Lo que vale verdaderamente


Cuántas personas, incluso de prestigio, han señalado en estos meses que uno de los efectos de la pandemia es que nos ha puesto a todos frente a lo esencial, a lo que vale y permanece. ¿Cuántos de nosotros han perdido a parientes o amigos y han palpado la cercanía de la muerte. El siguiente escrito de Chiara Lubich toca estos dos argumentos tan cercanos a lo que estamos viviendo en el mundo.

(…) El comienzo de la aventura divina de nuestro Movimiento (…) está ambientado (…) en una circunstancia especial: la guerra; la guerra con sus bombas, sus ruinas y sus muertos. (…)

Pienso que para nosotros no será posible vivir con perfección e intensidad nuestro Ideal, mas que teniendo siempre presente aquel clima, aquel ambiente, aquellas circunstancias.

Y el Señor, todavía hoy, después de más de cuarenta años, no deja que nos falten las ocasiones: las frecuentes «partidas» de los nuestros (…) son una continua llamada al «todo pasa», al «todo se derrumba», marco necesario para comprender lo que vale verdaderamente.

Lo que nos quieren comunicar con insistencia estos hermanos nuestros «a punto de partir» da impresión (…) En las situaciones en que se encontraban, vieron más lejos, como cuando en la noche, se pueden ver las estrellas. Comprendieron, por una luz especial, el valor absoluto de Dios y lo pusieron de manifiesto como amor.

Nosotros también, mientras estamos aquí abajo, si queremos que nuestra vida sea un verdadero Santo Viaje, debemos tener, como ellos, las ideas claras: considerar todo aquello que no es Dios como algo transitorio y pasajero.

Sin embargo, nuestra fe y nuestro Ideal no se detienen al llegar la muerte.

El gran anuncio del cristianismo es: «Cristo ha resucitado ». Y nuestro Ideal nos llama siempre a ir «más allá de la llaga» para vivir el Resucitado.

Estamos llamados, por tanto, a pensar sobre todo en el «después». Y es en este «después», el misterioso pero fascinante «después», en el que quisiera detenerme en esta ocasión.

Con bastante frecuencia me pregunto (quizá les sucede también a ustedes): ¿Dónde estarán los nuestros? (…)

Me vienen estos pensamientos, porque hasta hace poco sabía dónde estaban aquí en la tierra, lo que hacían. Ahora todo esto lo desconozco.

La fe nos da ciertamente respuestas a estos interrogantes y nosotros las conocemos.

Por otra parte, en estos últimos días una palabra de Jesús me ha dado luz y consuelo, un gran consuelo.

Jesús la dijo al buen ladrón: «Hoy estarás conmigo en el Paraíso»[1].

Hoy, por lo tanto enseguida, enseguida después de la muerte. (…)

¿Qué consecuencias tenemos que sacar de estos pensamientos?

Tratemos de vivir de manera que también a nosotros se nos diga este «hoy»: «Hoy estarás conmigo en el Paraíso».

Pero ya lo sabemos: se le dará a quien tiene: «A quien tiene se le dará»[2].

Si somos aquí en la tierra, por amor a Dios, un paraíso para nuestros hermanos; si somos alegría, consuelo, aliento, ayuda, para cada uno, para nuestra Obra, para la Iglesia, para el mundo, el Señor nos dará el Paraíso. (…)

Chiara Lubich

(En una conferencia telefónica, Rocca di Papa, 10 de mayo de 1990)

Extraído de: “Ser causa de alegría para todos”, en: Chiara Lubich, Santificarse juntos, Ciudad Nueva, Madrid 1994, pp. 37-40

 

[1] Lc 23, 43.

[2] Mt 13, 12.

1 Comment

  • BUON GIORNO. IL MIO PARADISO DI OGGI E DI QUESTI ULTIMI GIORNI IN PARTICOLARE E’ UN INCESSANTE DOLORE AL COLLO CHE MI IMPEDISCE DI ALZARE LA TESTA. HO DATO UN SIGNIFICATO A QUESTO MIO STATO: COSTRETTO A TENERE LO SGUARDO VERSO IL BASSO SENTO CHE QUESTO MIO STATO SI ADDICE ALLA MIA INDEGNITA’ E ALLA MIA POCHEZZA: NON SONO DEGNO DI GUARDARE IN FACCIA A NESSUNA SORELLA E A NESSUN FRATELLO INCLINE COME SONO AL GIUDIZIO E ALLA CRITICA. L’UNICO MIO CONFORTO E’ IL PENSIERO CHE L’AMORE MISERICORDIOSO DI DIO MI AMA COME SONO MA LA COSCIENZA MI SUGGERISCE CHE NON DEVO APPROFITTARE DI QUESTA SITUAZIONE E DEVO PURIFICARMI COSTANTEMENTE IMMERGENDOMI NELLA VOLONTA’ DI DIO. QUESTO LAVACRO MI RIGENERA E POSSO COSI’ ESSERE DEGNO DONO DI TUTTO ME STESSO PER DIO E PER IL PROSSIMO.

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