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Palmira Frizzera, una de las primeras compañeras de Chiara Lubich, que falleció el 5 de enero de 2022, vivirá en el recuerdo y en la vida muchos -focolarinas, focolarinos, jóvenes, familias- que ha acompañado en su formación en la Mariápolis Foco (Montet, Suiza), la ciudadela de los Focolares en la que vivió durante más de 40 años. Recordamos algunos momentos que marcaron su camino de vida.

“Señorita, ya no se puede hacer nada por su vista, sus ojos”. Un diagnóstico gravísimo que recibió Palmira Frizzera del oftalmólogo, algunos meses después de su llegada al primer focolar de Plaza Cappuccini en Trento (Italia). Palmira tenía 18 años cuando había conocido el primer grupo de focolarinas en el 1945. Los problemas a la vista los tenía desde hacía tiempo y ya le habían provocado la interrupción de su sueño de ir como misionera a la India. Pero ahora el problema era más grave. Después de varias visitas a especialistas, ese día había ido a ver un oculista de Trento acompañada por Natalia Dallapiccola, otra de las primeras compañeras de Chiara Lubich. “El médico me auscultó detenidamente -contó Palmira a un grupo de chicas en el 2004- y después dijo: ‘el ojo derecho ya está perdido y el ojo izquierdo está por perderlo’”.

Palmira Frizzera con Chiara Lubich. © CSC Audiovisivi

¡Un balde de agua fría! “Apenas dejé el consultorio, todavía en la escalera, estallé en llanto. Lloraba y pensaba: con mis 21 años me quedaré ciega y justo ahora que he encontrado el ideal más hermoso de mi vida, que nadie me puede quitar. Ahora que encontré la alegría de vivir y que la quisiera gritar al mundo entero, tendré que quedarme ciega. Y lloraba”. Llovía y, resguardándose con un paraguas, Natalia la tenía del brazo y la acompañaba en silencio. “En un momento -continúa- me detuve en medio de la calle y le dije: ‘Pero Natalia, ¿Estoy llorando porque perderé la vista? Para ver a Jesús en el hermano no necesito estos ojos, me bastan los ojos del alma y esos, si no lo quiero no los perderé nunca (…). Yo ahora hago un pacto con Jesús y tu serás mi testigo. Si le doy más gloria a Dios con los ojos, que él me los deje, pero si le doy más gloria sin los ojos, que me los quite, porque quiero hacer solo su voluntad’. Después pensé: ¿Jesús en el Evangelio no dijo que es mejor ir al Paraíso sin los ojos que al infierno con los dos ojos?. Desde ese momento no he sufrido más por esto”.

“Después le escribí a Chiara Lubich mi experiencia -continúa Palmira-, con alegría, porque estaba feliz, no me faltaba nada”. Mientras tanto se consultan otros especialistas, entre ellos uno que, después de revisarla atentamente le dice que la enfermedad es grave, pero unilateral, había atacado solo al ojo derecho que probablemente lo habría perdido, pero el izquierdo estaba sano y no corría ningún peligro. “

Y sucedió así -sigue Palmiera-. Perdí el ojo derecho, pero con el izquierdo nunca tuve problemas en todos estos años. Se comprende que habría dado más gloria a Dios con los ojos. Y les digo la verdad que con este ojo izquierdo siempre he visto por dos”. Y concluye: “Muchas veces nosotros tenemos miedo de dar algo a Jesús, un afecto, un apego, algo en el estudio. Mientras en cambio, conviene darle siempre todo, porque él no se deja vencer por nuestra generosidad que es siempre poca en comparación a la suya, porque Dios es Amor y él responde siempre con el céntuplo”.

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En los años siguientes Palmira tuvo distintas responsabilidades en el Movimiento de los Focolares en Italia. En 1981 Chiara Lubich le pidió de ir, junto a otros focolarinos, a Montet, Suiza, donde estaba naciendo una ciudadela. Tendría que ir solo por tres días a evaluar los trabajos necesarios para la reestructuración. Pasados los tres días los otros partieron y ella se quedó sola, en un departamento de Estavayer, la ciudad vecina. En un momento, le vino el desaliento y un poco de desesperación frente a la grandeza de lo que la esperaba, se arrodilló y recitó el Padre Nuestro. Recuerda: “Cuando llegué a la frase ‘hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo’ la dije en voz alta y me invadió una paz que aun no la he perdido”. Esos tres días se convirtieron en 40 años. Palmira construyó la ciudadela junto a otros, acompañó y formó a generaciones de jóvenes.

Con simplicidad y franqueza, sus características salientes, se preguntaba en el 2017: “¿Lo logré? No lo se. Yo he tratado siempre de amar con el corazón para no errar, porque con la cabeza  siempre puedo equivocarme, pero si se ama con el corazón, dispuestos a dar la vida, no. Pienso que quien ama, no se equivoca nunca”.

 Carlos Mana

10 Comments

  • Hermosa resena. Personas que nos marcan el camino. «Yo he tratado siempre de amar con el corazón para no errar, porque con la cabeza siempre puedo equivocarme, pero si se ama con el corazón, dispuestos a dar la vida, no. Pienso que quien ama, no se equivoca nunca”.

  • C’è tanto da imparare da persone come Palmira… Soprattutto la fiducia sconfinata in Dio-Amore e la perseveranza nel credere incondizionatamente

  • Palmira si ce l’hai fatta. Hai sempre sprizzato gioia, serenità, amore profondo e vero per chi ti passava accanto, ascoltando con tutta te stessa, in modo profondo, entrando nelle vita di ciascuno di noi. Grazie e arrivederci un giorno se Dio vorrà!

  • Thank you for this write up about Palmira. Truly she is a child of Chiara. Her life is a living example of loving and accepting Jesus Forsaken. I pray that I can follow her example to always say yes to the will of the Father and to learn to accept Jesus Forsaken at once and with joy.

  • Bellissima testimonianza ….ieri l’altro è mancata la mia mamma Gavina , Dio le ha regalato ben 98 anni e lei nella grande prova della sua vita diceva che la forza gliela dava Dio , ha cresciuto 8 figli da sola il marito l’ha lasciata che la piccola aveva due mesi e la più grande 12 anni ….accompagnata dalla fede si ha rimboccato le maniche e lavorava giorno e notte dai lavori più umili nei ne traeva forza e ci diceva Dio non lascia mai i suoi figli da soli….una vita vissuta nella cristianità accanto alla sua casa c’era la sua chiesetta della madonna del Carmelo e diceva che Lei sotto la croce del Cristo l’ha ispirata e guidata con la sua lunga vita vissuta ….grazie mamma per l’esempio che ci hai dato

    • Ho abbuto il dono di conscere Palmira come tutte le prime focolarine la sua vita sempre ligata a Chiara e de essere sempre nel amore a Dio atravesó el fratello una Donna semplice ma al stesso tempo straordinaria grazie per avvere vissutto tanti anni a Montet …esssere il cuore di la Piccola cittadella Foco …rimarai sempre nell cuore di tanti sopratutto di gli cittadini de questa la tua Mariapoli ..Adesso godi accanto a Chiara di la pienezza de la eternita

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