Siria /2: Queremos dar vuelta la á

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El sábado 4 de mayo, la presidente y el co-presidente de los Focolares se encontraron con la comunidad siria del movimiento: en los testimonios hay dolor, sentimientos de pérdida y duelo, pero también riqueza de cultura, tradiciones y deseo de vivir y reconstruir la patria.

Desde las primeras horas, la jornada del sábado 4 de mayo se preanunciaba como algo fuerte. Trescientos miembros de la comunidad siria de los Focolares se habían dado cita en el convento de San Efraín el Sirio, en Seydnaya, a unos 40 kilómetros al Norte de Damasco.

Se inicia con la historia del movimiento, contada con las mismas palabras que Chiara Lubich usó muchísimas veces y como las comunidades en el mundo conocen casi de memoria. “Eran tiempos de guerra y todo se derrumbaba… ”. Pero la particularidad de la narración de hoy es que después de contar cada episodio de la vida de Chiara, la palabra pasaba a alguien que la ilustraba con su propia experiencia vivida recientemente en esta tierra tan sufrida.

Schermata 2019 05 05 alle 22.02.45Hay quien, volviendo a su ciudad, no volvió a encontrar su casa; o quien perdió su trabajo, o está el que perdió la salud física o psíquica, el que vio que le robaban su futuro, o la fe en Dios y en las relaciones; o el que – y son muchos – perdió a las personas más queridas. Y a menudo, hasta hoy, estas pérdidas no se han visto compensadas. “Estamos muertos por dentro”, dice uno de ellos, resumiendo el estado de ánimo de muchos, acaso de todos.

Pero, sin embargo, como fondo del escenario puede leerse en árabe la frase que Chiara Lubich y sus compañeras querían ver escritas en sus tumbas ya desde los primeros tiempos cuando el movimiento daba sus primeros pasos, en plena segunda guerra mundial: “Y nosotros hemos creído en el amor”.

Lo subraya también la canción final que canta el famoso “Arte de amar”, explicado muchas veces por Chiara Lubich: amar a todos, ser los primeros en amar, ver a Jesús en cada prójimo, amar a los enemigos. Los presentes se ponen de pie, empiezan a bailar y expresan con sus sentidos un deseo común, el de dar vuelta la página.

Delante de nuestros ojos están una vez más las dos realidades que han marcado el viaje de la delegación del Centro Internacional de los Focolares a Siria: por un lado el encuentro con el dolor: heridas, traumas, desesperación, preocupación por el futuro, sobre todo por sus hijos; por el otro el deseo de seguir esperando, de retomar la riendas de su vida con libertad. Para sostener ambas realidades hay una espiritualidad que se apoya en una fe que puede decir: hemos creído en el amor.

8679f12a 673e 487d b0af 7167d6324739Esta vida, que se mueve entre la desesperación y la esperanza, la muerte y la resurrección, se manifiesta también en el breve discurso del Nuncio Apostólico en Siria, cardenal Mario Zennari y en las respuestas de María Voce y Jesús Morán. El cardenal Zennari invita a los presentes a acoger hoy el mensaje que el Crucifijo le dirigió hace 800 años a San Francisco, el de reparar la Iglesia. “Pero aquí – agrega el cardenal – no se trata sólo de reparar la Iglesia, sino de reparar la patria. Hay que construir una nueva”.

Jesús Morán, co-presidente de los Focolares, presenta a la comunidad siria del movimiento el ejemplo de María, la madre de Jesús, que en su mayor desesperación “Creyó en lo imposible” o sea en la fuerza de la resurrección.

59836919 d942 41ba 86d9 b38909cf1a62Pero, ¿qué hay que hacer hoy en Siria: quedarse o emigrar? Formula la pregunta fundamental de muchos la misma María Voce: más allá de esta elección que hay que hacer, y que seguramente no es fácil, la presidente invita a los presentes a vivir este momento presente, a quedar fijos en lo que parece ser “la voluntad de Dios” y vivirla con autenticidad y coherencia, “por más que cada tanto Dios permite que vivamos en el misterio”.

La jornada se concluye con una gran fiesta en la que las distintas regiones representadas y sobre todo el gran número de niños y jóvenes suscitan una cierta sorpresa en quien, tal vez, había llegado aquí pensando que encontraría un pueblo pobre. Puede ser que no haya bienestar material, pero hay riqueza de vida, de tradiciones, costumbres, danzas, canciones, expresiones de alegría, ganas de vivir.
¡Qué bella esta gente que – a pesar de todo – ha creído en el amor!

Joachim Schwind

2 Comments

  • che meraviglia questo nostro ideale che nell’attimo presente ti dà la speranza nel futuro, ricominciando sempre…
    Grazie!!!!!

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