{"id":293796,"date":"2004-11-30T21:00:00","date_gmt":"2004-11-30T20:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/diciembre-2004\/"},"modified":"2024-05-13T20:47:28","modified_gmt":"2024-05-13T18:47:28","slug":"diciembre-2004","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/diciembre-2004\/","title":{"rendered":"diciembre 2004"},"content":{"rendered":"<p>Se acerca Navidad, el Se\u00f1or est\u00e1 por venir, y la liturgia nos invita a prepararle el camino. El, que entr\u00f3 en la historia hace dos mil a\u00f1os, quiere entrar en nuestra vida, pero en nosotros el camino se encuentra erizado de obst\u00e1culos. Hay que aplanar los desniveles del terreno, sacar las rocas del medio. \u00bfCu\u00e1les son esos obst\u00e1culos que pueden obstruir el camino a Jes\u00fas?<br \/>Son todos los deseos no conformes a la voluntad de Dios que surgen en nuestra alma, son los apegos que la encadenan; deseos de hablar o callar cuando se tiene que hacer lo contrario; deseos de afirmaci\u00f3n, de estima, de afecto; deseos de cosas, de salud, de vida&#8230; cuando Dios no lo quiere; deseos peores: de rebeli\u00f3n, de juicio, de venganza&#8230; Surgen en nuestra alma y la invaden por completo. Es necesario apagar estos deseos con decisi\u00f3n, quitar estos obst\u00e1culos, volvernos a poner en la voluntad de Dios y as\u00ed preparar el camino del Se\u00f1or.<\/p>\n<p class=\"RipPdv\">\u00abEl Se\u00f1or los ha perdonado: hagan ustedes lo mismo\u00bb<\/p>\n<p>Pablo dirige esta Palabra a los cristianos de su comunidad, que al haber experimentado el perd\u00f3n de Dios, son capaces a su vez de perdonar a quien comete injusticia contra ellos. Sabe que est\u00e1n particularmente habilitados para traspasar los l\u00edmites naturales en el amor: incluso, hasta dar la vida por los enemigos. Dado que Jes\u00fas y el Evangelio los han hecho nuevos, encuentran la fuerza para ir m\u00e1s all\u00e1 de las razones y de las ofensas y de tender a la unidad con todos.<br \/>Pero el amor late en fondo de todo coraz\u00f3n humano, por lo que cada uno puede poner en pr\u00e1ctica esta Palabra. Dice la sabidur\u00eda africana: \u201cHaz como la palmera: le tiran piedras y ella deja caer d\u00e1tiles\u201d. Por eso, no basta con no responder a una injusticia, a una ofensa&#8230; se nos pide m\u00e1s que eso: hacer el bien a quien nos ha hecho mal, como recuerdan los ap\u00f3stoles: \u201cNo devuelvan mal por mal, ni injuria por injuria: al contrario, retribuyan con bendiciones\u201d; \u201cNo te dejes vencer por el mal. Por el contrario, vence al mal haciendo el bien\u201d.<\/p>\n<p class=\"RipPdv\">\u00abEl Se\u00f1or los ha perdonado: hagan ustedes lo mismo\u00bb<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo vivir esta Palabra?<br \/>En la vida de todos los d\u00edas siempre habr\u00e1 alguien, pariente, compa\u00f1ero de estudio o de trabajo, amigo, que nos ha ofendido de alguna manera, nos ha tratado de manera injusta, nos ha hecho alg\u00fan da\u00f1o&#8230; A lo mejor no nos pasa por la cabeza la idea de la venganza, pero puede quedar en el coraz\u00f3n un sentimiento de rencor, hostilidad, amargura o quiz\u00e1s solamente indiferencia, que impide una aut\u00e9ntica relaci\u00f3n de comuni\u00f3n.<br \/>\u00bfQu\u00e9 hacer, entonces?<\/p>\n<p>Levant\u00e9monos por la ma\u00f1ana con una \u201camnist\u00eda\u201d completa en el coraz\u00f3n, con ese amor que todo lo cubre, que sabe aceptar al otro como es, con sus l\u00edmites, sus dificultades, tal como har\u00eda una madre con su propio hijo que se equivoca: lo excusa siempre, lo perdona siempre, espera siempre en \u00e9l&#8230; <br \/>Acerqu\u00e9monos a cada uno vi\u00e9ndolo con ojos nuevos, como si nunca hubiera incurrido en esos defectos. Volvamos a comenzar siempre de nuevo, sabiendo que Dios no s\u00f3lo perdona, sino que olvida; y esa es la medida que requiere tambi\u00e9n de nosotros.<br \/>Eso fue lo que sucedi\u00f3 con un amigo nuestro en un pa\u00eds en guerra, que vio masacrar a sus padres, al hermano y a muchos amigos. El dolor lo hizo caer en una profunda rebeli\u00f3n y el deseo de un castigo tremendo para los verdugos, proporcional a su culpa.<\/p>\n<p>Aunque le volv\u00edan continuamente a la mente las palabras de Jes\u00fas sobre la necesidad del perd\u00f3n, le parec\u00eda imposible vivirlas. \u201c\u00bfC\u00f3mo puedo amar a los enemigos?\u201d, se preguntaba. Se necesitaron meses y mucha oraci\u00f3n hasta que comenz\u00f3 a encontrar un poco de paz.<br \/>Pero cuando, pasado ya un a\u00f1o, se enter\u00f3 de que los asesinos no s\u00f3lo eran conocidos por todos, sino que circulaban libremente por el pa\u00eds, el rencor le volvi\u00f3 con toda su fuerza y comenz\u00f3 a pensar c\u00f3mo se comportar\u00eda de encontrarse con ellos, sus \u201cenemigos\u201d. Le implor\u00f3 a Dios que lo aplacara, que una vez m\u00e1s lo hiciera capaz de perdonar.<br \/>\u201cAyudado por el ejemplo de los hermanos con los cuales trato de vivir el Evangelio \u2013cuenta\u2013 comprend\u00ed que Dios me ped\u00eda que no anduviera detr\u00e1s de esas quimeras, sino que por el contrario concentrara mi atenci\u00f3n en amar a los que ahora ten\u00eda al lado, los colegas, los amigos&#8230; Poco a poco, en el amor concreto a los hermanos encontr\u00e9 la fuerza de perdonar hasta el fondo a los asesinos de mi familia. Hoy mi coraz\u00f3n est\u00e1 en paz\u201d.<\/p>\n<p><em>Chiara Lubich<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abEl Se\u00f1or los ha perdonado: hagan ustedes lo mismo\u00bb (Col 3, 13).<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[95,46],"tags":[],"class_list":["post-293796","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-palabra-de-vida","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/293796","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=293796"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/293796\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=293796"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=293796"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=293796"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}