{"id":293616,"date":"2003-12-31T23:00:00","date_gmt":"2003-12-31T22:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/enero-2004\/"},"modified":"2024-05-13T20:46:46","modified_gmt":"2024-05-13T18:46:46","slug":"enero-2004","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/enero-2004\/","title":{"rendered":"enero 2004"},"content":{"rendered":"<p>Actualmente, hay en el planeta alrededor de 30 conflictos armados. Algunos est\u00e1n a la vista de todos, otros son olvidados, pero no por eso menos crueles. Violencia, odio, actitudes belicosas se advierten tambi\u00e9n muchas veces en pa\u00edses que viven \u201cen paz\u201d.<br \/>Todo pueblo, toda persona siente un profundo anhelo de paz, de concordia, de unidad. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos y la buena voluntad, despu\u00e9s de milenios de historia seguimos siendo incapaces de alcanzar una paz estable y duradera.<br \/>Jes\u00fas vino a traernos la paz, una paz \u2013nos dice- que no es como la que \u201cda el mundo\u201d, porque no es solamente ausencia de guerra, de peleas, de divisiones, de traumas. \u201cSu\u201d paz es tambi\u00e9n eso, pero es mucho m\u00e1s: es plenitud de vida y de alegr\u00eda, es salvaci\u00f3n integral de la persona, es libertad, es fraternidad en el amor entre todos los pueblos. \u00c9l mismo es nuestra paz, por eso puede decirnos:<\/p>\n<p class=\"RipPdv\">\u00abLes doy mi paz\u00bb<\/p>\n<p>Pero, \u00bfqu\u00e9 hizo Jes\u00fas para darnos su paz? Pag\u00f3 con su persona. Precisamente mientras nos promet\u00eda paz, era traicionado por uno de sus amigos, entregado en manos de los enemigos, condenado a una muerte cruel e ingnominiosa. Se puso en medio de los contendientes, se hizo cargo de los odios y las separaciones, derrib\u00f3 los muros que separaban a los pueblos. Muriendo en la cruz, despu\u00e9s de haber experimentado por amor a nosotros el abandono del Padre, volvi\u00f3 a unir a los hombres con Dios y entre ellos, trayendo a la tierra la fraternidad universal.<br \/>La construcci\u00f3n de la paz nos exige, a nosotros tambi\u00e9n, un amor fuerte, capaz de amar incluso a aquel que no responde de la misma manera, capaz de perdonar, de ir m\u00e1s all\u00e1 de la categor\u00eda del enemigo, de amar a la patria de los otros como a la propia. Nos exige pasar de ser personas pusil\u00e1nimes, tal vez concentradas en sus propios intereses y sus propias cosas, a convertirnos en peque\u00f1os h\u00e9roes cotidianos que, d\u00eda tras d\u00eda, poni\u00e9ndose al servicio de los hermanos y las hermanas, est\u00e1n dispuestos a dar si es necesario la vida por ellos. Exige adem\u00e1s de nosotros un coraz\u00f3n y unos ojos nuevos para amar y ver en todos a otros tantos candidatos a la fraternidad universal.<br \/>Quiz\u00e1s nos preguntemos: \u201c\u00bfver candidatos a la fraternidad universal tambi\u00e9n en los consorcistas conflictivos? \u00bfEn los colegas de trabajo que me crean dificultades para que no avance en la carrera? \u00bfEn quien milita en otro partido o en el equipo de f\u00fatbol que me enfrenta? \u00bfEn las personas de religiones o nacionalidades distintas a la m\u00eda?\u201d.<br \/>S\u00ed, todos y cada uno son para m\u00ed, hermanos y hermanas. Aqu\u00ed es donde precisamente comienza la paz, en la relaci\u00f3n que yo sea capaz de establecer con cada uno de mis pr\u00f3jimos. \u201cEl mal nace en el coraz\u00f3n del hombre\u201d, escrib\u00eda Igino Giordani, por eso \u201cpara desplazar el peligro de la guerra es necesario desplazar el esp\u00edritu de agresi\u00f3n, explotaci\u00f3n y ego\u00edsmo del cual proviene la guerra: se necesita reconstruir una conciencia\u201d.<\/p>\n<p class=\"RipPdv\">\u00abLes doy mi paz\u00bb<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo puede Jes\u00fas darnos hoy la paz? El puede estar presente en medio de nosotros a trav\u00e9s de nuestro amor rec\u00edproco, a trav\u00e9s de nuestra unidad. De este modo podremos experimentar su luz, su fuerza, su mismo Esp\u00edritu, cuyos frutos son: amor, alegr\u00eda, paz. La paz y la unidad corren a la par.<br \/>En este mes, en el cual en buena parte del planeta se reza de modo particular para que se llegue a la comuni\u00f3n plena y visible entre las Iglesias, advertimos a\u00fan m\u00e1s fuerte el v\u00ednculo entre la unidad y la paz. En los \u00faltimos a\u00f1os hemos visto cu\u00e1nto han trabajado juntos, por la paz, cristianos de distintas iglesias.<br \/>\u00bfC\u00f3mo dar testimonio, por eso, de esa paz profunda tra\u00edda por Jes\u00fas, si entre nosotros, cristianos, no se da la plenitud del amor, si no somos un solo coraz\u00f3n y un alma sola como en la primera comunidad de Jerusal\u00e9n?<br \/>El mundo cambia si nosotros cambiamos. Por cierto, tenemos que trabajar, de acuerdo a las posibilidades de cada uno, para resolver los conflictos, para elaborar leyes que favorezcan la convivencia de las personas y de los pueblos. Pero, sobre todo, podremos contribuir a la creaci\u00f3n de una mentalidad de paz, al poner de relieve lo que nos une, y trabajar juntos por el bien de la humanidad.<br \/>Dando testimonio y difundiendo valores aut\u00e9nticos como la tolerancia, el respeto, la paciencia, el perd\u00f3n, la comprensi\u00f3n, las otras actitudes que se oponen a la paz, caer\u00e1n por s\u00ed mismas<br \/>Esa ha sido nuestra experiencia durante la Segunda Guerra Mundial, cuando entre nosotras, unas pocas jovencitas, decidimos vivir s\u00f3lo para amar. Eramos j\u00f3venes y temerosas, pero apenas nos pusimos con fuerza a vivir la una por la otra, a ayudar a los dem\u00e1s comenzando por los m\u00e1s necesitados, a servirlos a\u00fan a costa de la propia vida, todo cambi\u00f3. En nuestros corazones naci\u00f3 una fuerza nueva y vimos c\u00f3mo la sociedad comenzaba a cambiar de cara: comenz\u00f3 a renovarse una peque\u00f1a comunidad cristiana, semilla de una \u201ccivilizaci\u00f3n del amor\u201d. Al final es el amor el que triunfa, porque es m\u00e1s fuerte que cualquier otra cosa.<br \/>Hagamos la prueba de vivir as\u00ed este mes, para ser levadura de una nueva cultura de paz y justicia. Veremos renacer en nosotros, y a nuestro alrededor, una nueva humanidad.<\/p>\n<p><em>Chiara Lubich<br \/><\/em>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abLes doy mi paz\u00bb (Jn 14, 27).<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[95,46],"tags":[],"class_list":["post-293616","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-palabra-de-vida","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/293616","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=293616"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/293616\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=293616"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=293616"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=293616"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}