{"id":293688,"date":"2004-05-20T22:00:00","date_gmt":"2004-05-20T20:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/renata-borlone-las-etapas-de-una-escalada\/"},"modified":"2024-05-13T20:47:04","modified_gmt":"2024-05-13T18:47:04","slug":"renata-borlone-las-etapas-de-una-escalada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/renata-borlone-las-etapas-de-una-escalada\/","title":{"rendered":"Renata Borlone: las etapas de una escalada"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/10.0.0.128\/2010focolare\/layout\/foto2004\/20040525e.jpg\" alt=\"\" align=\"left\" border=\"0\" hspace=\"8\" \/><strong><\/p>\n<p>&#8211;\u00a0El hilo de oro<br \/> &#8211;\u00a0Roma a\u00f1os \u201940: bajo los bombardeos<br \/> -El descubrimiento<br \/> &#8211;\u00a0Nadie pase a mi lado en vano<br \/> &#8211;\u00a0La escalada final<\/p>\n<p>El hilo de oro<\/strong><br \/> <em>\u201cLeeremos bien nuestra historia s\u00f3lo en el Para\u00edso, donde captaremos plenamente el hilo de oro que, esperemos, nos llevar\u00e1 donde tenemos que llegar\u201d. <\/em>Con estas palabras, la misma Renata empieza la historia de su vida, que hab\u00eda descubierto toda entretejida del amor de Dios.<\/p>\n<p>Nace el 30 de mayo de 1930 en Aurelia, una peque\u00f1a ciudad de la Regi\u00f3n de Lazio. Seguidamente, se traslada a Roma con su familia.<\/p>\n<p>Los suyos no frecuentaban la Iglesia, pero eran personas rectas, sinceras, ricas de valores humanos.<br \/> <em>\u201cNunca terminar\u00e9<\/em> \u2013 dec\u00eda siempre Renata \u2013<em> de agradecer a Dios por haberme hecho experimentar la vida de una verdadera familia, sobre todo por el amor que hab\u00eda entre mis padres\u201d. <\/em><\/p>\n<p align=\"justify\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/10.0.0.128\/2010focolare\/layout\/foto2004\/20040525c.jpg\" alt=\"\" align=\"right\" border=\"0\" hspace=\"8\" \/>Cuando estalla la Segunda Guerra Mundial, Renata tiene 10 a\u00f1os. Su gran sensibilidad no la deja indiferente, y en su memoria permanecen algunos momentos fuertes.<\/p>\n<p><strong>Roma a\u00f1os \u201940: bajo los bombardeos<\/strong><br \/> El 13 de julio del \u201943, al ver que las bombas caen, decide dar una direcci\u00f3n distinta a su vida. Escribe: <em>\u201cMe di cuenta de que la muerte pod\u00eda llegar y advert\u00ed en un instante la vanidad de los juegos, del dinero, del ma\u00f1ana. Fue un momento de gracia\u2026 Cuando regres\u00e9 a mi casa me sent\u00eda distinta. Hab\u00eda decidido ser mejor\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Desaparece repentinamente una compa\u00f1era suya de la escuela, muy buena. Era hebrea: <em>\u201c\ufffdPor qu\u00e9 son asesinados los hebreos? \ufffdNo son como nosotros?\u201d,<\/em> se pregunta, pidiendo con insistencia explicaciones al pap\u00e1.<\/p>\n<p>El 8 de septiembre de 1943, d\u00eda decisivo para la historia de Italia, ve desde el balc\u00f3n de su casa a un soldado alem\u00e1n que se desliza fatigosamente a lo largo de un muro, arrastr\u00e1ndose, casi con miedo de ser visto. Un sentimiento de compasi\u00f3n hacia \u00e9l y hacia su pueblo la invade totalmente\u2026<\/p>\n<p>Im\u00e1genes lejanas en el tiempo, pero que hablan ya de un amor sin medida por el hombre, por todos los hombres, que seguidamente dominar\u00e1 toda su vida. Mientras tanto con la edad crece tambi\u00e9n la exigencia de una fe consciente y se vuelve urgente el problema de Dios. Empieza a frecuentar la Iglesia, se injerta en un grupo mariano, y entre sus profesores prefiere a aquellos que manifiestan una mayor correcci\u00f3n moral.<\/p>\n<p>Con 14 a\u00f1os siente un especial \u201cprimer llamado\u201d: el empuje interior de dar la vida para que los suyos, lejanos, encuentren la fe.<\/p>\n<p>Sedienta de verdad, entre los 15 y los 19 a\u00f1os, se lanza de cabeza en los estudios para sondear las realidades m\u00e1s profundas, en busca de Dios. Se inscribe en la Facultad de Qu\u00edmica, porque espera descubrirLo penetrando en los secretos del universo: <em>\u201cMe apasionaba la Matem\u00e1tica por su l\u00f3gica. Ten\u00eda momentos de exultaci\u00f3n cuando la mente descubr\u00eda algo nuevo. Esperaba adquirir un conocimiento que pudiera de alguna forma hacerme abrazar lo universal. Buscaba a Dios en los seres inteligentes en donde pod\u00eda haber un reflejo de \u00c9l. No sab\u00eda todav\u00eda que s\u00f3lo en el Creador \u2013 Amor habr\u00eda podido descubrir lo creado y las criaturas, y amarlas\u201d.<\/em><\/p>\n<p><strong>El descubrimiento<\/strong><br \/> El 8 de mayo del \u201949, d\u00eda que ella definir\u00e1 como \u201cextraordinario\u201d, despu\u00e9s de alguna duda \u2013 porque no le quer\u00eda quitar tiempo al estudio \u2013 participa en un encuentro donde Graziella De Luca, una de las primeras compa\u00f1eras de Chiara Lubich, habla del descubrimiento de Dios \u2013 Amor, de la nueva vida evang\u00e9lica iniciada en Trento pocos a\u00f1os antes, mientras la guerra recrudec\u00eda.<br \/> <em>\u201cLo que dijo no lo recuerdo. Recuerdo s\u00f3lo que cuando sal\u00ed de all\u00ed, sab\u00eda que hab\u00eda encontrado. (\u2026) Tuve la intuici\u00f3n de que Dios es Amor. Esta experiencia entr\u00f3 hasta lo m\u00e1s profundo de mi ser. Perd\u00ed la imagen que ten\u00eda de un Dios s\u00f3lo juez, que castiga a los malos y premia a los buenos y lo sent\u00ed como un Dios cercano\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Convencida de haber recibido un llamado de Dios, da un vuelco decisivo a su vida. Poco a poco conoce a Chiara. Inmediatamente advierte con ella una relaci\u00f3n estrech\u00edsima, vital, como entre madre e hija, junto a la clara confirmaci\u00f3n de darse toda a Dios en el Movimiento de los Focolares. Y dice su S\u00ed a Dios para siempre.<\/p>\n<p align=\"justify\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/10.0.0.128\/2010focolare\/layout\/foto2004\/20040525d.jpg\" alt=\"\" align=\"left\" border=\"0\" hspace=\"8\" \/>Su larga experiencia de donaci\u00f3n en el focolar inicia el 15 de agosto de 1950. Acababa de cumplir 20 a\u00f1os. Su amor y su disponibilidad sin l\u00edmites, su paz, pensando en su joven edad, no pasan inobservadas. Vive as\u00ed 40 a\u00f1os al servicio del Movimiento de los Focolares, primero en varios focolares de Italia, despu\u00e9s en Francia, en Grenoble.<\/p>\n<p>En el \u201967, a 37 a\u00f1os, Renata llega a la Escuela de formaci\u00f3n de Loppiano, donde transcurre los \u00faltimos 23 a\u00f1os de vida como co-responsable de la ciudadela misma. Aqu\u00ed su donaci\u00f3n estalla en toda su potencialidad. M\u00e1s de mil j\u00f3venes han absorbido de ella esa sabidur\u00eda, esa fuerza interior para crecer espiritualmente.<\/p>\n<p align=\"justify\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/10.0.0.128\/2010focolare\/layout\/foto2004\/20040525a.jpg\" alt=\"\" align=\"right\" border=\"0\" hspace=\"8\" \/><strong>Nadie pasa a su lado en vano<\/strong><br \/> Su vida es un estupendo entramado de amor y de dolor, en el esfuerzo de morir a s\u00ed misma para dejar vivir a Jes\u00fas en ella. Y es a Jes\u00fas a quien encuentran estando ante su presencia.<\/p>\n<p>Por su amor sin medida, nadie pasa a su lado en vano, como dan testimonio un gran n\u00famero de personas de todas las categor\u00edas, condiciones, edades, culturas. Cada uno, entrando en contacto con ella, experimenta ese amor que hace de cada hombre un predilecto de Dios, amado y comprendido como hijo \u00fanico.<\/p>\n<p>Este amor radical, esta pasi\u00f3n por el hombre tiene su ra\u00edz en el amor incondicional a Jes\u00fas que en la cruz grita el abandono del Padre, y en el mirar como modelo a Mar\u00eda que, ante el Hijo moribundo, todav\u00eda cree, todav\u00eda espera, todav\u00eda ama. De all\u00ed su escalada continua, realizada seg\u00fan la Palabra del Evangelio que consideraba su programa, casi como si trazara su fisionom\u00eda espiritual: \u201cMar\u00eda (\u2026) conservaba todas esas cosas, medit\u00e1ndolas en su coraz\u00f3n\u201d (Lc 2,19).<br \/> Tensi\u00f3n constante a la santidad, desarrollo de las virtudes, correspondencia transparente al carisma de la fundadora \u201cque todos sean uno\u201d (Jn. 17, 21) florec\u00edan a partir de un inteligente y continuo dejar de lado su yo.<\/p>\n<p><strong>La escalada final<\/strong><br \/> Con 59 a\u00f1os se le anuncia una enfermedad que muy pronto se manifiesta en toda su gravedad: delante de ella no quedan sino pocos meses. A partir de ese momento su vida se convierte en una escalada hacia Dios, mientras sigue siendo feliz como hab\u00eda prometido a\u00f1os antes a Jes\u00fas.<br \/> Su lecho se transforma en una c\u00e1tedra de vida. En Cristo la muerte no existe, existe la vida, y ella repite hasta el \u00faltimo instante: <em>\u201cQuiero dar testimonio de que la muerte es vida\u201d.<\/em><\/p>\n<p>No se lamenta y rechaza los calmantes. Quiere permanecer l\u00facida, siempre dispuesta a decir su s\u00ed pleno a ese Dios que la hab\u00eda fascinado de joven y que ahora le pide el don de la vida. En los \u00faltimos d\u00edas parece que se encuentra bajo una anestesia divina, tanto logra \u2013 no obstante el sufrimiento \u2013 transmitir a su alrededor sacralidad y alegr\u00eda plena: <em>\u201cMe encuentro como en un remolino de amor. Soy demasiado feliz\u201d. <\/em>Encismada en una realidad paradis\u00edaca, va al encuentro del Esposo el 27 de febrero de 1990.<\/p>\n<p>La biograf\u00eda completa de Renata Borlone ha sido recogida en el libro \u201cUn silencio que se hace vida\u201d, de G. Marchesi y A. Zirondoli (Editorial Citt\u00e0 Nuova)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Testigos de hoy<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[46],"tags":[],"class_list":["post-293688","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/293688","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=293688"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/293688\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=293688"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=293688"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=293688"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}