Migrantes: más allá del asistencialismo


En Trieste (Italia) historias de acogida en la vida cotidiana. La narración de quien lo vive en primera persona.

“Junto con Caritas y el Consorcio de Solidaridad Italiano (ICS), nos ocupamos principalmente de familias de migrantes y de refugiados con sus hijos, huéspedes en una estructura de recepción en nuestra ciudad, Trieste y en la provincia. Desde hace tres años, cada semana, con continuidad, hemos puesto en marcha algunas acciones concretas: un pequeño grupo de nosotros enseña italiano a las madres a fin de permitirles completar los cursos de estudio para ayudarles a afrontar la vida cotidiana; otros juegan con los niños y los ayudan en sus tareas escolares. Muchas familias han pasado por el centro y con casi todas ha continuado la relación, incluso después de su traslado a otras casas.

En colaboración con AFN – Asociación Familias Nuevas, comenzamos un proyecto, autofinanciado por algunas personas de la comunidad, para ayudar en particular a una familia de nacionalidad kurda en dificultades que, después de dos años de apoyo, ha logrado su autonomía, permitiéndoles vivir en un departamento rentado gracias al trabajo que finalmente tiene ahora el padre. Con otros proyectos pequeños, estamos apoyando las necesidades de otras familias, asegurándonos de que las madres puedan seguir cursos de especialización para un eventual trabajo y que los niños puedan integrarse en las diversas actividades con sus compañeros, por ejemplo, en actividades deportivas. Los seguimos en las visitas y la atención médica, en la búsqueda de la casa, encontramos algunos trabajos para las madres, pudimos inscribir a un padre en la escuela de manejo y hoy trabaja conduciendo los camiones en una empresa del puerto. Con la ayuda de algunas familias logramos que una madre viuda africana con dos hijos participara en unas “vacaciones familiares”, que necesitaban. Tratamos de vivir con ellos momentos de la vida diaria, como cumpleaños, excursiones a los parques los domingos, un viaje en bote, la fiesta de fin de año, el carnaval, pero también momentos de oración como con motivo del Ramadán con los de la religión musulmana.

El domingo 25 de noviembre de 2018, quisimos responder concretamente al llamamiento del Papa Francisco, que convocó el Día Mundial de los Pobres: “El pobre llora y el Señor lo escucha” e invitaba a los cristianos y las diferentes comunidades a escuchar este clamor y tratar de ofrecer respuestas con gestos concretos. Añadió: “Para que este grito no caiga en vano”. Decidimos organizar un almuerzo, llamado “Festival de la Amistad”, en nombre del compartir con personas en dificultades: refugiados, prófugos, desempleados, pobres de nuestra ciudad. También logramos involucrar a nuestra comunidad de los Focolares solicitando ayuda concreta tanto para el almuerzo como para ayudar en el salón y también a los amigos que fueron invitados. Para aquellos que pudieron y disponían de una cocina, se solicitó contribuir con un puñado de comida típica de sus países de origen. Éramos unos ochenta: de Camerún, Nigeria, Egipto, Túnez, Rusia, Pakistán, Kurdistán, Kosovo. Para nuestra sorpresa, para Caritas nos estamos convirtiendo en un punto de referencia, un “proyecto” que va más allá del asistencialismo. Nos llaman para compartir programas, proyectos y, a veces, incluso para buscar soluciones. Nos parece que han sido involucrados en esta forma de acoger que, una vez que finaliza la fase de emergencia, apunta a la reciprocidad.

Sentimos que, en medio de este caos, donde cada uno tal vez, no encuentra un punto de referencia de valor, como el de acoger a los últimos, no podemos detenernos, sino que debemos seguir dando esperanzas”.

Paola Torelli Mosca en nombre del grupo de acogida migrantes Trieste

Fuente: www.focolaritalia.it

1 Comment

  • Me parece excelente. Es fácil suponer que CARITAS pida parecer e incluso ayuda al Movimiento de los Focolares. Deben ser muchos los que se han dado cuenta de la eficiencia, especialmente, en organizaciones masivas, donde nadie es más importante que nadie y que todo resulta tan bien organizado que ni fuerzas de seguridad lograrían hacerlo.
    Queda mucho por hacer en el mundo y a cada uno le toca su metro cuadrado. Parece poco pero me recuerda las mantas tejidas con cuadritos a crochet: simple, vinculante, armonioso…como todo lo que e hace con AMOR

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