{"id":293042,"date":"2000-04-30T20:00:00","date_gmt":"2000-04-30T18:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/palabra-de-vida-mayo-2000\/"},"modified":"2024-05-13T20:44:48","modified_gmt":"2024-05-13T18:44:48","slug":"palabra-de-vida-mayo-2000","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/palabra-de-vida-mayo-2000\/","title":{"rendered":"Palabra de vida Mayo 2000"},"content":{"rendered":"<p>El discurso de despedida, despu\u00e9s de la \u00faltima cena, est\u00e1 cargado de ense\u00f1anzas y recomendaciones que, con sentimientos de hermano y de padre, Jes\u00fas le da a los suyos de todos los siglos.<br \/>Si todas sus palabras son divinas, \u00e9stas ciertamente tienen acentos particulares, dado que con ellas el Maestro y Se\u00f1or condensa su doctrina de vida en un testamento que luego ser\u00e1 la carta magna de las comunidades cristianas.<br \/>Acerqu\u00e9monos entonces a la Palabra de vida de este mes, que precisamente forma parte del testamento de Jes\u00fas, con el deseo de descubrir su sentido profundo y escondido, para poder darle ese sentido a toda nuestra vida.<br \/>Lo primero que salta a la vista, al leer este cap\u00edtulo de Juan, es la imagen de la vid y los sarmientos, tan familiares a un pueblo que por siglos cultivaba y cultiva vi\u00f1edos. Sab\u00edan perfectamente que s\u00f3lo una rama bien adherida al tronco pod\u00eda cargarse de p\u00e1mpanos verdes y de racimos jugosos. En cambio, la que se cortaba, terminaba por secarse y morir. No hab\u00eda una imagen m\u00e1s fuerte para ilustrar la naturaleza de nuestro v\u00ednculo con Cristo.<br \/>Pero en esta p\u00e1gina del Evangelio hay tambi\u00e9n otra palabra que resuena con insistencia: \u00abpermanecer\u00bb, es decir, estar s\u00f3lidamente vinculados e \u00edntimamente injertados en \u00e9l, como condici\u00f3n para recibir la savia vital que nos hace vivir de su misma vida. \u00abPermanezcan en m\u00ed y yo en ustedes\u00bb, \u00abQuien permanece en m\u00ed y yo en \u00e9l, da mucho fruto\u00bb. \u00abQuien no permanece en m\u00ed, ser\u00e1 desechado\u00bb (Cf Jn 15, 14 y ss). Este verbo \u00abpermanecer\u00bb debe tener, por lo tanto, un significado y un valor esenciales para la vida cristiana\u00bb<\/p>\n<p class=\"RipPdv\">\u00abSi ustedes permanecen en m\u00ed y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo obtendr\u00e1n\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abSi\u00bb. Este \u00absi\u00bb indica una condici\u00f3n que a nadie le ser\u00eda posible observar si antes Dios no hubiera salido a su encuentro. Es m\u00e1s: si no hubiera descendido en la humanidad al punto de hacerse una sola cosa con ella. Se podr\u00eda decir que es \u00e9l el que primero se injerta en nuestra carne con el bautismo y la vivifica con su gracia. Depende de nosotros, despu\u00e9s, que realicemos en nuestra vida lo que ha obrado el bautismo y descubramos las inagotables riquezas que nos ha tra\u00eddo.<br \/>\u00bfC\u00f3mo? Viviendo la Palabra, haci\u00e9ndola fructificar y haciendo que resida en forma estable en nuestra existencia. Permanecer en \u00e9l significa hacer que sus palabras permanezcan en nosotros, no como piedras en el fondo de un pozo, sino como semillas en la tierra, para que a su tiempo germinen y den fruto. Pero permanecer en \u00e9l significa, sobre todo -como el mismo Jes\u00fas lo explica en este pasaje del Evangelio- permanecer en su Amor (Cf Jn 15, 9). Esta es la savia vital que asciende desde las ra\u00edces, por el tronco, hasta las ramas m\u00e1s distantes. Es el Amor lo que nos une vitalmente a Jes\u00fas, lo que nos hace una misma cosa con \u00e9l, como miembros -dir\u00edamos hoy- \u00abtransplantados\u00bb en su cuerpo; y el amor consiste en vivir sus mandamientos, que se resumen todos en ese nuevo y gran mandamiento del amor rec\u00edproco.<br \/>Adem\u00e1s, casi como para darnos una seguridad, para que podamos tener una prueba de que estamos injertados en \u00e9l, nos promete que cualquier pedido nuestro ser\u00e1 escuchado.<\/p>\n<p class=\"RipPdv\">\u00abSi ustedes permanecen en m\u00ed y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo obtendr\u00e1n\u00bb.<\/p>\n<p>Si es \u00e9l el que pide, no puede dejar de obtener. Y si nosotros somos una misma cosa con \u00e9l, ser\u00e1 \u00e9l mismo el que estar\u00e1 pidiendo en nosotros. Por lo tanto, si nos ponemos a rezar y a pedirle algo a Dios, pregunt\u00e9monos primero \u00absi\u00bb hemos vivido la Palabra, si nos hemos mantenido siempre en el amor. Pregunt\u00e9monos si somos sus palabras vivas, si somos un signo concreto de su amor por todos y por cada uno de los que encontramos. Puede ser tambi\u00e9n que se pidan gracias, pero sin ninguna intenci\u00f3n de adecuar nuestra vida a lo que Dios pide.<br \/>\u00bfSer\u00eda justo, entonces, que Dios nos escuchase? Esta oraci\u00f3n, \u00bfno ser\u00eda quiz\u00e1s distinta si brotara de nuestra uni\u00f3n con Jes\u00fas, y si fuese \u00e9l mismo en nosotros el que sugiriera los pedidos a su Padre?<br \/>Por lo tanto, pidamos tambi\u00e9n cualquier cosa, pero antes que nada preocup\u00e9monos de vivir su voluntad, para que no seamos ya nosotros los que vivimos, sino \u00e9l en nosotros.<\/p>\n<p><em>Chiara Lubich<\/em><\/p>\n<p><em> <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abSi ustedes permanecen en m\u00ed y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo obtendr\u00e1n\u00bb (Jn 15,7)<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[3597,46],"tags":[],"class_list":["post-293042","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-palabra-de-vida-es","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/293042","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=293042"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/293042\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=293042"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=293042"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=293042"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}