María Voce: salvar el mundo con el amor


 ¿Qué aprendimos de la pandemia? ¿Con qué herramientas podemos construir un mundo nuevo? ¿Cuál es la contribución específica de cada uno de nosotros? El diálogo espontáneo de María Voce el 16 de julio con una comunidad de los Focolares.

Desde hace algunos años, el 16 de julio es siempre una doble fiesta para las comunidades de los Focolares en el mundo: se recuerda el especial  pacto de unidad  que Chiara Lubich vivió con Igino Giordani en el año 1949 y también el cumpleaños de su presidenta, María Voce. También este año, el momento de fiesta para ella se ha convertido en una oportunidad de diálogo espontáneo e informal para abrir su corazón a los presentes hablando sobre el significado de ese día especial, sobre la vida de los Focolares en estos últimos tiempos y sobre la contribución del carisma de la unidad en este período tan crucial para la humanidad. Las expresiones de buenos deseos y afecto que le han llegado desde todo el mundo han sido numerosas y, por eso María Voce desea agradecer a cada uno particularmente. Publicamos a continuación parte de su diálogo, adjuntando también fragmentos de algunos videos espontáneos de ese momento.

“(…) Esta pandemia también nos ha dado una gran lección, ¿no? Hay que reconocerlo. Nos ha hecho sufrir, y todavía nos está haciendo sufrir. No sabemos cuántas consecuencias dolorosas podrán provenir todavía de esta pandemia ¿verdad? Pero ha sido también una gran lección. La lección principal es que nos ha dicho: todos ustedes son iguales. Todos ustedes son iguales: los ricos, los pobres, los poderosos, los miserables, los niños, los adultos, los inmigrantes… todos son iguales. Esto es lo primero.

Lo segundo: todos son iguales, pero hay alguien que sufre más a pesar de la igualdad. Entonces, ¿cómo es que son todos iguales? Todos ustedes son iguales porque Dios los creó a todos iguales; muy diferentes unos de otros, pero todos hijos suyos, todos creados por Él con el mismo amor, un gran amor. Después llegaron los hombres y comenzaron a hacer distinciones, y seguimos haciendo distinciones: este sí, este no; este vale más, este menos. Este puede darme algo, este no puede darme nada; este me explota, este menos… y empezamos a hacer las diferencias y ¿qué sucede con las diferencias?

Ocurre que hay países donde los hospitales están bien equipados y otros donde no los hay; países que tienen mascarillas para todos, y aquellos que no las tienen. Hay poblaciones, incluso en nuestra Italia, donde llega la fibra óptica y pueden seguir las clases a distancia, y hay pueblos que no la tienen. Por lo tanto: todos iguales ante Dios, pero no todos iguales ante los hombres, no todos son iguales en el corazón de los hombres.

¿Esto también es así para nosotros? Tal vez yo también a veces estoy más a gusto con una persona que con otra y hago esta diferencia entre una persona y otra; lo veo yo también y entonces ¿vivo realmente el pacto si soy así?¿Ese pacto que me lleva a estar dispuesta realmente a dar la vida el uno por el otro? Pero no por el otro que me gusta, sino por cualquier otro sea quien sea.

Hoy se dice que hay que crear un mundo nuevo; la humanidad, todos dicen que debemos construir un mundo nuevo. Pues bien, a pequeña escala Chiara hizo un mundo nuevo; la familia de Chiara esparcida en el mundo es −en pequeño− un mundo nuevo. Naturalmente es un intento, es un boceto, una pequeña señal, pero significa que es posible. Entonces, si ha sido posible hacerlo a pequeña escala, porque este pequeño grupo −que además es pequeño relativamente porque lo componen varios cientos de miles de personas esparcidas por el mundo−, este pequeño pueblo que es el pueblo de Chiara, ¿no está a disposición de todos diciendo que el mundo nuevo es posible?

Es posible. Debemos estar convencidos de que es posible; además ¿cómo era el pasapalabra de hoy? ‘Creer en la fuerza del amor’. Por eso, en primer lugar creer que el amor es una fuerza. ¿Lo hemos experimentado? Sí, lo hemos experimentado muchas veces. Pero ahora, ha disminuido un poco; el termómetro del amor ha disminuido. ¡Pongámosle un poco de mercurio que lo haga subir! Hagamos subir el amor y verás cómo sube todo. Seremos esta realidad que pasa por el mundo al que beneficiaremos, sin necesidad de ir diciendo: ‘Mira, nosotros hacemos esto, ven con nosotros porque somos así’. No, nosotros somos los que somos, somos como los demás; somos unos desastres como todos, pero vivimos el paraíso y no queremos salir del paraíso. Sin embargo queremos estar con los otros, no queremos quedarnos entre nosotros en el paraíso. Queremos llevar este paraíso a los demás, no queremos tenerlo para nosotros, porque sería cómodo… y luego que el mundo se las apañe. ¡No! El mundo debe salvarse, el mundo debemos salvarlo con nuestro amor”.

6 Comments

  • Hermosa reflexión Emmaus… este es el verdadero sentido que debemos dar a la vida… que nos hizo descubrir el tesoro par compartirlo con quien pasa a mi lado… con quien no me gusta tanto…con quien soy deudor de esta vida que no se apaga con un virus… Gracias!!!!

  • Ciao Emmaus! La mia esperienza con il mercurio continua. È successo questo Più metto mercurio nel termometro dell’amore più dall’altro lato aumenta il mercurio del termometro della tristezza. Puoi aiutarmi abbracciando GA con me e per me?

  • Aggiunto mercurio! Era proprio necessario per ricominciare da subito. Grazie Emmaus. Ho chiesto a Gesù che ha subito provveduto. Ora però tu chiediGli di abbassare il mercurio nel termometro della tristezza di chi mi sta a fianco. ♥️

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