{"id":293560,"date":"2003-10-06T22:00:00","date_gmt":"2003-10-06T20:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/entre-los-muchachos-de-la-calle-del-grito-de-dolor-renace-la-vida\/"},"modified":"2024-05-13T20:46:28","modified_gmt":"2024-05-13T18:46:28","slug":"entre-los-muchachos-de-la-calle-del-grito-de-dolor-renace-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/entre-los-muchachos-de-la-calle-del-grito-de-dolor-renace-la-vida\/","title":{"rendered":"Entre los muchachos de la calle: del grito de dolor renace la vida"},"content":{"rendered":"<p>\u00a0<em>R. C. desde hace 28 a\u00f1os est\u00e1 en Brasil, en un barrio marginal de una gran ciudad. \u201cSi aqu\u00ed hay tanto dolor, si aqu\u00ed es Viernes Santo, aqu\u00ed nacer\u00e1 tanta vida y resurrecci\u00f3n\u201d. Abre la \u201cCasa do Menor\u201d: acoge a muchachos v\u00edctimas de la droga, la prostituci\u00f3n, el narcotr\u00e1fico y de muerte precoz.\u00a0 Muchachos a menudo violentos, porque nunca nadie los ha amado.<\/em><\/p>\n<p><strong>\u00abUna noche, regresando del centro de la ciudad, detengo el autom\u00f3vil arriba de un puente<\/strong> sobre la autopista: miro las luces del barrio, escucho los ruidos y los gritos de dolor. Siento rechazo, repulsi\u00f3n e impotencia. Todos los d\u00edas muertos, sufrimiento sin soluci\u00f3n.\u00a0 Me dan ganas de escapar.<\/p>\n<p><strong>Repentinamente entiendo que este dolor inmenso es un gran Cristo desfigurado<\/strong> y sufriente que grita su abandono en este barrio abandonado por todos y aparentemente tambi\u00e9n por Dios. Una luz: si hay tanto dolor, si aqu\u00ed es Viernes Santo, aqu\u00ed nacer\u00e1 tanta vida y resurrecci\u00f3n. Este dolor me atrae. Acelero el auto. Voy a la estaci\u00f3n: encuentro tantos muchachos y muchachitas que se drogan, tienen relaciones sexuales. Corren a mi encuentro, abraz\u00e1ndome\u2026 Sentado en medio de ellos que apestan a \u2018pega\u2019, me siento en adoraci\u00f3n ante Jes\u00fas, presente en esta plaza en su rostro m\u00e1s inaceptable. Porque \u00c9l ha dicho: \u201cTodo aquello que hagas al m\u00e1s peque\u00f1o de mis hermanos, a m\u00ed me lo hiciste\u201d.<\/p>\n<p><strong>Regreso a casa. Me espera un adolescente. Me entrega un arma:<\/strong> \u00abToma esta pistola. Ya no quiero robar ni matar m\u00e1s\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Otra noche, apenas regreso, me avisan que le dispararon a Pirata,<\/strong> un muchacho que hab\u00eda acogido en casa en le momento en que la polic\u00eda lo estaba persiguiendo para matarlo. Pero hab\u00eda cambiado: se hab\u00eda bautizado y se estaba preparando para la Primera Comuni\u00f3n. Veo la sangre delante de mi casa. Tiemblo y corro al hospital. Lo encuentro sobre una piedra helada con un disparo de rev\u00f3lver en la cabeza.<\/p>\n<p><strong>Un muchacho me busca. Me dice, azorado, que en mi parroquia ya han sido asesinados 36 muchachos<\/strong> s\u00f3lo en el mes de marzo. Me presenta una lista de otros 40 \u201cque faltan por morir\u201d. \u00abEl primer nombre en la lista es el m\u00edo \u2013dice -. Yo no quiero morir. \u00bfUstedes no hacen nada?\u00bb. Pienso a cuando, hace un a\u00f1o, fui a sepultar, en un solo d\u00eda, a 9 muchachos asesinados por la polic\u00eda. Estoy all\u00ed para absorber un dolor sin explicaci\u00f3n y ofrecerlo, como Mar\u00eda a los pies de la Cruz, impotente en su dolor.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n yo he sido amenazado de muerte y de secuestro m\u00e1s de una vez. Permanezco tranquilo y siento que, con la gracia de Dios, estoy dispuesto realmente a dar la vida. Un d\u00eda, mientras celebro la Misa, entiendo: \u201cEste es mi cuerpo, esta es mi sangre\u2026\u201d. No s\u00f3lo el cuerpo de Jes\u00fas&#8230; debo estar dispuesto a dar mi cuerpo. Pero quiz\u00e1s Dios no quiere todav\u00eda mi martirio: sino dar la vida en peque\u00f1os gestos de amor, de perd\u00f3n, de capacidad de volver a empezar con los muchachos que me parece que no quieren nada de la vida o que no logran salir adelante en el tiempo que quisi\u00e9ramos.<\/p>\n<p><strong>A un cierto punto, regreso a Italia, porque hace tiempo que no estoy bien de salud.<\/strong> Incluso mi cabeza ya no funciona. \u00a1Y me importa mucho mi cabeza! Un m\u00e9dico me examina y me dice con firmeza: \u00abEn estas condiciones ya no puede regresar a Brasil\u00bb.<\/p>\n<p>Es como si Dios me dijera: <strong>\u201cHazte a un lado. La Casa do Menor es una obra m\u00eda, no tuya. Hasta ahora eras t\u00fa el protagonista. Ahora deja que sea yo quien la lleve adelante\u201d.<\/strong> Y la \u2018Casa do Menor\u2019 mejora, y mucho, en el per\u00edodo de mi larga ausencia.<\/p>\n<p><strong>Regreso, y sigo diciendo s\u00ed a Dios<\/strong> todas las veces que tengo que enterrar a muchachos que no hemos logrado salvar o que han regresado a la calle o a la droga despu\u00e9s de que les hemos dado tanto amor. \u00bfPara qu\u00e9 sirve amar si no hay resultados? Pero yo no debo pretender cambiar a nadie, s\u00f3lo debo amar.<\/p>\n<p><strong>Junto a un religioso y a miembros de una nueva familia espiritual<\/strong> que est\u00e1 naciendo, voy de noche por las calles de la gran ciudad. Encontramos situaciones cada vez m\u00e1s dram\u00e1ticas de muchachos a quienes nosotros queremos, porque nadie los quiere. Asistimos a verdaderos milagros: drogadictos o traficantes de droga que renacen a una vida nueva. Nos convertimos en signo y modelo de pol\u00edticas sociales y desde muchas partes nos llaman porque tenemos algo que hace la diferencia.<\/p>\n<p><strong>Para decir la verdad, cuando conoc\u00ed el Movimiento de los Focolares, no entend\u00eda por qu\u00e9 Chiara Lubich hab\u00eda elegido a Jes\u00fas, que en la cruz grita el abandono del Padre, como \u00fanico \u2018todo\u2019 de su vida.<\/strong> Despu\u00e9s, poco a poco, he descubierto que Jes\u00fas abandonado es el Dios-Hombre que da la vida, amando hasta el final sin esperar nada. Si resisto en ese barrio sangriento y con mil rostro de sufrimiento, es porque he descubierto su rostro y lo amo\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una historia de resurrecci\u00f3n: un sacerdote italiano, desde hace a\u00f1os en el sub-mundo de los muchachos de la calle.<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[904],"tags":[],"class_list":["post-293560","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-focolare-worldwide-2-2"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/293560","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=293560"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/293560\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=293560"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=293560"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=293560"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}