Sri Lanka: es hora de construir puentes

Mientras el mundo aún está atónito y el pueblo de Sri Lanka estrecha sus vínculos para llorar a las víctimas del terrible atentado de Pascua, nos llega el mensaje de Suchith Abeyewickreme, joven activista por la paz y co-fundador de una red interreligiosa de jóvenes.

¿Qué podemos hacer por el pueblo de Sri Lanka, tras el horror que vivió con los atentados terroristas de Pascua? Mirando las imágenes de tanto horror, experimentamos muchas veces esa sensación de impotencia frente a la violencia concreta o sentimos la imposibilidad de aliviar el dolor de quien llora sus muertos.

Pero hay un camino: “Dios nos desafía a que creamos en su amor e ir adelante con coraje en el camino de la paz y de la unidad”, como escribió la presidente de los Focolares, María Voce, a Suchith Abeyewickreme, joven líder de una red interreligiosa cingalesa. El 25 de abril escribió un mensaje a todos los miembros de los Focolares en el mundo, que publicamos íntegramente a continuación.

Queridos amigos del Focolar,

Les hablo desde Sri Lanka, en donde estamos llorando las pérdidas a causa de los recientes ataques del domingo de Pascua en nuestra hermosa isla. Estamos impactados, tristes y golpeados por estos eventos sin precedentes.

Nuestra prioridad es la asistencia a las víctimas y a sus familias. Nos sostenemos los unos a los otros en el esfuerzo de las varias comunidades. Después de los ataques muchos de nosotros salieron para donar sangre, ayudar a las víctimas y brindar auxilio e insumos médicos. En este momento estamos por despedir a aquellos que hemos perdido.

Somos conscientes, en esta ocasión, de que estos actos de terrorismo apuntan a causar destrucción y miedo, sospecha y división en nuestras comunidades. Estando codo a codo nosotros cingaleses cristianos, budistas, hindúes, musulmanes y de otras tradiciones religiosas y culturales, decimos al que nos impone el terror que no permitiremos que alcancen sus objetivos.

Comprendemos que en tales ataques, lo que sigue a las destrucciones físicas y la muerte es el miedo, la sospecha, el odio y la división. Hubo reacciones de odio, pero debemos decir que la mayoría de los cingaleses mostró empatía y atención de los unos por los otros. Estamos trabajando duro para garantizar que estos gestos, obra de pocos extremistas, no terminen por ser utilizados para discriminar y alienar a personas inocentes o comunidades enteras.

Estos eventos se verificaron cuando en Sri Lanka estábamos por conmemorar los 10 años del final del conflicto armado que duró 26 años. Como sociedad tenemos muchas heridas pasadas para curar, y ahora hemos sido heridos nuevamente. Pero el pueblo cingalés es fuerte y resistente.
Trabajaremos juntos para sanarnos a nosotros mismos y nuestra sociedad.

En este momento difícil debemos practicar las virtudes de la compasión, el amor, la empatía, la responsabilidad y la paz, guiados por nuestras enseñanzas espirituales. Debemos levantarnos por encima de la división para reconocer nuestra conexión y humanidad compartida.

El llamado que les hacemos a ustedes no es para que nos den donaciones. Con nuestro llamado pedimos su tiempo y su compromiso para reforzar el trabajo en sus comunidades, para construir puentes más allá de las divisiones, para intensificar las voces moderadas y sostener la no violencia. En todo el mundo hay mucha polarización, discriminaciones, odio y violencia que ofrecen un terreno ideal para el extremismo violento. Debemos trabajar juntos para ser los líderes sensibles, empáticos y responsables de este mundo, para sanar sus heridas.
“La oscuridad no hace desaparecer la oscuridad: sólo la Luz puede hacerlo. El odio no hace desaparecer al odio: sólo el Amor puede hacerlo”.

Gracias por la solidaridad de ustedes con nosotros aquí en Sri Lanka, en este momento tan difícil.
Les deseo salud, felicidad y paz.

Gracias,
Suchith Abeyewickreme

Activista por la paz, co-fundador de Interfaith Colombo and Interfaith Youth Network Global Council Trustee, una iniciativa de United Religions

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