{"id":293132,"date":"2001-03-31T22:00:00","date_gmt":"2001-03-31T20:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/april-2001\/"},"modified":"2024-05-13T20:45:08","modified_gmt":"2024-05-13T18:45:08","slug":"april-2001","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/april-2001\/","title":{"rendered":"April 2001"},"content":{"rendered":"<p>Estas palabras, dirigidas por San Pablo a la comunidad de Colosas, nos hablan de que existe un mundo en el cual reina el amor verdadero, la comuni\u00f3n plena, la justicia, la paz, la santidad, la alegr\u00eda; un mundo en el cual el pecado y la corrupci\u00f3n ya no pueden entrar; un mundo donde la voluntad del Padre es perfectamente realizada. Es ese mundo al que pertenece Jes\u00fas. Es el mundo que \u00e9l nos abri\u00f3 a nosotros con su resurrecci\u00f3n, pasando a trav\u00e9s de la dura prueba de la pasi\u00f3n. Nosotros no s\u00f3lo estamos llamados a este mundo de Cristo, sino que ya pertenecemos a \u00e9l por el bautismo.<br \/>Pero Pablo sabe que, a pesar de la condici\u00f3n de bautizados y por lo tanto de resucitados con Jes\u00fas, nuestra presencia actual en el mundo nos expone a mil peligros, tentaciones y, sobre todo, a esos \u00abapegos\u00bb en los que necesariamente se cae si no se tiene el coraz\u00f3n en Dios y en sus ense\u00f1anzas. Apegos que pueden referirse a las cosas, a las criaturas, a s\u00ed mismos: las propias ideas, la salud, el propio tiempo, el descanso, el estudio, el trabajo, los parientes, los propios consuelos o satisfacciones&#8230; Cosas todas que no son Dios y por lo tanto no pueden ocupar el primer lugar en nuestro coraz\u00f3n. Por eso es que Pablo nos exhorta:<\/p>\n<p class=\"RipPdv\">\u00abYa que ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes del cielo, (&#8230;). Tengan el pensamiento puesto en las cosas celestiales y no en las de la tierra\u00bb.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfque son los \u00abbienes del cielo\u00bb? Son esos valores que Jes\u00fas trajo a la tierra y por los cuales se distingue a sus seguidores. Son el amor, la concordia, la paz, el perd\u00f3n, la rectitud, la pureza, la honestidad, la justicia, etc.<br \/>Son esas virtudes y riquezas que ofrece el Evangelio. Con ellas y por ellas los cristianos se mantienen en su realidad de resucitados con Cristo. Por ellas pueden ser inmunizados de las influencias del mundo, de la concupiscencia de la carne, del demonio.<br \/>\u00bfPero qu\u00e9 significa concretamente \u00abbuscar las cosas del cielo\u00bb en la vida cotidiana? Adem\u00e1s, \u00bfc\u00f3mo se hace para mantener el coraz\u00f3n en el cielo, viviendo en medio del mundo?<br \/>Dej\u00e1ndonos guiar por el modo de pensar y de sentir de Jes\u00fas cuya mirada interior estaba siempre dirigida hacia el Padre y cuya vida reflejaba en cada instante la ley del cielo, que es ley de amor.<\/p>\n<p class=\"RipPdv\">\u00abYa que ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes del cielo, (&#8230;). Tengan el pensamiento puesto en las cosas celestiales y no en las de la tierra\u00bb.<\/p>\n<p>Una forma pr\u00e1ctica de vivir esta Palabra, en este mes que celebramos Pascua, ser\u00e1 el poner como motivo de las distintas acciones de la jornada ese arte de amar que las vuelve preciosas y fecundas. Por ejemplo, con los que tenemos al lado nuestro, tratando de por ellos lo que quisi\u00e9ramos que hicieran por nosotros y de \u00abhacernos uno\u00bb con ellos, haci\u00e9ndonos cargo de los dolores y de las alegr\u00edas de todos.<br \/>No esperar a que sean los otros los que den el primer paso hacia nosotros cuando est\u00e1 en juego la concordia de la familia y la armon\u00eda en el ambiente donde vivimos. Comenzar nosotros.<br \/>Y dado que todo esto no es humanamente f\u00e1cil y que, incluso, a veces parece imposible, ser\u00e1 necesario apuntar alto con la mirada y pedirle al Resucitado esa ayuda que \u00e9l no puede hacernos faltar.<br \/>As\u00ed, mirando a \u00ablas cosas del cielo\u00bb para vivirlas en la tierra, podremos llevar el reino de los cielos a ese \u00e1mbito, peque\u00f1o o grande, que el Se\u00f1or nos ha confiado.<\/p>\n<p><em>Chiara Lubich<\/em><\/p>\n<p><em><\/p>\n<p><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abYa que ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes del cielo, (&#8230;). Tengan el pensamiento puesto en las cosas celestiales y no en las de la tierra\u00bb. (Col 3, 1-2)<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[3597,46],"tags":[],"class_list":["post-293132","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-palabra-de-vida-es","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/293132","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=293132"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/293132\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=293132"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=293132"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=293132"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}