{"id":292990,"date":"1999-08-31T20:00:00","date_gmt":"1999-08-31T18:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/septiembre-de-1999\/"},"modified":"2024-05-13T20:44:43","modified_gmt":"2024-05-13T18:44:43","slug":"septiembre-de-1999","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/septiembre-de-1999\/","title":{"rendered":"Septiembre de 1999"},"content":{"rendered":"<p>Con estas palabras Jes\u00fas le responde a Pedro, que despu\u00e9s de haber escuchado cosas maravillosas de su boca, le hace esta pregunta: \u00abSe\u00f1or, \u00bfcu\u00e1ntas veces tendr\u00e9 que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? \u00bfHasta siete veces?\u00bb. A lo que replic\u00f3 Jes\u00fas: \u00abNo te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete\u00bb.<br \/>Probablemente Pedro, bajo la influencia de la predicaci\u00f3n del Maestro, hab\u00eda pensado lanzarse, bueno y generoso como era, en su nueva l\u00ednea, haciendo algo excepcional: llegando a perdonar hasta siete veces. En el juda\u00edsmo, en efecto, se admit\u00eda un perd\u00f3n de dos, tres, a lo m\u00e1s hasta cuatro veces.<br \/>Pero al responder: \u00ab&#8230; hasta setenta veces siete\u00bb, Jes\u00fas dice que para \u00e9l el perd\u00f3n tiene que ser ilimitado: hay que perdonar siempre.<\/p>\n<p class=\"RipPdv\">\u00abNo te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete\u00bb.<\/p>\n<p>Esta Palabra trae el recuerdo del canto b\u00edblico de Lamec, un descendiente de Ad\u00e1n: \u00abCa\u00edn ser\u00e1 vengado siete veces, pero Lamec setenta y siete\u00bb (1). As\u00ed es como comienza a propagarse el odio entre los hombres en el mundo: sube como un r\u00edo en creciente.<br \/>A este propagarse del mal, Jes\u00fas opone el perd\u00f3n sin l\u00edmites, incondicional, capaz de romper el c\u00edrculo de la violencia.<br \/>El perd\u00f3n es la \u00fanica soluci\u00f3n para contener el desorden y abrirle a la humanidad un futuro que no signifique autodestrucci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"RipPdv\">\u00abNo te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete\u00bb.<\/p>\n<p>Perdonar. Perdonar siempre. El perd\u00f3n no es ese olvido que muchas veces significa no querer mirar de frente la realidad. El perd\u00f3n no es debilidad, es decir, no tener en cuenta una injusticia por miedo al m\u00e1s fuerte, que la ha cometido. El perd\u00f3n no consiste en decir que no tiene importancia, lo que en cambio es grave, o decir que est\u00e1 bien lo que est\u00e1 mal.<br \/>El perd\u00f3n no es indiferencia. El perd\u00f3n es un acto de voluntad y de lucidez, por lo tanto de libertad, que consiste en dar acogida al hermano y la hermana tal como es, a pesar del da\u00f1o que nos ha hecho, como Dios nos acoge a nosotros, pecadores, a pesar de nuestros defectos. El perd\u00f3n consiste en no responder a la ofensa con la ofensa, sino en hacer lo que dice Pablo: \u00abNo te dejes vencer por el mal. Por el contrario, vence al mal haciendo el bien\u00bb (2).<br \/>El perd\u00f3n consiste en abrir, al que te ha agraviado, la posibilidad de una nueva relaci\u00f3n contigo. Es decir, la posibilidad para \u00e9l y para ti de comenzar de nuevo la vida, de un futuro en el cual el mal no tenga la \u00faltima palabra.<\/p>\n<p class=\"RipPdv\">\u00abNo te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo hacer, entonces, para vivir esta Palabra?<br \/>Pedro le hab\u00eda preguntado a Jes\u00fas: \u00ab\u00bfCu\u00e1ntas veces tendr\u00e9 que perdonar a mi hermano?\u00bb, \u00ab&#8230; a mi hermano\u00bb.<br \/>Jes\u00fas, al responder, ten\u00eda en mente, por lo tanto, sobre todo las relaciones entre cristianos, entre miembros de la misma comunidad.<br \/>Por eso, antes que nada, es con los otros hermanos y hermanas en la fe que debemos comportarnos as\u00ed: en familia, en el trabajo, en la escuela o comunidad de la cual formamos parte.<br \/>Sabemos con cu\u00e1nta facilidad se quiere responder a una ofensa con una acci\u00f3n o con una palabra equivalente.<br \/>Sabemos cu\u00e1nto, por diversidad de caracteres, o por nerviosismo, o por otras causas, las faltas de amor son frecuentes entre personas que conviven. Pues bien, es necesario recordar que s\u00f3lo una actitud de perd\u00f3n, siempre renovada, puede mantener la paz y la unidad entre hermanos.<br \/>Siempre existir\u00e1 la tendencia a ver los defectos de hermanas y hermanos, a recordar el pasado, a querernos distintos de como somos&#8230; Es necesario acostumbrarse, con una mirada nueva, a verlos nuevos a ellos mismos, acept\u00e1ndolos siempre, enseguida y sin retaceos, aunque no se arrepientan.<br \/>Se dir\u00e1: \u00abPero esto es dif\u00edcil\u00bb. Se comprende. Pero aqu\u00ed est\u00e1 lo bueno del cristianismo. No por nada seguimos a Cristo que, desde la cruz, pidi\u00f3 al Padre perd\u00f3n para aquellos que le hab\u00edan dado muerte, y resucit\u00f3.<br \/>An\u00edmo. Comencemos una vida as\u00ed, que nos asegura una paz como ninguna otra y mucha felicidad a nosotros desconocida.<\/p>\n<p><em>Chiara Lubich<\/em><\/p>\n<p><em><\/em><\/p>\n<p>1 Gn 4, 24<br \/>2 Rm 12, 21<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abNo te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete\u00bb (Mt 18,22).<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[95,46],"tags":[],"class_list":["post-292990","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-palabra-de-vida","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/292990","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=292990"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/292990\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=292990"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=292990"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=292990"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}