Gracias Eli


Se apagó serenamente, el 26 de noviembre 2018, a la edad de 92 años, Giulia (Eli) Folonari, una de las testigos privilegiadas de la vida pública, pero sobre todo de la cotidianidad, de la fundadora de los Focolares.

Nació en Milán, en el norte de Italia, el 8 de febrero de 1926; era la primogénita de los ocho hijos de Luigi y Speranza Folonari, una familia acomodada de industriales de Brescia. Después de graduarse de Economía y Comercio en la Universidad Católica del Sagrado Corazón de Milán, con 25 años, Eli escucha hablar por primera vez del naciente Movimiento de los Focolares de Valeria (Vale) Ronchetti. Ese mismo año, mientras hacía vacaciones cerca de Tonadico (Trento), donde se realizaba una de las primeras Mariápolis, decidió participar junto con sus hermanos Vincenzo y Camilla. En esa ocasión conoció a Chiara Lubich.

Desde que se transfirió a Roma, en 1951, acompañó a Chiara en todos sus viajes por Italia, Suramérica, Asia, Australia, Norteamérica, Europa. «Una aventura divina –dijo después-. Una larga carrera para estar detrás de Chiara, de sorpresa en sorpresa». Fue su confidente en los difíciles años en los que el Movimiento de los Focolares (Obra de María) era estudiado por parte de la Iglesia; se hizo cargo, en especial, del desarrollo de los medios de comunicación: la fundación del Centro audiovisual dedicado a Santa Clara de Asís, y en 1980, en Suiza, del nacimiento de una “conferencia telefónica colectiva” que en breve tiempo se extendió a todas las naciones donde están presentes los Focolares. Nacida como instrumento para compartir la vida espiritual, las alegrías, los dolores y las noticias; la “conferencia” se transformó con el tiempo, gracias a la evolución tecnológica, en una conexión vía streaming y satelital, que todavía hoy se le llama CH (del latín Confederación Helvética) para recordar sus orígenes.

Eli Folonari estuvo siempre al lado de la fundadora de los Focolares en sus encuentros con grandes personalidades de su tiempo, desde Pablo VI a Juan Pablo II, desde la Madre Teresa de Calcuta a Vaclav Havel y al Patriarca ecuménico de Constantinopla, Atenágoras I.  Su testimonio como testigo directa de estos eventos está contenido en el libro “La partitura escrita en el Cielo. Cincuenta años con Chiara Lubich” (Città Nuova, 2012).

Desde su fundación, en julio del 2008, hasta el 2014, Eli Folonari fue la responsable del Centro Chiara Lubich, instituido para custodiar el pensamiento, la autenticidad y difundir el Carisma, junto con la historia del Movimiento, mediante encuentros, conferencias y un sitio web. El Centro pone a disposición de los estudiosos y del público en general el rico patrimonio de documentos escritos y multimedia que la fundadora de la Obra de María ha dejado.

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