{"id":292992,"date":"1999-09-30T20:00:00","date_gmt":"1999-09-30T18:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/palabra-de-vida-octubre-de-1999\/"},"modified":"2024-05-13T20:44:44","modified_gmt":"2024-05-13T18:44:44","slug":"palabra-de-vida-octubre-de-1999","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/palabra-de-vida-octubre-de-1999\/","title":{"rendered":"Palabra de vida Octubre de 1999"},"content":{"rendered":"<p><strong>Esta Palabra ya se encontraba en el Antiguo Testamento.<\/strong>  Al responder a una pregunta insidiosa, Jes\u00fas se injerta en esa gran tradici\u00f3n prof\u00e9tica y rab\u00ednica que andaba en busca del principio unificador de la Tor\u00e1, es decir, de la ense\u00f1anza de Dios contenida en la Biblia. Rab\u00ed Hillel, un contempor\u00e1neo suyo, hab\u00eda dicho: \u00abNo le hagas al pr\u00f3jimo lo que te resulta odioso a t\u00ed, \u00e9sta es toda la ley. El resto es s\u00f3lo comentario\u00bb (2). Para los maestros del juda\u00edsmo, el amor al pr\u00f3jimo deriva del amor a Dios que cre\u00f3 al hombre a su imagen y semejanza, por lo que no se puede amar a Dios sin amar a su criatura: \u00e9ste es el verdadero motivo del amor al pr\u00f3jimo y \u00abes un principio grande y general en la ley\u00bb (3). Jes\u00fas reivindica este principio y agrega que el mandamiento de amar al pr\u00f3jimo es semejante al primero y m\u00e1s grande de los mandamientos, es decir, el de amar a Dios con todo el coraz\u00f3n, la mente y el alma. Afirmando una relaci\u00f3n de semejanza entre los dos mandamientos Jes\u00fas los une definitivamente y as\u00ed lo har\u00e1 toda la tradici\u00f3n cristiana; como dir\u00e1 en forma tajante el ap\u00f3stol Juan: \u00ab\u00bfC\u00f3mo puede amar a Dios, a quien no ve, quien no ama a su hermano, a quien ve?\u00bb (4). <\/p>\n<p class=\"RipPdv\"><strong>\u00abAmar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u00bb.<\/strong><\/p>\n<p> Pr\u00f3jimo \u2013lo dice claramente todo el Evangelio\u2013 es todo ser humano, hombre o mujer, amigo o enemigo, al cual se debe respeto, consideraci\u00f3n, estima. El amor al pr\u00f3jimo es universal y personal al mismo tiempo. Abarca a toda la humanidad y se concreta en aqu\u00e9l-que-est\u00e1-a-tu-lado. Pero, \u00bfqui\u00e9n puede darnos un coraz\u00f3n tan grande, qui\u00e9n puede suscitar en nosotros tanta bondad como para hacernos sentir cercanos \u2013pr\u00f3ximos\u2013 ante los que nos parecen m\u00e1s alejados de nosotros y hacernos superar el amor por uno mismo, para ver este s\u00ed mismo en los otros? Es un don de Dios. Es m\u00e1s, es el mismo amor de Dios que \u00abha sido derramado en nuestros corazones por el Esp\u00edritu Santo, que nos ha sido dado\u00bb (5). No es, por consiguiente, un amor com\u00fan, una simple amistad, s\u00f3lo filantrop\u00eda, sino ese amor que se nos ha derramado en el coraz\u00f3n desde el bautismo: ese amor que es la vida de Dios mismo, de la Trinidad, del cual nosotros podemos participar. Por lo tanto, el amor es todo, pero para poderlo vivir bien hay que conocer sus cualidades, que emergen del Evangelio y de la Escritura en general, y que nos parece poder sintetizar en algunos aspectos fundamentales. En primer lugar Jes\u00fas, que ha muerto por todos, amando a todos, nos ense\u00f1a que el verdadero amor debe dirigirse a todos. No como el amor que muchas veces vivimos nosotros, simplemente humano, que tiene un radio reducido: la familia, los amigos, los vecinos&#8230; El amor verdadero, el que Jes\u00fas quiere, no admite discriminaciones; no hace diferencias entre personas simp\u00e1ticas y antip\u00e1ticas, para \u00e9l no hay lindo y feo, grande o peque\u00f1o; para este amor no existe lo de mi patria o lo extranjero, lo de mi Iglesia o lo de la otra, de mi religi\u00f3n o de la otra. Este amor ama a todos. Y eso es lo que tenemos que hacer nosotros: amar a todos. El amor verdadero, adem\u00e1s, toma la iniciativa, no espera a ser amado, como sucede en general con el amor humano: que se ama a quien nos ama. No, el amor verdadero se adelanta al otro, como hizo el Padre cuando, siendo nosotros todav\u00eda pecadores, y por lo tanto no amantes, envi\u00f3 a su Hijo para salvarnos. Por lo tanto, amar a todos y amar tomando la iniciativa. Pero tambi\u00e9n, el amor verdadero ve a Jes\u00fas en el pr\u00f3jimo: \u00abme lo has hecho a m\u00ed\u00bb (6) nos dir\u00e1 Jes\u00fas en el Juicio final. Y esto vale para el bien que hacemos, como tambi\u00e9n, lamentablemente, para el mal. El amor verdadero ama al amigo y tambi\u00e9n al enemigo: hace cosas que lo benefician, reza por \u00e9l. Jes\u00fas quiere, tambi\u00e9n, que el amor que \u00e9l trajo a la tierra, se vuelva rec\u00edproco: que el uno ame al otro y viceversa, hasta llegar a la unidad. Todas estas cualidades del amor nos hacen comprender y vivir mejor la palabra de vida de este mes. <\/p>\n<p class=\"RipPdv\"><strong>\u00abAmar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u00bb.<\/strong><\/p>\n<p> S\u00ed, el amor verdadero ama al otro como a s\u00ed mismo. Y esto hay que tomarlo al pie de la letra: es necesario realmente ver en el otro a otro s\u00ed mismo y hacer al otro lo que uno har\u00eda a s\u00ed mismo. El amor verdadero es el que sabe sufrir con quien sufre, gozar con quien goza, cargar con el peso de los otros; que sabe, como dice San Pablo, hacerse uno con la persona amada. Por consiguiente, no es un amor s\u00f3lo de sentimiento, de hermosas palabras, sino de hechos concretos. Quien es de otro credo religioso trata tambi\u00e9n de hacer lo mismo siguiendo la llamada \u00abregla de oro\u00bb, que encontramos en todas las religiones. Esta regla dice que debemos hacer a los otros lo que querr\u00edamos que se nos hiciera a nosotros. Gandhi la explica de un modo simple y eficaz: \u00abNo puedo hacerte da\u00f1o sin herirme a m\u00ed mismo\u00bb (7). Este mes, por lo tanto, tiene que ser una oportunidad para volver a poner a foco el amor al pr\u00f3jimo, que tiene muchos rostros: el vecino de casa, la compa\u00f1era de escuela, el amigo o el pariente m\u00e1s cercano. Pero tiene tambi\u00e9n los rostros de esa humanidad angustiada que la televisi\u00f3n trae a nuestras casas desde los lugares de guerra y de cat\u00e1strofes naturales. En un tiempo nos eran desconocidos y lejanos miles de kil\u00f3metros. Ahora tambi\u00e9n ellos se han vuelto pr\u00f3jimos. El amor nos sugerir\u00e1 qu\u00e9 hacer en cada caso y poco a poco dilatar\u00e1 nuestro coraz\u00f3n a la medida del coraz\u00f3n de Jes\u00fas.  <em>Chiara Lubich<\/em>  &nbsp;  1 Lev. 19, 18. 2 Shaab. 31. 3 Rab\u00ed Akiba, Slv 19, 18. 4 1Jn 4, 20. 5 Rom 5, 5. 6 Cf Mt 25, 40. 7 Cf Wilhelm Muhs, Palabras del Coraz\u00f3n, Ed. Ciudad Nueva 1997, p.278.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abAmar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u00bb. (Mt 22,39)<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[95,46],"tags":[],"class_list":["post-292992","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-palabra-de-vida","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/292992","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=292992"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/292992\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=292992"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=292992"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=292992"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}