Pandemia y bienes en circulación


Historias de ayuda recíproca desde Centroamérica. Una comunión de bienes que genera esperanza

Debido a la pandemia del Covid-19 los países de Centro y Sudamérica están atravesando un momento de gran fragilidad económica: muchos trabajos se han suspendido, así como la escuela, las relaciones sociales, los afectos personales. A pesar de todo, nunca se ha detenido la comunión de bienes en las distintas comunidades de los Focolares -así como nos lo pide el Papa Francisco (ya en español) – para ayudar a quien está en dificultad, para generar día tras día una cultura de fraternidad.

Es testigo de ello Carolina desde Guatemala: “muchas personas están perdiendo el trabajo. Entre ellos está uno de mis primos. Para seguir generando una entrada tenía necesidad de una computadora portátil.  Entonces, sin pensarlo, decidí darle la que yo uso. Él quedó muy agradecido y yo feliz de haberlo ayudado.

Zarita, una Gen3 (chicos de los Focolares) de Oaxaca, México, en una reunión por zoom se enteró que había iniciado la “comunión extraordinaria Covid-19”. La propuesta era hacer una alcancía utilizando material de reciclaje. Su tía cuenta: “cuando Zarita me ayuda con los quehaceres me dice: ‘dame una moneda para mí alcancía’. Además perdió dos dientitos y envió el premio recibido por su valentía”.

En Ciudad de México, en una de las zonas más marginadas, el Centro Social Integral Las Águilas desde hace más de 30 años desarrolla su misión de promoción de los derechos humanos y de una cultura de paz. Algunos de la comunidad de los Focolares desarrollan un servicio de asistencia. Con el confinamiento el Centro tuvo que cerrar. Pero mediante la comunión de bienes extraordinaria ha seguido respondiendo a las necesidades primarias de la población del barrio, ayudando especialmente a 120 familias y garantizando una reapertura ordenada de la estructura en el respeto de las medidas higiénico sanitarias solicitadas por las autoridades.

En Guatemala en cambio el Centro educativo Fiore, vinculado a los Focolares, acoge desde hace años a estudiantes de distintas proveniencias, lengua y cultura, sobre todo de los estratos más pobres y vulnerables. La crisis económica generada por el Covid-19 ha afectado de manera muy fuerte la ya débil economía del país. Muchas familias se quedaron sin trabajo y han tenido que recortar los gastos de educación para tener lo necesario para vivir. La situación obligó al Centro Educativo Fiore a cerrar poniendo en riesgo la educación de muchos chicos de los estratos menos favorecidos. Pero gracias a la comunión de bienes extraordinaria, tanto local como planetaria se ha podido intervenir para iniciar un proyecto de rediseño que permita la reapertura de la escuela. También los Gen 4 (niños de los Focolares) de todo el mundo donarán al Centro Fiore lo recogido a través de la acción “Han desalojado a Jesús” .

Nos movemos a Honduras, Javier escribe: “Cristina, la vecina de mi casa trabaja en una escuela privada que ahora está cerrada. Su marido en cambio trabaja como agente de seguridad privado en un centro comercial, cerrado por Covid. No logran pagar el alquiler ni las facturas y tienen un niño de 13 años. Me pongo en su lugar y es realmente angustiante”. Javier los involucró en pequeños trabajos del barrio y se interesó constantemente por su situación sin permitir que les faltara la comida.

Y Luis, de Costa Rica cuenta: “algunos campesinos de San Vito, a 100 km de Buenos Aires, donaron su cosecha a su comunidad afectada por la pandemia. Aprendiendo de esta experiencia y motivado por el gran acto de amor, enseguida organicé en la sociedad privada con la que trabajo, una donación de piñas. Como respuesta, algunos de estos agricultores por su parte nos dieron parte de sus semillas de hortalizas, arroz y maíz, y así se pudo continuar la experiencia, que se volvió una cadena. Doce funcionarios de dicha sociedad, en su tiempo libre, plantaron estas semillas de modo que los productos recogidos fueran entregados también en esta zona. Dada la disponibilidad de piña que había, cuando el mercado europeo (que es quien la adquiere) fue cerrado, nos dedicamos también al trueque”.

Lorenzo Russo

Si desea hacer su contribución para ayudar a los que sufren los efectos de la crisis mundial de Covid, vaya a este enlace

 

No comment

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *