{"id":293466,"date":"2002-11-29T23:00:00","date_gmt":"2002-11-29T22:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/el-resucitado-una-confirmacion-de-la-fe\/"},"modified":"2024-05-13T20:46:17","modified_gmt":"2024-05-13T18:46:17","slug":"el-resucitado-una-confirmacion-de-la-fe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/el-resucitado-una-confirmacion-de-la-fe\/","title":{"rendered":"\u00abEl Resucitado\u00bb: una confirmaci\u00f3n de la fe"},"content":{"rendered":"<p><span class=\"Testi\">Quisiera comunicar una idea, una intuici\u00f3n, quiz\u00e1s una luz que he recibido hace un tiempo. Se podr\u00eda denominar: <i>\u201cConfirmaci\u00f3n de la fe\u201d<\/i>. Una circunstancia providencial me ha llevado a profundizar la realidad de Jes\u00fas que, despu\u00e9s del abandono y de la muerte en la cruz, ha resucitado. No s\u00f3lo: he tenido la ocasi\u00f3n de meditar intensamente, con la mente y con el coraz\u00f3n, muchos detalles de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas y de su vida despu\u00e9s de las resurrecci\u00f3n. Y me he quedado estupefacta (es la palabra exacta) por la majestuosidad, la grandiosidad que emanaba de este acontecimiento divino: por la unicidad del Resucitado, por este hecho sobrenatural que, por lo que s\u00e9, es \u00fanico en el mundo. Por lo tanto no puedo detenerme a ponerlo de relieve.  La resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas es lo que principalmente caracteriza el cristianismo, lo que distingue a su Fundador, Jes\u00fas. El hecho es que ha resucitado, \ufffdResucitado de la muerte! Pero no del mismo modo que los otros resucitados, como L\u00e1zaro por ejemplo, que despu\u00e9s, llegado el momento, muri\u00f3. Jes\u00fas ha resucitado para no morir m\u00e1s, para seguir viviendo, tambi\u00e9n como hombre, en el Para\u00edso, en el coraz\u00f3n de la Trinidad. \ufffdY lo han visto 500 personas! Y ciertamente no era un fantasma. Era \u00c9l, precisamente \u00c9l: <i>\u00abTrae aqu\u00ed tu dedo, aqu\u00ed est\u00e1n mis manos; extiende tu mano, y m\u00e9tela en mi costado\u00bb <\/i>(Jn. 20,27), dijo a Tom\u00e1s. Y comi\u00f3 con los suyos y les habl\u00f3 y se qued\u00f3 con ellos durante 40 d\u00edas. Hab\u00eda renunciado a su infinita grandeza por amor a nosotros y se hab\u00eda hecho peque\u00f1o, como uno de nosotros, hombre entre los hombres, tan peque\u00f1os que desde un avi\u00f3n no se pueden ni siquiera ver. Pero, como resucit\u00f3, rompi\u00f3, super\u00f3 todas las leyes de la naturaleza, del cosmos entero, y se mostr\u00f3, con ello, m\u00e1s grande que todo lo que existe, que todo lo que hab\u00eda creado, que todo lo que se puede pensar. De modo que tambi\u00e9n nosotros, s\u00f3lo con intuir esta verdad, no podamos no verlo como Dios, no podamos no hacer como Tom\u00e1s y, arrodill\u00e1ndonos delante de \u00c9l, en adoraci\u00f3n, confesar y decirle con el coraz\u00f3n en la mano: <i>\u201cSe\u00f1or m\u00edo y Dios m\u00edo\u201d<\/i>. Aunque si nunca lo sabr\u00e9 describir bien, es \u00e9ste el efecto que ha hecho en m\u00ed la luz del Resucitado.  Ciertamente, lo sab\u00eda, seguramente lo cre\u00eda, \ufffdy c\u00f3mo! Pero aqu\u00ed he visto. Aqu\u00ed mi fe se ha convertido en claridad, certeza, razonable, dir\u00eda. Y he visto con otros ojos lo que ha hecho en aquellos nuevos, fabulosos, d\u00edas sobre la tierra. Despu\u00e9s de que el \u00e1ngel baj\u00f3 del Cielo, apart\u00f3 la piedra de su sepulcro y lo anunci\u00f3, he aqu\u00ed el Resucitado que se el aparece primero a la Magdalena, antes pecadora, porque \u00c9l se hab\u00eda hecho carne por los pecadores. Lo vemos en el camino de Ema\u00fas, grande e inmenso como era, convirti\u00e9ndose en el primer exegeta que explica a los dos disc\u00edpulos la Escritura. Lo vemos como fundador de su Iglesia, que exhala su aliento sobre sus disc\u00edpulos, para darles el Esp\u00edritu Santo; lo vemos decirle palabras extraordinarias a Pedro, a quien pone como jefe de su Iglesia. Lo vemos mandar a los disc\u00edpulos al mundo a anunciar el Evangelio, el nuevo Reino por \u00c9l fundado, en nombre de la Sant\u00edsima Trinidad desde donde hab\u00eda descendido y a donde regresar\u00eda con la ascensi\u00f3n, en cuerpo y alma. Todas cosas que conoc\u00eda, pero que ahora eran nuevas por ser absolutamente verdaderas para la fe y para la raz\u00f3n.  Y porque Resucitado, tambi\u00e9n las palabras que hab\u00eda dicho anteriormente, antes de la muerte, adquir\u00edan una luminosidad \u00fanica, expresaban verdades irrefutables. Y entre todas en primer lugar aquellas en las que anuncia tambi\u00e9n nuestra resurrecci\u00f3n. Lo sab\u00eda y lo cre\u00eda porque soy cristiana. Pero ahora estoy doblemente segura: resucitar\u00e9, resucitaremos. Entonces puedo decir a mis muchos, a nuestros muchos amigos que han ido al M\u00e1s All\u00e1 y, que tal vez, nosotros inconscientemente pens\u00e1bamos perdidos, no tanto: adi\u00f3s, sino HASTA PRONTO, HASTA PRONTO para no dejarnos nunca m\u00e1s. Porque hasta aqu\u00ed llega el amor de Dios por nosotros.  No s\u00e9 si he logrado expresar, al menos en parte, la gracia que he recibido: una confirmaci\u00f3n de la fe. Que el Se\u00f1or haga de modo que la haya podido comunicar.<\/span>  &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>di Chiara Lubich<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[46],"tags":[],"class_list":["post-293466","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/293466","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=293466"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/293466\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=293466"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=293466"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=293466"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}