nuestro. El lunes, después de una buena dormida, todos nosotros, habitantes de la Mariápolis Lía, cenamos juntos, en un clima de familia. Nuevamente las canciones y los bailes expresaron la inmensa  alegría que había quedado en nuestros corazones por la experiencia vivida».

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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