{"id":293722,"date":"2004-07-07T22:00:00","date_gmt":"2004-07-07T20:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/roma-estacion-termini-el-valor-de-arriesgar-la-vida\/"},"modified":"2024-05-13T20:47:07","modified_gmt":"2024-05-13T18:47:07","slug":"roma-estacion-termini-el-valor-de-arriesgar-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/roma-estacion-termini-el-valor-de-arriesgar-la-vida\/","title":{"rendered":"Roma, Estaci\u00f3n Termini: el valor de arriesgar la vida"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;  Un d\u00eda fui a Roma para una cita m\u00e9dica con un especialista. Bajando en la Estaci\u00f3n Termini un joven emigrante me roba, tres hombres empiezan a perseguirlo: \u201cEs un ladr\u00f3n, det\u00e9nganlo!\u201d. La muchedumbre lo detiene, haci\u00e9ndolo caer al suelo. Los perseguidores empiezan a insultarlo, golpearlo y patearle el est\u00f3mago.  Viendo ese brutal espect\u00e1culo, pienso por un momento en mi situaci\u00f3n de hipertensa grave, pero enseguida entiendo que en ese momento la vida de ese muchacho era m\u00e1s importante que la m\u00eda. No puedo dejar espacio a la mentalidad com\u00fan y hacer como si nada. La coherencia con el Evangelio exige algo m\u00e1s.  Me precipito de carrera, dispersando a todos y dando golpes a la derecha y a la izquierda con mi cartera; me lanzo sobre \u00e9l haciendole de escudo. El joven grita fuerte que lo salven de sus agresores, los cuales, viendo mi actitud, deciden detenerse. \u201c\u00bfNo les da verg\u00fcenza tratarlo de ese modo? \u00bfQu\u00e9 hizo tan grave para ser tratado as\u00ed?\u201d, \u201c!Me rob\u00f3 mi cartera!\u201d, responde uno de ellos.  El muchacho \u2013ten\u00eda 16 a\u00f1os- me dice que rob\u00f3 para comprar un poco de pan para sobrevivir, dado que desde hace dos d\u00edas no prueba bocado y duerme debajo de los puentes. Mientras tanto llega la polic\u00eda, y el muchacho empieza a explicar: hab\u00eda escapado de su Pa\u00eds hac\u00eda dos a\u00f1os. Su familia hab\u00eda sido destruida y s\u00f3lo \u00e9l hab\u00eda logrado salvarse escondi\u00e9ndose en una paca de paja. Despu\u00e9s hab\u00eda llegado a Italia, donde unos amigos le hab\u00edan dicho que hab\u00eda mucho bienestar.  Con los polic\u00edas lo llevamos al hospital. Durante el translado me apreta fuerte la mano y me dice: \u201cMam\u00e1. t\u00fa me has salvado la vida. T\u00fa eres mi mam\u00e1 italiana\u201d. Llega el diagn\u00f3stico a la sala de Emergencias: trauma craneal y lesiones en tres costillas. Despu\u00e9s de un tiempo una religiosa nos dice que tiene que ser internado, pero que est\u00e1 desprovisto del vestuario necesario para el internamiento. Voy a comprar lo necesario, para que el muchacho pueda ser ingresado.  Mientras lo atienden, los polic\u00edas y las religiosas extienden el reporte m\u00e9dico, me preguntan si yo soy su pariente. Respondo que no. Veo en los ojos de los presentes la perplejidad y la emoci\u00f3n. \u201c\u00bfPor qu\u00e9 hace todo esto?\u201d, me preguntan. Respondo que todos los d\u00edas trato de amar al hemano, de ver en \u00e9l el rostro de Jes\u00fas, y de no echarme para atr\u00e1s en las situaciones inc\u00f3modas. La hermana, con los ojos rojos, me dice que le he dado una buena lecci\u00f3n de amor, porque s\u00f3lo quien vive el Evangelio puede hacer esto, y me anima a proseguir por este camino.  Antes de irme intento dejar una cierta cantidad de dinero, de la que dispon\u00eda, para la cita con el especialista, para las necesidades del muchacho. Pero la hermana me dice que no me preocupe por \u00e9l: \u201cUsted ya le salv\u00f3 la vida, ahora yo me encargo de \u00e9l\u201d. Tambi\u00e9n los polic\u00edas me agradecen por el gesto, diciendome que hab\u00eda arriesgado mucho. La justicia hace su camino; pero s\u00e9 que hoy d\u00eda este muchacho vive en una comunidad cat\u00f3lica como vigilante, recomendado por la hermana del hospital.  (M.T. \u2013 Italia, extra\u00eddo de <em>Cuando Dios interviene, Experiencias de todo el mundo,<\/em> Citt\u00e0 Nuova, Roma 2004)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Testimonios<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[46],"tags":[],"class_list":["post-293722","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/293722","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=293722"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/293722\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=293722"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=293722"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=293722"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}