13 de mayo: de Trento al mondo a través de la web


La exposición dedicada a Chiara Lubich en su ciudad natal, en Italia, se ve enriquecida por un viaje virtual multilingüe que, a través de imágenes y documentos, permitirá a los visitantes visitar la exposición desde todo el mundo. La apertura en la web el 13 de mayo, una fecha importante para Trento y para la Lubich.

Chiara Lubich Città Mondo”, la exposición creada en las Galerías en Trento el lugar de nacimiento de la fundadora de los Focolares, se transforma y enriquece hoy con un recorrido virtual. La exposición, cerrada por un período debido a la pandemia y ahora extendida hasta principios de 2021, también se puede visitar a través de la web. (http://mostre.legallerietrento.it/chiaralubich).

El montaje en Trento, que forma parte de los eventos vinculados al centenario del nacimiento de Chiara Lubich, continúa con la ampliación en la web, para realizar el lema del centenario: “Celebrar para encontrar”. De hecho el itinerario que atraviesa la historia, la vida, las imágenes y el color, de hecho, ofrece la oportunidad de “encontrarse” con la Lubich, que ahora se extiende más allá del único lugar de exhibición de las Galerías, para ofrecer acceso a visitantes de todo el mundo.

Y también la fecha elegida para esta ampliación en la web no es casual: el 13 de mayo de 1944, la historia de Chiara Lubich se entrelazó significativamente con la de su ciudad. Ese día, cuando Trento sufrió el segundo gran bombardeo, también marcó un punto de inflexión para el naciente Movimiento de los Focolares. Chiara Lubich también se encontraba entre las personas evacuadas de la ciudad al bosque Gocciadoro, después de que su casa fuera siniestrada. “Recuerdo de esa noche – escribirá años después – que pasé al aire libre, acostada con los demás en el suelo, solo dos palabras: estrellas y lágrimas. Estrellas, porque, durante horas, las he visto pasar sobre mi cabeza; lágrimas, porque llorando, me daba cuenta de que no podía dejar Trento con mis seres queridos. Veía en mis compañeras el movimiento naciente: no podía abandonarlas. Y me pareció que el Espíritu Santo, para hacerme entender su voluntad, me sugirió palabras que había estudiado en la escuela: “Omnia vincit amor[1], todo vence el amor” [2]. A la mañana siguiente, Chiara Lubich comunicó a sus padres su decisión de quedarse en Trento y, poco después, con sus primeras compañeras, dio vida al primer focolar.

Y la pequeña casa que acogió el primer focolar es una de las etapas del recorrido virtual “Chiara Lubich ciudad mundo” que acompaña al visitante desde el nacimiento de la fundadora de los Focolares en 1920 hasta la actual expansión mundial del Movimiento. Incluso en el montaje virtual, la propia Chiara, a través de imágenes y documentos, se “cuenta” a sí misma: su vida como joven maestra, la consagración a Dios el 7 de diciembre de 1943, el desarrollo de la primera comunidad de Focolares. Y luego, el verano de 1949, el comienzo de un período de iluminación para Chiara Lubich del cual surgirá la carismática novedad que dará vida a una nueva Obra en la Iglesia.

La luz y los colores son los protagonistas de la última parte del itinerario que, a través de palabras e imágenes, permite conocer experiencias de unidad, fragmentos de fraternidad nacidos del carisma de la Lubich que continúan creciendo y desarrollándose en la historia de hoy para contribuir a realizar lo que ella consideraba el “testamento” de Jesús: “Que todos sean uno” (Jn 17,21). “Para esa página del Evangelio, habíamos nacido – escribió la Lubich – para llevar la unidad por el mundo, la unidad con Dios y la unidad entre todos los hermanos”. “Aun siendo conscientes – explicó – de la audacia divina del programa que solo Dios podía llevar a cabo, arrodilladas alrededor de un altar, le pedimos a Jesús que hiciera realidad su sueño usándonos también si estuviera en sus planes” [3].

Un sueño construido también aquella noche del 13 de mayo de 1944 cuando, ante el caída de todo, la incertidumbre, la angustia de un presente de un dramatismo inesperado, entre estrellas y lágrimas, había elegido creer que “Omnia vincit amor, todo vence el amor”.

Anna Lisa Innocenti

[1] Virgilio, Ecloghe, X, 69.

[2] Chiara Lubich, Nascita di una spiritualità, in Michele Zanzucchi, Enzo Maria Fondi, Un popolo nato dal Vangelo, San Paolo, 2003, pp. 9-10.

[3] Ibid., p. 17.

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