{"id":292988,"date":"1999-07-31T20:00:00","date_gmt":"1999-07-31T18:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/agosto-de-1999\/"},"modified":"2024-05-13T20:44:43","modified_gmt":"2024-05-13T18:44:43","slug":"agosto-de-1999","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/agosto-de-1999\/","title":{"rendered":"Agosto de 1999"},"content":{"rendered":"<p>Esta Palabra forma parte de un acontecimiento simple y alt\u00edsimo al mismo tiempo: se trata del encuentro entre dos gestantes, entre dos madres, cuya simbiosis espiritual y f\u00edsica con sus hijos es total. Ellas son su boca, sus sentimientos. Cuando habla Mar\u00eda, el ni\u00f1o de Isabel se estremece en su vientre. Cuando habla Isabel pareciera que las palabras le han sido puestas en los labios por el Precursor. Y, aunque las palabras de su himno de alabanza a Mar\u00eda est\u00e1n dirigidas personalmente a la madre del Se\u00f1or, \u00abadquieren car\u00e1cter de verdad universal: la bienaventuranza vale para todos los creyentes y concierne a aquellos que acogen la Palabra de Dios y la ponen en pr\u00e1ctica, y encuentran en Mar\u00eda el modelo ideal\u00bb (1).<\/p>\n<p class=\"RipPdv\">\u00abFeliz de ti por haber cre\u00eddo que se cumplir\u00e1 lo que te fue anunciado de parte del Se\u00f1or\u00bb.<\/p>\n<p>Es la primera bienaventuranza del Evangelio que se refiere a Mar\u00eda, pero tambi\u00e9n a todos aquellos que la quieren seguir e imitar.<br \/>En Mar\u00eda hay un v\u00ednculo estrecho entre fe y maternidad, como fruto de la escucha de la Palabra. Adem\u00e1s Lucas nos refiere algo que tiene que ver tambi\u00e9n con nosotros. M\u00e1s adelante, en su Evangelio, Jes\u00fas dice: \u00abMi madre y mis hermanos son los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen en pr\u00e1ctica\u00bb (2).<br \/>Casi como anticipando estas palabras, Isabel, movida por el Esp\u00edritu Santo, nos anuncia que todo disc\u00edpulo puede volverse \u00abmadre\u00bb del Se\u00f1or. La condici\u00f3n es que crea en la Palabra de Dios y la viva.<\/p>\n<p class=\"RipPdv\">\u00abFeliz de ti por haber cre\u00eddo que se cumplir\u00e1 lo que te fue anunciado de parte del Se\u00f1or\u00bb.<\/p>\n<p>Mar\u00eda, despu\u00e9s de Jes\u00fas, es la que mejor supo decir \u00abs\u00ed\u00bb a Dios. En esto, sobre todo, radica su santidad y su grandeza. Por eso, si Jes\u00fas es el Verbo, la Verdad encarnada, Mar\u00eda, por su fe en la Palabra, es la Palabra vivida, aunque sea criatura como nosotros, igual a nosotros.<br \/>El rol de Mar\u00eda, como madre de Dios, es excelso y grandioso. Pero Dios no llama s\u00f3lo a la Virgen a gestar a Cristo en s\u00ed misma. Si bien de otra manera, todo cristianos est\u00e1 llamado a un rol semejante: el de encarnar a Cristo hasta repetir, como San Pablo: \u00abY ya no vivo yo,.sino que es Cristo que vive en m\u00ed\u00bb (3).<br \/>Pero, \u00bfc\u00f3mo hacerlo realidad?<br \/>Con la actitud de Mar\u00eda ante la Palabra de Dios, es decir, con total disponibilidad. En creer, con Mar\u00eda, que se verificar\u00e1n todas las promesas encerradas en la Palabra de Jes\u00fas y, si fuera necesario, afrontar como Mar\u00eda el riesgo del absurdo que comporta a veces su Palabra.<br \/>Grandes o peque\u00f1as, pero siempre maravillosas, son las cosas que le suceden a quien cree en la Palabra. Se podr\u00edan llenar libros con los hechos que lo prueban.<br \/>\u00bfQui\u00e9n podr\u00e1 olvidar que, en plena guerra, creyendo en las palabras de Jes\u00fas, \u00abpidan y se les dar\u00e1\u00bb (4), pedimos todo lo que muchos pobres necesitaban y vimos llegar bolsas de harina, cajas de leche, latas de mermelada, le\u00f1a, ropa?<br \/>Esas mismas cosas suceden tambi\u00e9n hoy. \u00abDen y se les dar\u00e1\u00bb (5), y los dep\u00f3sitos de la caridad siempre se llenan, a medida que se van vaciando.<br \/>Pero lo que m\u00e1s llama la atenci\u00f3n es lo verdaderas que son siempre, y en todas partes, las palabras de Jes\u00fas. Y la ayuda de Dios llega puntualmente a\u00fan en situaciones imposibles, y en los puntos m\u00e1s aislados de la tierra, como le sucedi\u00f3 hace poco a una madre que vive en una condici\u00f3n de gran pobreza. Un d\u00eda se sinti\u00f3 impulsada a dar sus \u00faltimas monedas a una persona m\u00e1s pobre que ella. Cre\u00eda en ese \u00abden y se les dar\u00e1\u00bb, del Evangelio. Y se sent\u00eda con una gran paz en el alma. Poco despu\u00e9s llegaba a casa su hija m\u00e1s peque\u00f1a y le mostraba el regalo que le hab\u00eda dado un viejo pariente que, por casualidad, hab\u00eda pasado por all\u00ed: en su manita mostraba las monedas multiplicadas.<br \/>Una \u00abpeque\u00f1a\u00bb experiencia como \u00e9sta nos impulsa a creer en el Evangelio; pero cada uno de nosotros puede probar esa alegr\u00eda, esa dicha que viene de ver realizarse las promesas de Jes\u00fas.<br \/>Cuando, en la vida de todos los d\u00edas, en la lectura de las Sagradas Escrituras nos encontremos con la Palabra de Dios, abramos nuestro coraz\u00f3n a la escucha con la fe de que, lo que Jes\u00fas nos pide y promete, suceder\u00e1. No tardaremos en descubrir, como Mar\u00eda y como esa madre, que \u00e9l mantiene sus promesas.<\/p>\n<p><em>Chiara Lubich<\/em><\/p>\n<p><em><\/em><\/p>\n<p>1) G.Ross\u00e9, Il Vangelo di Luca, Roma, 1992.<br \/>2) Lc 8, 21.<br \/>3) Gal 20, 20.<br \/>4) Mt 7, 7.<br \/>5) Lc 6, 38<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abFeliz de ti por haber cre\u00eddo que se cumplir\u00e1 lo que te fue anunciado de parte del Se\u00f1or\u00bb (Lc 1,45).<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[95,46],"tags":[],"class_list":["post-292988","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-palabra-de-vida","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/292988","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=292988"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/292988\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=292988"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=292988"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=292988"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}