Un modo nuevo de ver las cosas


No tener preferencias y no esperarse una recompensa: he aquí la receta sencilla pero revolucionaria de Chiara Lubich para un estilo de amor que puede cambiar el mundo también hoy.

“El que está en Cristo, es una nueva creación; «pasó lo viejo, todo es nuevo» (2 Cor 5, 17). (Esta frase) habla […] del  “hombre nuevo” (Cf. Ef 4,24) que, mediante el bautismo y la adhesión a la fe, se ha establecido en nosotros […] con un modo nuevo de ver las cosas, de actuar, de amar. […]

¿Cómo es este amor? […] Siendo una participación del amor mismo que está en Dios, que es Dios, se diferencia del amor simplemente humano por innumerables elementos, pero sobre todo por dos aspectos: el amor humano hace distinciones, es parcial, ama a algunos hermanos, como por ejemplo a los que son de su misma sangre, o a los cultos, a los ricos, a los guapos, a los respetables, a los sanos, a los jóvenes…; ama a los de una cierta raza o categoría, y no ama, o por lo menos no del mismo modo, a los demás. El amor divino, en cambio, ama a todos, es universal.

La segunda diferencia está en el hecho de que en el amor humano, generalmente, uno ama porque es amado; e incluso cuando el amor es noble, se ama en el otro algo de uno mismo. Hay siempre algo de egoísmo en el amor humano, o bien, se espera a amar cuando el interés nos lleve a hacerlo. El amor divino, sobrenatural, en cambio, es gratuito, es el primero en amar.

Por tanto, si queremos dejar vivir en nosotros al “hombre nuevo” si queremos dejar encendida en nosotros la llama del amor sobrenatural, también nosotros tenemos que amar a todos y ser los primeros en amar. En fin, tenemos que ser como Jesús, otros Jesús. Jesús murió en la cruz por todos: su amor fue universal. Y con su muerte fue el primero en amar.

Chiara Lubich

(En una conferencia telefónica, Rocca di Papa, 8 de enero de 1987)

Extraído de: “Amar a todos, ser los primeros en amar”. Cf. Chiara Lubich, Buscando las cosas de arriba, Ciudad Nueva, Madrid, 1993, págs. 15-16.

5 Comments

  • Une nouvelle façon de voir les choses :
    Est-ce possible d’arrêter notre égoïsme : moi d’abord, les autres après.
    Est-ce possible de faire sacrifice de notre personne pour laisser passer son frère avant nous.
    Est ce que j’y arriverai ?
    Oui, j’en ai conscience que c’est par là le chemin, mon chemin.
    J’en ai conscience que c’est là, la vérité.
    C’est à dire, accepter de s’éteindre pour laisser l’autre passer devant moi.
    Arriver à cela me donne un sacré bonheur. Je le sens. Mais est ce dans mes capacités actuelles d’y parvenir ? Accepter de s’éteindre, est ce la même chose que d’accepter de mourir pour l’autre.
    On en connaît beaucoup de personnes qui ont fait ce chemin.
    Mais moi, est ce que je peux cela ?
    Est-ce que je peux renoncer à ce semblant de bonheur que je vis ?
    Et, d’abord suis je vraiment heureux, heureuse ?
    Tous les jours, les médias nous rapportent les faits extrêmement durs de la société.
    Puis je continuer de vivre, d’accepter de vivre dans mon confort, dans mon semblant de confort que je possède ?
    Le monde prend conscience de cette injustice des gens riches et des gens pauvres. Les gens riches qui possèdent à eux seuls une grande partie des richesses mondiales au détriment des gens pauvres. Nous sommes responsables quand nous utilisons des droits au détriment des autres qui n’ont rien. Et nous oublions que par notre égoïsme, la terre se meure.

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