Tras la profunda experiencia compartida con los jóvenes durante el Hackathon 2026, se está poniendo en marcha la segunda fase del programa «Una humanidad, un planeta: liderazgo sinodal». Se propone un itinerario formativo de 6 meses, en modalidad virtual, que combina el análisis en profundidad y el diálogo a partir de las propias trayectorias, el intercambio de proyectos y experiencias, y el desarrollo de iniciativas con impacto local y proyección global.
Está dirigido a personas de entre 18 y 40 años con experiencia en representación política, gestión pública, movimientos sociales, partidos políticos y espacios de incidencia; que estén comprometidas con la transformación social y política o interesadas en reforzar sus capacidades de diálogo, cooperación y acción colectiva; y que estén dispuestas a aportar su contribución operativa y de reflexión a lo largo de todo el programa.
Con una duración de seis meses, en formato 100 % en línea, totalmente gratuito y con una dedicación estimada de tres horas semanales, el programa se propone llegar este año a 500 jóvenes.
“Vivimos un momento histórico caracterizado por profundas tensiones geopolíticas, crisis socioambientales, creciente fragmentación social y altos niveles de polarización”, afirman los organizadores en la presentación. “Estos desafíos nos interpelan: evidencian los límites de los modelos tradicionales de gobernanza y la urgencia de nuevas formas de liderazgo capaces de generar diálogo y activar procesos de acción colectiva para promover objetivos de paz y unidad. En este contexto, hemos elegido un estilo de liderazgo sinodal: un liderazgo basado en la escucha, la participación, la corresponsabilidad y la construcción de soluciones compartidas. Si crees que la política puede ser un espacio para regenerar vínculos, promover el bien común y cuidar de la humanidad y del planeta, esta convocatoria es para ti. Te invitamos a formar parte de un espacio internacional de formación y cocreación de iniciativas políticas junto a otros jóvenes líderes provenientes de distintas regiones del mundo, para repensar la gobernanza frente a los desafíos actuales”.
La fecha límite para presentar la candidatura es el viernes 19 de junio de 2026.
Para obtener más información y presentar tu candidatura al programa, abre este PDF
«Los exhorto a cooperar cada vez más en el estudio de formas participativas que involucren a todos los ciudadanos… Sobre estas bases será posible edificar esa fraternidad universal que ya entre ustedes jóvenes se anuncia como signo de un tiempo nuevo».
Con estas palabras, el Papa León no alentó simplemente a cien jóvenes líderes políticos reunidos en Roma; “reconoció” su misión. Vio en ellos lo que muy a menudo a la política tradicional le cuesta ver: que el futuro nacerá de procesos inclusivos, no de contraposiciones. Nacerá de comunidades vivas, no de estructuras rígidas; de una fraternidad que no es un sentimiento ingenuo, sino una categoría política concreta.
El 31 de enero pasado eran cien, en la audiencia, de 36 países; en Roma para la semana conclusiva del primer año de la escuela política plurianual “One Humanity, One Planet” (una humanidad, un planeta). Siete días que han confirmado en ellos que la fraternidad no es un ideal. Es un método ya, un estilo, una práctica cotidiana. Provenían de un recorrido de trabajo online en 16 comunidades de aprendizaje, se encontraron para un hackathon político – literalmente un maratón creativo y colaborativo– dedicado a lo que hoy hiere más el tejido social global: corrupción, desigualdades, violencia difundida, transición digital sin ética, emergencia ecológica, participación cívica en decadencia. El programa, promovido por el Movimiento Político por la Unidad y por la ONG New Humanity con la Pontificia Comisión para América Latina, que apuntaba a devolver a los jóvenes un rol activo en los procesos decisionales, desde lo local hasta lo global.
El Santo Padre ofreció una visión tan exigente como liberadora. Les pidió a los jóvenes que miraran al mundo a través de la lente de la escucha y de la colaboración entre culturas y credos diferentes; que buscaran la paz no como concepto abstracto, sino como opción cotidiana en los lugares en donde viven, estudian y trabajan. Les dijo que construyeran políticas capaces de involucrar a todos los ciudadanos, hombres y mujeres, en las instituciones. Recordó que la paz es un don, una alianza y una promesa al mismo tiempo, y que ninguna sociedad se podrá llamar justa si sigue excluyendo a los débiles, ignorando a los pobres, si sigue siendo indiferente a los refugiados y a las víctimas de la violencia.
Jesús Morán – Pasquale FerraraEmilce CudaJavier Baquero – Margaret Karram
La presidenta de los Focolares, Margaret Karram, cuando se vio con ellos, les habló de una cultura política nueva, fundada en la fraternidad, siguiendo la línea de lo que Chiara Lubich había dicho, la fundadora de los Focolares. Los alentó a “vivir” un liderazgo que ponga en el centro el nosotros, que genera confianza, que busca convergencia en la diversidad. No es un método para pocos, sino un enfoque exportable a todas partes, a los partidos, a los movimientos sociales, a la sociedad civil.
Los testimonios de los participantes lo confirman con fuerza. Cristian, de Argentina, cuenta: “Es la experiencia de fraternidad universal más importantes de mi vida… cada uno de nosotros, con su idioma, con sus danzas y su carisma, ha creado la sinfonía de una armonía global”. Para Joanna, polaca residente en Italia, la experiencia ha sido “un estímulo al compromiso concreto”, alimentado por talleres, buenas prácticas y encuentros con parlamentarios italianos y coreanos. Zé Gustavo, de Brasil, habla de una “experiencia intensa y provocadora”, capaz de volver a encender una esperanza adulta, lúcida, nacida no de la ingenuidad, sino de las cicatrices de la política vivida. Y Uziel, de México, lo resume todo en una frase simple y verdadera: “Esta es la verdadera globalidad”.
Ahora la escuela entra en su segunda fase, involucrando a 600 jóvenes de los cinco continentes para continuar compartiendo visiones, instrumentos y acciones de impacto real.
Roma, durante una semana, ha sido un laboratorio vivo de lo que la política podría volver a ser: un lugar generador. Una palestra de fraternidad. Un espacio en el que las diferencias dejan de ser muros y se vuelven la materia prima del futuro. Un testimonio, concreto y visible, que otra política no solo es posible, sino que ya ha empezado.
El libro expone aspectos de la dimensión profética presente a lo largo de los cinco siglos de la Iglesia latinoamericana, una lectura extraordinariamente estimulante. La mirada hacia un período complejo del cristianismo está enriquecida con numerosas citas e interesantes testimonios. Muchas de tales acciones que se consideran proféticas se encontraron con resistencias y oposiciones de parte de la misma Iglesia. Esto resulta normal, porque el profeta no es principalmente el que anuncia cosas que sucederán en el futuro como las antiguas pitonisas, sino que es alguien que, hablando en nombre de Dios, dice verdades que a menudo nos duele escuchar. Todas esas visiones claramente tenían en común que el reino de Dios se encarna, se hace historia y debe cambiar las relaciones humanas en esta tierra. Es fiel a la visión de Jesús, que se apartó de la posición apocalíptica de Juan el Bautista y procuró crear en esa tierra una comunidad de hermanos… Discernir la verdadera profecía nunca ha sido fácil, como lo atestigua la historia de Israel. Esa dificultad se acrecienta en nuestro continente, donde se mezclan el heroísmo y el horror, el entrecruzamiento de culturas, las tradiciones de la Iglesia y nuevas formas, las ambiguas situaciones de la conquista, la santidad y el martirio, la explotación y la injusticia… Se usa la palabra utopía. Ignacio de Loyola nos enseñó a no ser pequeños en el soñar; él habló siempre del “magis”, el desear siempre más, tener “utopías”, pero conjugó esos sueños con un sentido político que nos obliga a buscar los medios adecuados y a no desanimarnos con el lento avance de la historia.
Datos del autor:
Esteban (Teo) Valenzuela Van Treek es Director del Departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Jesuita Alberto Hurtado, de Santiago (Chile). Doctor en Historia de la Universidad de Valencia, Master en Desarrollo de la Universidad Wisconsin-Madison, periodista y magister en Ciencia Política en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Fue coordinador de la Pastoral Juvenil, dirigente estudiantil, alcalde y diputado por Rancagua. Se ha desempeñado como consultor en desarrollo y descentralización de la GIZ (Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit) en República Dominicana, Colombia, Guatemala y Paraguay. Escritor y colaborador de las revistas Mensaje y El Mostrador. Entre sus publicaciones: Fragmentos de una Generación (1987), Cómo ganarle a la rabia (1988), Pichilemu Blues (1993), Alegato Histórico Regionalista (1999), El Fantasma Federal (2003), La Voz Terrible (2008), Nacionalismo fraterno y cosmopolita (2010), Gestión Municipal Moderna (2011), Política de la Fraternidad (2012) y Nahual Maya (2012).
El domingo 27 de octubre se vota en toda Argentina y por primera vez son admitidos al voto los adolescentes a partir de los 16 años. Los Chicos por un mundo unido de la Ciudad de Buenos Aires quisieron prepararse para este paso fundamental en el ejercicio de ciudadanía. Para ello invitaron a candidatos de distintos partidos políticos. Respondieron tres: María Eugenia Estenssoro (UNEN), Laura Alonso (PRO) y Liliana Piani (Frente Progresista Cívico y Social). La cita fue el sábado 19 de octubre en un lugar emblemático de la ciudad: la “Manzana de Las Luces”, precisamente en la Sala de Representantes construida en 1821, cuando comenzaba a forjarse la Argentina.
El encuentro fue moderado por cuatro de los chicos que pidieron a las candidatas que contaran su historia personal y el por qué del compromiso político. En un clima de confianza e intimidad, las candidatas se animaron a compartir su trayectoria, algo poco común en encuentros políticos tradicionales.
En un segundo momento, las políticas, presentaron sus respectivos partidos políticos y explicaron por qué formaban parte de los mismos. Las tres coincidieron en la necesidad de que en la política argentina existiera una alternativa al bipartidismo que se afirmó en las últimas décadas del siglo pasado. Casualmente, los partidos que ellas representan surgieron luego del estallido social de diciembre del 2001.
Finalmente, los chicos plantearon a las candidatas su agenda de temas y las invitaron a exponer sus propuestas con respecto a los mismos. Los chicos habían trabajado previamente en la elección de temas y la generación de las preguntas. Los argumentos elegidos fueron Seguridad, Medio Ambiente y Educación. Las preguntas, planteadas desde la perspectiva de los jóvenes, de acuerdo a sus propias vivencias, y el diálogo que fue surgiendo, estuvo regido por el espíritu de fraternidad: escuchar sin prejuicios, estar dispuestos a aprender del otro y -la regla de oro- «hacer al otro lo que quisieras que te hagan a ti». De ese modo las candidatas pudieron plantear sus diferencias de manera respetuosa y casi no hubo interrupciones durante las exposiciones.
A lo largo del encuentro, las candidatas resaltaron la importancia de que los jóvenes se involucraran en política y que se generaran espacios de diálogo como ese. Coincidieron en que si bien la política requiere sacrificio, también da muchas satisfacciones al constituirse como vehículo para construir un país más justo. «Mi deseo es que los jóvenes no nos acompañen, sino que nos reemplacen«, señaló Liliana Piani. María Eugenia Estenssoro les dijo que no debían acostumbrarse a la pobreza que hoy parece estructural, porque en el pasado no era así. Laura Alonso, por su parte, dijo que «la política ha sido generosa conmigo«.
El eje conductor de esta compilación es la relación de doble vía entre aquel elemento que mantiene articulada una sociedad política, es decir la fraternidad o amistad cívica, amistad política, cohesión social, confianza; y por el otro lado, el conjunto de prácticas, normas y leyes que sustentan dicha sociedad política; definen las características principales de su institucionalidad y concretan los principios democráticos en los que se integra.
Esta selección de ponencias tiene su origen en el IV Seminario Internacional Fraternidad, Democracia e Instituciones (Santiago de Chile, octubre de 2011) organizado por la Red Universitaria para el Estudio de la Fraternidad (RUEF) junto con el Instituto de Ciencia Política de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Por tanto, esta publicación da continuidad a los anteriores cuatro volúmenes que desde 2006 han hecho surgir la reflexión sobre la fraternidad en el contexto latinoamericano, y que se presenta actualmente como una perspectiva hacia un prometedor diálogo interdisciplinar.
Los artículos son un desarrollo propositivo de cómo la fraternidad puede fortalecer las instituciones políticas y el tejido social, aportando a una mejor calidad democrática y erigiéndose como un principio relacional articulador de las siempre más heterogéneas y plurales sociedades latinoamericanas. La política de la fraternidad (Valenzuela), la necesidad de una institucionalidad alternativa (Mandrile), la búsqueda de nuevos pactos sociales (Revollo), los límites de la fraternidad en la modernidad latinoamericana (Ighina) y su lenguaje político (Arellano), la posibilidad de una política fraterna y revolucionaria (Frère), el desafío de una renovada sistematización jurídica (Magella), la fraternidad y la concreción de los derechos a la salud (Martignano), el aporte de la fraternidad en los conflictos ambientales (Ernandorena) y la contribución de la educación para el desarrollo de la ciudadanía activa (Contreras-Jouannet).
Datos del autor:
Lucas Cerviño (Tucumán, Argentina) es teólogo con especialidad en interculturalidad. Trabajó varios años como docente y coordinador de investigaciones en el Instituto Latinoamericano de Misionología, de la Universidad Católica Boliviana (UCB). Miembro de los consejos de redacción de Cuadernos Interculturales Caminar, Espiritualidad Originaria en el Pacha Andino y revista Diálogos A: Culturas, espiritualidades y desarrollo andino-amazónico. Actualmente se encuentra en Barcelona realizando un doctorado en Religión e Interculturalidad. Entre sus publicaciones están: Otra misión es posible, Dialogar desde espacios sapienciales e interculturales (Cochabamba 2009), La fraternidad en conflicto y el conflicto fraterno, aportes desde la interculturalidad (2011), Transitando las búsquedas interculturales en la Bolivia plurinacional (2011) y el indispensable aporte de lo religioso para una convivencia intercultural (2009). Desde 2010 participa activamente en la RUEF.