{"id":293800,"date":"2004-11-30T23:00:00","date_gmt":"2004-11-30T22:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/crear-la-unidad-en-el-seminario-y-por-doquier\/"},"modified":"2024-05-13T20:47:28","modified_gmt":"2024-05-13T18:47:28","slug":"crear-la-unidad-en-el-seminario-y-por-doquier","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/crear-la-unidad-en-el-seminario-y-por-doquier\/","title":{"rendered":"Crear la unidad en el seminario y por doquier"},"content":{"rendered":"<p><p>Hasta hace algunos a\u00f1os nuestro seminario estaba situado en una estructura de tipo tradicional, con muros escu\u00e1lidos y largos pasillos.\u00a0 Quiz\u00e1s tambi\u00e9n por ello cada uno corr\u00eda el riesgo de permanecer encerrado en su mundo.<\/p>\n<p>Algunos de nosotros seminaristas entramos en contacto con el Espiritualidad de la Unidad.\u00a0 Ha sido un gran descubrimiento darnos cuenta de que el Evangelio se pod\u00eda vivir tan concretamente y sobre todo seg\u00fan una clave tan fuertemente comunitaria.\u00a0 Por lo que nos pusimos enseguida a vivir con ardor y entusiasmo la \u00abPalabra de Vida\u00bb -una frase con sentido completo de la Escritura que todos, en el Movimiento de los Focolares, se comprometen a traducir en pr\u00e1ctica durante un mes entero- y no se necesit\u00f3 mucho tiempo para hacer tambi\u00e9n nosotros nuestras primeras \u00abexperiencias\u00bb.\u00a0 Seguidamente otros seminaristas, atra\u00eddos por la novedad de vida, se unieron a nosotros.<\/p>\n<p>El n\u00famero de los estudiantes, en tanto, hab\u00eda crecido bastante y en el edificio del seminario no hab\u00eda suficiente espacio para todos.\u00a0 Entonces los formadores decidieron transformar un gran sal\u00f3n en una habitaci\u00f3n para doce seminaristas.<\/p>\n<p>Pero ninguno quer\u00eda ir, porque todos prefer\u00edan tener una habitaci\u00f3n individual.\u00a0 Entendimos que era una oportunidad para amar concretamente y para lanzarnos en una vida de comuni\u00f3n m\u00e1s fuerte.\u00a0 Nos ofrecimos nosotros a transferirnos.<\/p>\n<p>Al a\u00f1o siguiente se volvi\u00f3 a presentar el problema de la falta de habitaciones y los formadores nos propusieron continuar nuestra experiencia en una casa cerca del seminario.<\/p>\n<p>Empezamos esta aventura con la fe de que era algo que Dios nos propon\u00eda.\u00a0 Pon\u00edamos todo en com\u00fan: la ropa, los libros, el dinero y tambi\u00e9n nuestras necesidades, que eran tantas.\u00a0 Para poder subsanar nuestras necesidades emprendimos varias actividades, entre las cuales la cr\u00eda de pollos.\u00a0 Muchas personas curiosas por esta iniciativa, nos ofrec\u00edan su ayuda y nos tra\u00edan alimento.\u00a0 Todo era una ocasi\u00f3n para dar testimonio de nuestro ideal de unidad y as\u00ed nuestra casa se convirti\u00f3 en un lugar de encuentro y a nuestro alrededor se cre\u00f3 una gran familia.<\/p>\n<p>Mientras tanto la di\u00f3cesis decidi\u00f3 construir un nuevo seminario.\u00a0 La experiencia de nuestra \u00abcasita\u00bb hizo surgir la idea de hacer el proyecto no de una gran edificaci\u00f3n, sino de un conjunto de varios alojamientos con la capilla en el centro.\u00a0 A partir de entonces han sucedido muchas cosas y tambi\u00e9n las dificultades y las pruebas no han faltado.\u00a0 Pero delante de cualquier cosa siempre nos hemos dicho que lo que importaba era vivir y dar testimonio del amor rec\u00edproco.<\/p>\n<p>Un d\u00eda uno de nosotros ten\u00eda necesidad de unas pantuflas y yo de un par de zapatos para una celebraci\u00f3n.\u00a0 Convencidos de que era necesario buscar primero que todo el Reino de los cielos y que todo lo dem\u00e1s se nos habr\u00eda dado por a\u00f1adidura, renovamos entre nosotros el pacto de amarnos rec\u00edprocamente con un amor que est\u00e1 dispuesto a dar incluso la vida y nos lanzamos nuevamente a amar a todos -superiores y compa\u00f1eros- en las peque\u00f1as cosas, tratando de ver en cada uno a Jes\u00fas.\u00a0 Llegada la noche, una se\u00f1ora nos ofreci\u00f3 una suma de dinero, justo lo necesario para comprar las pantuflas.\u00a0 Constatamos el amor concreto de Dios.<\/p>\n<p>Uno de los puntos m\u00e1s bien d\u00e9biles de la vida de nuestro seminario era el deporte.\u00a0 Inevitablemente cada partido de f\u00fatbol comportaba contrastes y discusiones.\u00a0 Entonces organizamos un torneo que ten\u00eda como norma que cada uno gozara por las victorias de los dem\u00e1s como por las propias.\u00a0 \u00a1Y fue muy bien!\u00a0 El m\u00e1s contento era nuestro padre espiritual.\u00a0 Y tambi\u00e9n tantos seminaristas nos agradecieron por haberles dado la oportunidad de descubrir que tambi\u00e9n en el deporte se puede vivir el Evangelio.<\/p>\n<p>Hemos tratado de transmitir esta vida tambi\u00e9n fuera del seminario, en especial en las actividades pastorales.\u00a0 Un d\u00eda, junto con un compa\u00f1ero, fuimos a la c\u00e1rcel femenina.\u00a0 Antes de entrar all\u00ed nos propusimos mantenernos firmes en el amor rec\u00edproco y ver a Jes\u00fas en cada una de las prisioneras.\u00a0 Al inicio las encontramos muy indiferentes, cada una concentrada en su propio trabajo.\u00a0 Entonces intentamos cantar algo para ellas y poco a poco se acercaron todas.\u00a0 Establecida una relaci\u00f3n, les hemos podido contar algunas experiencias que hab\u00edamos hecho con la \u00abPalabra de vida\u00bb.<\/p>\n<p>Estaban muy felices y se reconciliaron la una con la otra.\u00a0 Nosotros no logr\u00e1bamos explicarnos c\u00f3mo Jes\u00fas pod\u00eda actuar tan deprisa.\u00a0 Una de ellas nos dijo que hab\u00eda entendido que ten\u00eda que vivir amando, tambi\u00e9n en la c\u00e1rcel, y que s\u00f3lo as\u00ed pod\u00eda ser libre, quiz\u00e1s incluso m\u00e1s que tantos que viven en \u00ablibertad\u00bb.\u00a0 Otra nos llev\u00f3 hasta la puerta de su celda para decirnos c\u00f3mo esa misma noche hab\u00eda pensado suicidarse, pero que el amor que hab\u00edamos llevado le hab\u00eda devuelto la alegr\u00eda de vivir.\u00a0 Era evidente que no hab\u00edamos sido nosotros quienes hab\u00edamos hecho estas cosas, sino Jes\u00fas presente entre nosotros por el amor rec\u00edproco.<\/p>\n<p>(N. U. A. Q. &#8211; Colombia)<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde Colombia<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[46],"tags":[],"class_list":["post-293800","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/293800","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=293800"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/293800\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=293800"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=293800"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=293800"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}