{"id":293860,"date":"2005-02-12T23:00:00","date_gmt":"2005-02-12T22:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/relacion-social-y-fraternidad-paradoja-o-modelo-sostenibile\/"},"modified":"2024-05-13T20:47:46","modified_gmt":"2024-05-13T18:47:46","slug":"relacion-social-y-fraternidad-paradoja-o-modelo-sostenibile","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/relacion-social-y-fraternidad-paradoja-o-modelo-sostenibile\/","title":{"rendered":"Relaci\u00f3n social y fraternidad: \u00bfparadoja o modelo sostenibile?"},"content":{"rendered":"<p>Ciertamente en la historia de las disciplinas que tienen por objeto formal el an\u00e1lisis de la sociedad o las intervenciones sobre\/en lo social, no es usual intentar un acercamiento con la espiritualidad. No me refiero obviamente a un estudio de la religi\u00f3n como factor de cambio social o como elemento integrador de formaciones sociales en diversos per\u00edodos hist\u00f3ricos. La pregunta que quiero proponer es m\u00e1s audaz: una espiritualidad en su conjunto, o uno o m\u00e1s elementos de una espiritualidad, \ufffdpuede actuar como agente inspirador para nuestras disciplinas sociales en sus reflexiones te\u00f3ricas, en sus esquemas de aplicaci\u00f3n pr\u00e1ctica, en sus metodolog\u00edas? Me doy cuenta perfectamente de haber puesto los pies en un terreno extremadamente escarpado, lleno de obst\u00e1culos, de controversias, de debate encendido. No quisiera absolutamente entrar en este tipo de disputa. Quisiera, muy sencillamente, contar nuestra experiencia que -como cada experiencia- es limitada, debe ser puesta dentro de cierto contexto e indudablemente ofrece la posibilidad de mil an\u00e1lisis y objeciones. A pesar de esto, considero v\u00e1lido afrontar este riesgo y ofrecer igualmente algunos primeros frutos de nuestro esfuerzo, deseando que estas reflexiones incompletas sean percibidas y acogidas por lo que son, es decir, un esfuerzo y un intento de comunicar algo en lo que creemos y de lo que vivimos y somos porque comprobamos cada vez m\u00e1s su validez.  El contexto del que partimos es la espiritualidad que el Movimiento de los Focolares ofrece, espiritualidad de la unidad, espiritualidad comunitaria -y por lo tanto constitutivamente con un influjo en lo social- que constituye nuestra inspiraci\u00f3n, nuestra fuente de estudio y de investigaci\u00f3n. Una espiritualidad es una visi\u00f3n total de la existencia ofrecida a todos, un modo de mirar, comprender y vivir la realidad partiendo de una referencia religiosa; una espiritualidad cristiana mira, comprende y vive la realidad desde el \u00e1ngulo de uno o m\u00e1s elementos del mensaje evang\u00e9lico, del mensaje del Nazareno. La perspectiva de la espiritualidad de los Focolares es la unidad, esa unidad que es fruto y cumplimiento del amor-\u00e1gape, es decir del amor con las caracter\u00edsticas propias de la ense\u00f1anza de Jes\u00fas de Nazaret, con toda su riqueza no s\u00f3lo teol\u00f3gica sino tambi\u00e9n antropol\u00f3gica y social. \u00abLa unidad &#8211; escribe Chiara Lubich &#8211; es la palabra s\u00edntesis de nuestra espiritualidad. La unidad, que encierra en si toda otra realidad sobrenatural, toda otra pr\u00e1ctica y mandamiento, toda otra actitud religiosa\u00bb. La unidad entendida, pues, como valor espiritual y no s\u00f3lo esto, vista como fuerza capaz de componer efectivamente la familia humana superando todas las divisiones, no s\u00f3lo territoriales, sino tambi\u00e9n las que son fruto de elecciones pol\u00edticas, de condiciones \u00e9tnicas, ling\u00fc\u00edsticas, sociales, religiosas (cf 1 <em>Cor<\/em> 12). Entonces se puede acoger y considerar el Testamento de Jes\u00fas &#8211; \u00abQue todos sean uno\u201d (<em>Jn.<\/em> 17,21)- como un enorme recurso para las relaciones de todo tipo porque contiene en s\u00ed el germen de cada forma de integraci\u00f3n y unidad, al rechazar y superar toda discriminaci\u00f3n, guerra, controversia, nacionalismo, etc. La unidad compone todas las relaciones entre personas, grupos, comunidades, estados, aportando, en la integraci\u00f3n de los diversos actores sociales, una serie de contenidos v\u00e1lidos orientados a una realizaci\u00f3n de sentido y significado. La unidad, adem\u00e1s, en su aspecto social se llama <em>fraternidad,<\/em> una categor\u00eda de dimensisones no s\u00f3lo cristianas sino universales: \u00abUstedes son todos hermanos\u201d (<em>Mt<\/em> 23,8). \u00abJes\u00fas, nuestro modelo -es una convicci\u00f3n que tenemos desde los primeros tiempos del Movimiento- nos ense\u00f1\u00f3 solo dos cosas que son una: a ser hijos de un s\u00f3lo Padre y a ser hermanos los unos de los otros\u00bb. \u00ab\u00c9l \u2013sigue afirmando Chiara Lubich- revelando que Dios es Padre, y que por esto los hombres son todos hermanos, introduce la idea de la humanidad como familia, la idea de la \u00abfamilia humana\u00bb que es posible por la fraternidad universal en acto. Y con esto derriba los muros que separan a los \u00abiguales\u00bb de los \u00abdiferentes\u00bb, a los amigos de los enemigos. Y libera a cada hombre de toda relaci\u00f3n injusta, cumpliendo en tal modo una aut\u00e9ntica revoluci\u00f3n existencial, cultural, pol\u00edtica\u00bb. A lo largo de los siglos se ha escrito toda una historia de la fraternidad, en su intento de informar y penetrar vida y hechos religiosos, sociales, pol\u00edticos, adem\u00e1s de las instituciones. Esta historia conoce momentos de \u00e9xito te\u00f3rico y pr\u00e1ctico (c\u00f3mo no pensar en la <em>fraternidad mon\u00e1stica<\/em> que determin\u00f3 el renacimiento de Europa entre el s. V y VII; o en las <em>Reducciones<\/em> de los jesuitas en el Cono Sur de Am\u00e9rica latina, verdadero ejemplo de encuentro cultural en la obra de evangelizaci\u00f3n, de rescate y crecimiento econ\u00f3mico y social, pero tambi\u00e9n de fracasos y traiciones ardientes (basta recordar las guerras de religi\u00f3n en Europa con su continuaci\u00f3n de sufrimientos y muerte, las cruzadas en Medio Oriente, el saqueo de \u00c1frica en la \u00e9poca colonial). Sin embargo es posible y necesario localizar un recorrido -aunque accidentado y tortuoso- de crecimiento y maduraci\u00f3n de la fraternidad. La fraternidad, luego, emerge en la modernidad como categor\u00eda social y pol\u00edtica en el tr\u00edptico de la revoluci\u00f3n francesa:<em> libert\u00e9, \u00e9galit\u00e9, fraternit\u00e9.<\/em> Se lee en la <em>Declaraci\u00f3n de los derechos del hombre y del ciudadano <\/em>(1789): \u00abTodos los hombres nacen libres e iguales en dignidad y derechos. Ellos est\u00e1n dotados de raz\u00f3n y de conciencia y tienen que actuar unos hacia otros en esp\u00edritu de fraternidad\u00bb. En verdad este trinomio expresa y da un rostro al dinamismo de una humanidad <em>una y m\u00faltiple. Una: <\/em>en el reconocimiento de la dignidad de cada uno y en la afirmaci\u00f3n de la igualdad en el plano relacional; <em>m\u00faltiple:<\/em> en la diversidad de sus expresiones culturales, sociales, pol\u00edticas, etc. La lectura ideol\u00f3gica de estos valores dio vida a diversas aplicaciones hist\u00f3ricas, a veces en contraste \u00e1spero y conflictivo entre ellas. El esp\u00edritu burgu\u00e9s ley\u00f3 la <em>libertad<\/em> predominantemente como ensanche del poder econ\u00f3mico y de las libertades individuales, favoreciendo de hecho a los poseedores del capital y de los medios de producci\u00f3n en detrimento del proletariado naciente. La <em>igualdad <\/em>encontr\u00f3 sitio como afirmaci\u00f3n solemne en los c\u00f3digos jur\u00eddicos, volvi\u00e9ndose, poco a poco, m\u00e1s formal que real. La <em>fraternidad<\/em> se resolvi\u00f3 en estrechos acuerdos de intereses de la clase privilegiada y en realidad qued\u00f3 sin realizarse, lejos de cada reflexi\u00f3n y pr\u00e1ctica social y pol\u00edtica. La reacci\u00f3n fue el colectivismo socialista o cient\u00edfico con una lectura de la <em>libertad<\/em> entendida casi exclusivamente en el plano econ\u00f3mico en detrimento de la libertad m\u00e1s interior y profunda; la <em>igualdad <\/em>se volvi\u00f3 igualitarismo y la <em>fraternidad <\/em>se encerr\u00f3 en los estrechos espacios de las clases. Quiz\u00e1s hoy es posible una lectura m\u00e1s completa y rica del trinomio para hallar un nuevo equilibrio entre los tres elementos. La misma ense\u00f1anza de la historia nos parece que indica en la fraternidad el fundamento del entero edificio, la amalgama que liga a los otros dos d\u00e1ndoles sentido y significado. \ufffdPor qu\u00e9? Porque la fraternidad es la plenitud de la reciprocidad que, a su vez, nos ofrece una clave de lectura para una ulterior comprensi\u00f3n de la aut\u00e9ntica igualdad y de la libertad. \u00abEl elemento base del trinomio, en el plano de la garant\u00eda vital, es la fraternidad. El elemento condicionante es la libertad como capacidad de promover la libertad del otro. El elemento verificante es la aplicaci\u00f3n universal\u00bb.  La comprensi\u00f3n de las relaciones o de las relaciones sociales a lo largo de la historia de la sociolog\u00eda se confirma con los muchos paradigmas que la han iluminado, hasta ahora muy contradictorios entre ellos. El conocimiento de las din\u00e1micas relacionales pasa por el an\u00e1lisis de la <em>integraci\u00f3n<\/em> (Durkheim), de la <em>competici\u00f3n<\/em> (Weberio), de la<em> alienaci\u00f3n <\/em>(Marx), del <em>conflicto <\/em>(Dahrendorf) etc. A su vez, los paradigmas se basan en un postulado que tiene que ver con una visi\u00f3n antropol\u00f3gica. Sin \u00e9ste ser\u00eda bastante arduo, si no imposible, una explicaci\u00f3n, no digo clara, sino al menos inteligible de la realidad social misma. Y no s\u00f3lo: encuentra consentimiento casi un\u00e1nime el hecho que estos paradigmas son influenciados y, por lo tanto, pagan un tributo real al contexto socio-cultural del que han nacido y en el cual se han desarrollado y realizado. Esta relaci\u00f3n entre teor\u00edas sociol\u00f3gicas y contexto hist\u00f3rico-social ya ha sido puesta en evidencia con claridad por el prof. Iorio en su intervenci\u00f3n. Actualmente nos encontramos en medio de un cambio estructural-cultural de notable alcance y resultado desconocido. La celeridad de los cambios en curso, su influjo sobre los estilos de vida, sobre los conocimientos y sobre la cultura, adem\u00e1s de sobre la organizaci\u00f3n socio-pol\u00edtica es tal que hace prever un nuevo tipo de sociedad cuyos contenidos, aspiraciones valoriales o antivaloriales, l\u00edneas de pensamiento portante, sistemas de comunicaci\u00f3n y orden pol\u00edtico-social son al momento inimaginables. El conocido fil\u00f3sofo de la ciencia Thomas Kuhn, afirm\u00f3 que cada revoluci\u00f3n cient\u00edfica -y no hay duda de que el actual cambio tenga esta connotaci\u00f3n- no s\u00f3lo transforma la imaginaci\u00f3n cient\u00edfica <em>tout court,<\/em> sino que transforma profundamente el mundo mismo en el cual se realiza el trabajo cient\u00edfico. \ufffdPodemos pensar entonces que esta nueva situaci\u00f3n en pleno movimiento, puede engendrar, o requerir, o esperar nuevos paradigmas capaces a su vez de suscitar o producir teor\u00edas sociales nuevas? Dicho a la inversa: \ufffdel nacimiento de un nuevo paradigma indicar\u00e1 que la sociedad que est\u00e1 asomando necesita un nuevo punto de referencia, una nueva perspectiva para iluminar, explicar sus propios rasgos, aclarar sus propias aspiraciones e impeler hacia nuevas metas? Mientras en el actual panorama de las Ciencias Sociales asoman nuevos modelos interpretativos como la <em>red<\/em> (Barnes-Bott), el <em>don<\/em> (Caill\u00e9, Godbout) y la misma <em>relaci\u00f3n social,<\/em> (Touraine, Donati, Bajoit), a la b\u00fasqueda de una nueva clave de lectura e interpretaci\u00f3n de la post-modernidad, nosotros creemos que el binomio <em>unidad-fraternidad puede <\/em>constituir un paradigma o un modelo innovador y capaz de conducir las Ciencias Sociales, en nuestro caso de especial modo la Sociolog\u00eda y el campo de las Pol\u00edticas Sociales y la existencia social, hacia sendas in\u00e9ditas y todav\u00eda inexploradas. Esta convicci\u00f3n no parte s\u00f3lo de un dato te\u00f3rico, sino de la constataci\u00f3n de la incisividad de la unidad-fraternidad sobre los comportamientos y sobre las elecciones de millones de actores sociales individuales y colectivos que act\u00faan en los m\u00e1s variados sectores de la vida social, a dimensi\u00f3n planetaria. El Movimiento de los Focolares, con sus ocho millones de miembros y adherentes -en sus ramas, ramificaciones, movimientos de masa, obras sociales, ciudadelas de testimonio, di\u00e1logo a todo campo-, representa un formidable laboratorio donde se est\u00e1 experimentando lo que significa considerar y vivir la \u00abunidad-fraternidad\u00bb como principio inspirador de la convivencia social. Tal realidad ya no es un hecho escondido, sino que hoy es reconocido tambi\u00e9n a nivel de cient\u00edfico como un fen\u00f3meno social de influjo cierto sobre la sociedad. Con ocasi\u00f3n de la asignaci\u00f3n del Doctorado <em>honoris causa<\/em> en Ciencias Sociales a Chiara Lubich por parte de la Universidad de Lublino (Polonia), el prof. Adam Biela -entonces decano de la facultad- afirm\u00f3 en su <em>Laudatio:<\/em> \u00abLa acci\u00f3n del Movimiento de los Focolares constituye un vivo y real ejemplo de aplicaci\u00f3n en las relaciones sociales del <em>paradigma de la unidad,<\/em> tan necesario a las Ciencias Sociales para que adquieran una nueva fuerza de aplicaci\u00f3n capaz de sanar y de prevenir la patolog\u00eda social, los conflictos, las enfermedades psic\u00f3genas, las agresiones manifiestas, las guerras y los cr\u00edmenes (&#8230;). \u00abLa actividad social de Chiara Lubich, impregnada del carisma del anuncio de la unidad evang\u00e9lica, constituye una inspiraci\u00f3n viva y un ejemplo para las Ciencias Sociales para que creen un paradigma interdisciplinario de unidad como fundamento metodol\u00f3gico para la construcci\u00f3n de modelos te\u00f3ricos, de estrategias de b\u00fasqueda emp\u00edrica y esquemas de aplicaciones. Chiara Lubich, en un primer momento junto a sus colaboradoras, y despu\u00e9s con sus colaboradores, ha creado un nuevo fen\u00f3meno social que, indicando la posibilidad de aplicaci\u00f3n para el nuevo paradigma de unidad, puede jugar un importante papel inspirador que, estoy convencido, tiene la oportunidad de encontrarse a la base de las Ciencias Sociales y de significar tanto cuanto la revoluci\u00f3n copernicana para las ciencias naturales\u00bb. Palabras muy empe\u00f1ativas \u00e9stas, pero no por esto menos verdaderas si las consideramos no tanto el espejo de una realidad ya cumplida, cuanto las potencialidades de un carisma que pide y ambiciona, y ya ha empezado desde hace mucho tiempo a convertirse en un hecho concreto. Y son palabras que invitan al trabajo de estudio e investigaci\u00f3n, con su carga de fascinaci\u00f3n. Dicho esto, me preparo no sin temor y consciencia de los l\u00edmites de mi balbuceo, a ofrecer algunas primeras indicaciones de los contenidos \u00ednsitos en el modelo \u00abunidad-fraternidad\u00bb. No se trata obviamente de un bosquejo de teor\u00eda y ni mucho menos de un pensamiento articulado. S\u00f3lo son puntos de reflexi\u00f3n, indicaciones, puntos de partida para un ulterior trabajo de profundizaci\u00f3n y an\u00e1lisis que esperamos llevar adelante ahora, y dentro de lo posible tambi\u00e9n en un futuro, junto a todos ustedes.  <strong>La unidad-fraternidad como relaci\u00f3n<\/strong> Se podr\u00eda pensar que centrar nuestro discurso en el valor de la persona, en un cierto sentido nos deber\u00eda hacer tomar distancias de acercamientos hol\u00edsticos, prefiriendo los del individualismo metodol\u00f3gico que pone al actor social y sus elecciones en el centro de la construcci\u00f3n te\u00f3rica. Pero las cosas no est\u00e1n espec\u00edficamente as\u00ed. Ante todo porque la categor\u00eda de <em>individuo puede<\/em> resultar muy pobre, abstracta y cerrada, mientras que la idea de persona aparece rica en identidad, cargada de valor y sobre todo de relaciones sociales y comunitarias, en una palabra, rica en historia. Seg\u00fan Horkheimer y Adorno \u00abAfirmando que la vida humana es esencialmente y no s\u00f3lo casualmente convivencia se restablece en cuesti\u00f3n el concepto del individuo como \u00e1tomo social \u00faltimo. Si en el fundamento mismo de su existir el hombre es a trav\u00e9s de los dem\u00e1s, que son sus semejantes, y s\u00f3lo por ellos es lo que es, entonces su definici\u00f3n \u00faltima no es la de una originaria indivisibilidad y singularidad, sino m\u00e1s bien la de una necesaria participaci\u00f3n y comunicaci\u00f3n con los otros. Antes de ser individuo, el hombre es uno de los semejantes, se relaciona con los otros antes de referirse expl\u00edcitamente a mismo, es un momento de las relaciones en el que vive antes de poder llegar eventualmente a autodeterminarsi. Todo esto es expresado en el concepto de la persona&#8230;\u00bb Persona quiere decir relaci\u00f3n, posibilidad y capacidad de ponerse delante del otro y ser reconocido por \u00e9l. \u00abLa persona emerge cerca de todos nosotros y cerca de cada uno solamente cuando el re-conoscimento contiene en si ya sea la designaci\u00f3n-indicaci\u00f3n emp\u00edrico-cognitiva, ya sea la reacci\u00f3n a la designaci\u00f3n-indicaci\u00f3n misma. Mediante la designaci\u00f3n-indicaci\u00f3n yo reconozco que <em>alter<\/em> es un plomero, un colega de Facultad, un vendedor de fruta. La persona emerge cuando la designaci\u00f3n produce una reacci\u00f3n moral, y por lo tanto alter es incluido en el universo moral de <em>ego<\/em> coloc\u00e1ndolo dentro de una responsabilidad carente de sanci\u00f3n y devoluci\u00f3n\u00bb. Las personas componen la relaci\u00f3n que las envuelve, las comprende, las contiene, las transforma condicion\u00e1ndolas desde afuera y estimul\u00e1ndolas desde dentro. Entonces la relaci\u00f3n se convierte en una <em>realidad<\/em> entre los dos o m\u00e1s, nacida y alimentada de su ser y de su actuar y, a su vez, alimenta su ser y su actuar, los ayuda a crecer y a madurar en un determinado modo y con una creciente profundidad de vida. Una cualidad primaria de la unidad-fraternidad inspirada en una prospectiva cristiana es <em>la universalidad.<\/em> Eso significa extender las relaciones fraternas m\u00e1s all\u00e1 de los v\u00ednculos de la relaci\u00f3n parental y las uniones familiares para alcanzar y abrazar a cada ser humano, hombre o mujer, ciudadano o extranjero, de la mia o de otra raza, patria, etnia, religi\u00f3n, considerado y acogido como a un hermano, una hermana. Tambi\u00e9n se puede afirmar que todos son hermanos y hermanas justamente porque la entera humanidad es reunida por Cristo como una \u00fanica familia. La fraternidad constituye un valor tan constitutivo de la humanidad y tan universal, que se la encuentra en alguna medida afirmada en todas las grandes religiones. Para quedarnos en el \u00e1mbito a cristiano y llevarlo a sus \u00faltimas consecuencias, hace falta a\u00f1adir que la oraci\u00f3n de Cristo antes de encaminarse a su pasi\u00f3n y muerte: \u00abQue todos sean uno: como t\u00fa, Padre, est\u00e1s en m\u00ed y yo en ti, que tambi\u00e9n ellos sean uno en nosotros\u00bb(<em>Jn.<\/em> 17,21), indica la relaci\u00f3n trinitaria de las tres Personas divinas como el fundamento y el modelo de relacionarse de los seres humanos. El donarse rec\u00edproco de los Tres en una relaci\u00f3n de \u00e1gape constituye su ser Persona. An\u00e1logamente sucede entre los seres humanos. \u00abM\u00e1s das, m\u00e1s te realizas, m\u00e1s eres, porque se tiene lo que se da, lo que se da nos hace ser\u00bb.  <strong>La unidad-fraternidad requiere unidad y distinci\u00f3n<\/strong> La relaci\u00f3n de unidad-fraternidad exige, y para cumplirse requiere contempor\u00e1neamente la unidad y la distinci\u00f3n. Reconocer la presencia simult\u00e1nea de los dos elementos no es s\u00f3lo importante sino necesario porque la unidad bien concebida refuerza e incluso realiza una sana simbiosis entre las partes de la relaci\u00f3n a\u00fan manteni\u00e9ndolas distintas. La distinci\u00f3n, a su vez, subraya, preserva y tutela la identidad de cada uno, impidiendo cada absorci\u00f3n, dependencia o sumisi\u00f3n, y al mismo tiempo manteni\u00e9ndola en la unidad. Adem\u00e1s, s\u00f3lo gracias a la distinci\u00f3n cada uno llega a ser actor y toma iniciativas para alimentar y enriquecer la unidad. La distinci\u00f3n obra una diferenciaci\u00f3n que, en cierto modo, significa \u00aboposici\u00f3n\u00bb, no cierto en el sentido de contraposici\u00f3n, contraste o conflicto, sino en el sentido que cada uno \u00absiendo el otro\u00bb se convierte m\u00e1s plenamente en si mismo. \ufffdC\u00f3mo es posible que esto se realice, que la relacionalidad no desemboque en la exclusi\u00f3n rec\u00edproca? La verdadera intersubjetividad como unidad en la distinci\u00f3n o en la diferencia, es posible cuando se tiene la experiencia cognitiva y afectiva profunda del propio yo y del yo del otro hasta el punto de percibirse y de percibir a los otros como <em>centros <\/em>de ser aut\u00f3nomo, autoconsciente, libre; <em>iguales,<\/em> en la propia dignidad y al mismo tiempo <em>diferentes.<\/em> Diferencia quiere decir tambi\u00e9n conciencia de que se tiene algo \u00fanico que ofrecer al otro o al conjunto. De aqu\u00ed toda la din\u00e1mica y la necesidad de saber tomar iniciativas para dar impulsos nuevos a la unidad y la prontitud en perder los propios eventuales \u2018dones\u2019 si no fuera el momento de ofrecerlos. Porque no s\u00f3lo cada uno no es el otro sino que cada uno es \u00e9l mismo s\u00f3lo a trav\u00e9s del otro. Por otra parte la unidad obra una conjunci\u00f3n y una fusi\u00f3n muy intensa y una \u00edntima comuni\u00f3n de sentimientos pero sin anular nunca la distinci\u00f3n. Tambi\u00e9n se puede configurar e hipotizar un relacionarse fraterno que comporta no s\u00f3lo la unidad-distinci\u00f3n a nivel micro sino tambi\u00e9n a nivel macro: entre comunidad, pueblos, etnias, naciones, religiones, instituciones. El proceso de mundializaci\u00f3n lo requerir\u00eda como dimensi\u00f3n necesaria de la nueva realidad social que se va planteando. La fraternidad podr\u00eda estar en grado de activar en las relaciones internacionales un <em>plus<\/em> nuevo e innovador, ciertamente dif\u00edcil y complejo de articular y realizar, pero factible y decisivo para el futuro de la humanidad. En efecto, en este sentido, la historia ofrece ejemplos no irrelevantes.  <strong>La unidad-fraternidad como reciprocidad<\/strong> Uno de los dinamismos de la acci\u00f3n social es el de ser <em>rec\u00edproca.<\/em> Weber indica la reciprocidad como un dinamismo de la acci\u00f3n social. Lo mismo hace Simmel para el cual todo sucede en la relaci\u00f3n social por \u00e9l definida como acci\u00f3n rec\u00edproca. La relaci\u00f3n social es la categor\u00eda te\u00f3rica fundamental, que debe ser entendida como interacci\u00f3n o sea acci\u00f3n rec\u00edproca. \u00abPara Simmel el fen\u00f3meno social no es una emanaci\u00f3n de un sujeto ni tampoco de un sistema abstracto m\u00e1s o menos establecido a-priori. Lo social es lo relacional en cuanto tal, o sea la acci\u00f3n rec\u00edproca en cuanto inter-acci\u00f3n que produce, se incorpora y se manifiesta en algo que, incluso no visible, tiene su solidez\u00bb. El propio Simmel explica c\u00f3mo se constituye este proceso entre individuos, el cual da vida a una realidad nueva y que tiene vida propia m\u00e1s all\u00e1 de los elementos de los que deriva. \u00abLa vida de la sociedad consiste en las relaciones rec\u00edprocas de sus elementos-relaciones rec\u00edprocos que en parte se desarrollan en acciones y reacciones moment\u00e1neas y en parte se consolidan en estructuras definidas: en los despachos y leyes, \u00f3rdenes y propiedad, lengua y medios de comunicaci\u00f3n. Todos estos efectos sociales rec\u00edprocos nacen sobre la base de determinados intereses, objetivos e impulses, y forman al mismo tiempo la materia que se realiza socialmente en el estar juntos los individuos, uno al lado del otro, uno para el otro o el uno con el otro\u00bb. Sea Weber que Simmel tratan de explicar esta reciprocidad: dictada por un sentido dado por el sujeto (Weber), o en vista de determinados objetivos (Simmel). Se puede decir que la unidad-fraternidad genera la reciprocidad en el amor, que es \u00e1gape, espejo y reflejo del \u00e1gape trinitario (\u00abDios es Amor\u00bb 1 <em>Jn<\/em> 4,8). \u00abEl Dios de la religi\u00f3n es el Dios de la relaci\u00f3n: la unidad concebida como interacci\u00f3n\u00bb . Nos encontramos delante de un tipo particular de amor que no se suma a los amores humanos (paternal, materno, filial, de amistad, nupcial) sino que los informa a todos, subyace a todas las posibilidades de amor en sus diferentes matices. De modo que cada tipo de amor humano es m\u00e1s plenamente tal en la medida en que se modela sobre la fraternidad. Reciprocidad, seg\u00fan el modelo trinitario, en la concretizaci\u00f3n del mandamiento de Jes\u00fas: \u00abLes doy un mandamiento nuevo: \u00e1mense los unos a los otros. As\u00ed como yo los he amado, \u00e1mense tambi\u00e9n ustedes los unos a los otros\u00bb (Jn. 13,34), significa adem\u00e1s mutua \u201cco-habitaci\u00f3n\u201d, es decir, contenerse mutuamente, el rec\u00edproco estar el uno en el otro y el otro en el uno, hasta compenetrarse de modo que los sujetos se unen distingui\u00e9ndose y se distinguen uni\u00e9ndose. La relaci\u00f3n fraterna es esencialmente rec\u00edproca, como movimiento que va y que vuelve, impregnada de valores como la confianza, la acogida, la escucha, el regalo, el compartir, y est\u00e1 orientada a superar y a solucionar el contraste, el conflicto, la contraposici\u00f3n, la ruptura. La consecuencia es la plena y aut\u00e9ntica realizaci\u00f3n de la intersubjetividad de los actores implicados en la relaci\u00f3n, cuando viven el empe\u00f1o rec\u00edproco uno hacia el otro. De este modo se dan las condiciones para una realizaci\u00f3n m\u00e1s plena de la persona.  <strong>La unidad-fraternidad como don<\/strong> M\u00e1s all\u00e1 de los paradigmas del individualismo metodol\u00f3gico y del holismo colectivista, hoy el don es presentado hasta como un \u00abtercer paradigma\u00bb que responde a los paradigmas anteriores con una l\u00f3gica de libertad y gratuidad en sus tres momentos constitutivos: dar, recibir, devolver. El don, tambi\u00e9n desde un punto de vista sociol\u00f3gico, se manifiesta como un concepto de referencia fuerte para la descripci\u00f3n, la comprensi\u00f3n y la interpretaci\u00f3n de la din\u00e1mica de las relaciones sociales. \u00abEl don contiene un imprescindibile aspecto de sociabilidad y relacionalidad, en el que se presentan expresiones y consecuencias, incluso independientemente de las orientaciones internas o interiores -por ejemplo caritativos, filantr\u00f3picos o \u00abinteresados\u00bb- de quien lo hace ser\u00bb. Los soci\u00f3logos del MAUCS -Movimiento antiutilitarista en las Ciencias Sociales- definen el don como \u00abcada prestaci\u00f3n de bienes o servicios efectuados, sin garant\u00eda de restituci\u00f3n, para crear, alimentar o recrear la uni\u00f3n social entre las personas\u00bb. El problema de la <em>restituci\u00f3n<\/em> como elemento constitutivo e indispensable del don ya hab\u00eda sido presentado por Marcel Mauss en su \u00abEssai sur le don\u201d en el 1924, pero sin solucionar la cuesti\u00f3n. En efecto, seg\u00fan muchos autores el problema sigue abierto. Un intento de soluci\u00f3n se gener\u00f3 con la indicaci\u00f3n y la b\u00fasqueda de una l\u00f3gica de la reciprocidad como explicaci\u00f3n de la necesidad de la restituci\u00f3n. La reciprocidad ser\u00eda la raz\u00f3n de la contrapartida en todas las situaciones. El interrogante que se mantiene es: en los actores del acto de donar \ufffdtodav\u00eda existe la responsabilidad de recibir y de devolver? Recientemente en una conferencia en Alemania, el fil\u00f3sofo Paul Ricouer, bajo el influjo de M. Henaff (\u00abLe prix de la v\u00e9rit\u00e9\u00bb) indica una nueva soluci\u00f3n: \u00ab(Si los actores) tienen que ser realmente los actores de la reciprocidad el \u00fanico camino abierto es decir que el don es la garant\u00eda y el sustituto de un reconocimiento rec\u00edproco que no se reconoce <em>ipso facto;<\/em> por lo tanto el reconocimiento no puede certificarse m\u00e1s que con el regalo (&#8230;) \u00abEl regalo no tiene precio: no quiere decir que no haya costado; pero en el acto del intercambio no se manifiesta por su precio: es el sin precio. Y es en las experiencias no comerciales que tenemos la posibilidad del regalo como garant\u00eda y como sustituto de un reconocimiento rec\u00edproco\u00bb. As\u00ed explica Simmel la acci\u00f3n rec\u00edproca del donar y de la aceptaci\u00f3n del don: \u00abEn cada donar, m\u00e1s all\u00e1 del valor intr\u00ednseco del regalo, est\u00e1 contenido un valor espiritual en base al cual nosotros podemos afianzar o anular con otro regalo exteriormente equivalente la uni\u00f3n interior que se cre\u00f3 con la aceptaci\u00f3n del regalo. La aceptaci\u00f3n del regalo no es s\u00f3lo un enriquecimiento pasivo, sino tambi\u00e9n una concesi\u00f3n del donador. Igual que en el donar, tambi\u00e9n en el dejarse donar se evidencia una predilecci\u00f3n que va mucho m\u00e1s all\u00e1 del cu\u00e1nto del objeto\u00bb. En la unidad-fraternidad el regalo es vivido en una dimensi\u00f3n todav\u00eda m\u00e1s amplia y profunda, m\u00e1s envolvente de nuestro propio ser. \u201cHe sentido \u2013escribe Chiara Lubich- que he sido creada como un don para quien est\u00e1 a mi lado, y qui\u00e9n est\u00e1 a mi lado ha sido creado por Dios como un don para m\u00ed. As\u00ed como el Padre en la Trinidad es todo para el Hijo y el Hijo es todo para el Padre\u00bb. Adem\u00e1s la fraternidad revela y explica en qu\u00e9 consiste la esencia del don. \u00abEl hombre origina las sociedades gracias a una generosidad radical que se encuentra \u00ednsita en su ser, en su vida, en su inteligencia y en el amor, que le permiten el di\u00e1logo con los otros y abundar en el regalo de si\u00bb. El ser humano entonces es un ser para el don y esta cualidad suya impregna todos los v\u00ednculos y todas las relaciones en que est\u00e1 involucrado. Don, pues, es sin\u00f3nimo de amor. El don no es otra cosa que <em>amor en acto,<\/em> que no s\u00f3lo no se cierra, sino que es difusivo de por si. El amor solicita el don, pide a cada agente social, individual o colectivo, que se transforme y act\u00fae como un donador. \u00abY amar significa donarse: pensar en el hermano vivi\u00e9ndolo\u2026\u00bb (Lubich, <em>Escritos in\u00e9ditos<\/em>). La relaci\u00f3n fraterna, s\u00edmbolo del amor-\u00e1gape realizado se carga as\u00ed de contenidos. Es puro don pero no rechaza el intercambio y la reciprocidad, m\u00e1s bien la solicita, pero en un perfil alto. No incluye lo que se puede comprar, vender, poseer y consumir, sino que se eleva hacia la libertad y el amor. El regalo de s\u00ed al otro se manifiesta incluso en el dar los bienes espirituales y materiales, como compartir y como comuni\u00f3n de bienes. \u00abAs\u00ed el amor circula y lleva naturalmente, por la ley de comuni\u00f3n que le es innata, como un r\u00edo ardiente, toda otra cosa que los dos poseen para hacer comunes los bienes del esp\u00edritu y los materiales\u00bb. El compartir y la comuni\u00f3n de los bienes refuerzan los v\u00ednculos fraternos creando un verdadero arte del dar enriquecido con ulteriores actitudes bien precisas: gratuidad, oblatividad, apertura, regocijo, reciprocidad.  <strong>La unidad-fraternidad como comuni\u00f3n<\/strong> La categor\u00eda \u00abcomuni\u00f3n\u00bb no es muy usada en Sociolog\u00eda, es m\u00e1s, dir\u00eda que est\u00e1 lejos del lenguaje sociol\u00f3gico y en cierto modo le es casi desconocida. Sin embargo hoy va ganando terreno y sobresale como un concepto muy rico y con muchas valencias. Ella es obviamente ante todo <em>categor\u00eda<\/em> que encuentra gran uso y ciudadan\u00eda en el \u00e1mbito de la espiritualidad y de la teolog\u00eda cristianas. En efecto, en este sentido se puede afirmar que la comuni\u00f3n encuentra su manantial generador en la comuni\u00f3n de vida del propio Dios en su ser Trinidad, comuni\u00f3n de amor entre Personas. La comuni\u00f3n trinitaria es pues el fundamento ontol\u00f3gico de cada forma de comuni\u00f3n como sustancia y como vida. Y as\u00ed se convierte incluso en <em>categor\u00eda antropol\u00f3gica.<\/em> Juan Pablo II en la carta enc\u00edclica <em>Sollicitudo Rei Socialis <\/em>afirma: \u00abM\u00e1s all\u00e1 de los v\u00ednculos humanos y naturales, que ya son tan fuertes y estrechos, se vislumbra a la luz de la fe un nuevo modelo de unidad del g\u00e9nero humano (&#8230;). Este supremo modelo de unidad, reflejo de la vida \u00edntima de Dios, Uno en Tres Personas, es lo que nosotros cristianos designamos con la palabra <em>comuni\u00f3n\u00bb<\/em> (n. 40). El insigne te\u00f3logo Klaus Hemmerle, ex obispo de Aquisgrana, subraya y explica esta relaci\u00f3n entre la divinidad y la humanidad: \u00abNuestro ser personal es asumido en la comuni\u00f3n de vida y de amor entre el Padre, el Hijo y el Esp\u00edritu; pero de este modo yo, solo yo ya no puedo representar el punto de partida y el punto final de mi ser, sino que puedo vivir la existencia trinitaria solamente en la reciprocidad, en el \u00abnosotros\u00bb, que sin embargo no disuelve ni el yo ni el t\u00fa, sino que los constituye\u00bb. Es evidente que aunque no consideremos este fundamento espiritual, la convivencia social relacional, entendida como interacci\u00f3n, se cumple en la comuni\u00f3n. Es as\u00ed que la comuni\u00f3n tambi\u00e9n asciende a <em>categor\u00eda econ\u00f3mica <\/em>con la \u201cEconomia de Comuni\u00f3n\u00bb. Es un proyecto econ\u00f3mico lanzado por Chiara Lubich en Brasil en el 1991 y que se apoya sobre dos columnas portantes: el compartir las utilidades de la empresa con los pobres y la inserci\u00f3n de la comuni\u00f3n en las relaciones econ\u00f3micas. Si el primer elemento exige la superaci\u00f3n de la cultura del tener para asumir la cultura del dar, el segundo implica el salto de la racionalidad formal o instrumental y la asunci\u00f3n de una racionalidad \u00abexpresiva\u00bb o \u00abno instrumental.\u00bb Las empresas que adhieren al Proyecto EdC est\u00e1n dilucidando las l\u00edneas de conducta de las empresas que giran alrededor del concepto de comuni\u00f3n como esencia de las relaciones empresariales internamente (con los trabajadores, clientes, proveedores, etc.) y al exterior (con las finanzas, el territorio, la competencia, etc.). Esto implica privilegiar, en las relaciones interpersonales, a las motivaciones, los valores y dar \u00e9nfasis a temas como la confianza, la reciprocidad, etc. La comuni\u00f3n en Econom\u00eda ofrece a la Ciencia Econ\u00f3mica nuevos est\u00edmulos y nuevas posibilidades de solucionar las mismas contradicciones con sus efectos perversos, injertando un c\u00edrculo virtuoso en el que encuentran lugar nuevos elementos m\u00e1s positivos y m\u00e1s propositivos. La comuni\u00f3n adem\u00e1s encuentra espacio como <em>categor\u00eda jur\u00eddica <\/em>dentro del as\u00ed llamado Derecho Social que deriva directamente del funcionamiento de los grupos sociales. Georges Gurvitch fue el que mejor ha realizado la obra de sistematizaci\u00f3n de la tradici\u00f3n que desemboca en el Derecho Social, incluso denominado por \u00e9l Derecho de Comuni\u00f3n. Seg\u00fan Gurvitch el \u00bb \u2018Derecho Social\u2019, es un derecho aut\u00f3nomo de comuni\u00f3n que integra en forma objetiva cada totalidad activa real, que encarna un valor positivo extratemporal. Este derecho es derivado directamente del \u2018todo\u2019 en cuesti\u00f3n para regular su vida interior independientemente del hecho de que este \u2018todo\u2019 est\u00e9 organizado o in-organizado. El \u2018Derecho de comuni\u00f3n\u2019 hace participar al \u2019todo\u2019 en la relaci\u00f3n jur\u00eddica que de \u00e9l deriva, sin transformar este \u2018todo\u2019 en un sujeto separado de sus miembros\u00bb. Se puede decir entonces que el \u00abDerecho de comuni\u00f3n\u00bb y la comuni\u00f3n encuentran, uno en el otro, respectivamente, la propia justificaci\u00f3n. Este \u00abtodo\u00bb social -para los te\u00f3ricos del Derecho Social- tiene el sentido de una \u00abcomuni\u00f3n inmanente\u00bb, es decir, de una realidad al mismo tiempo jur\u00eddico-\u00e9tica y jur\u00eddico-formal. En el sentido jur\u00eddico-formal esta \u00abcomuni\u00f3n inmanente\u00bb indica la comunidad humana que se constituye y el hecho que nos encontramos delante de algo que Gierk ha denominado \u00abpersona jur\u00eddica compleja\u00bb, caracterizada por el hecho que el \u00abtodo\u00bb no es transcendente con respecto de los miembros que lo componen, pero tampoco puede confundirse con los miembros en cuesti\u00f3n y tampoco con su suma. Se puede entonces definir la comuni\u00f3n en t\u00e9rminos realmente \u00e9ticos y jur\u00eddicos en coherencia con el esp\u00edritu de la fraternidad. Y todav\u00eda m\u00e1s, la comuni\u00f3n es <em>categor\u00eda sociol\u00f3gica.<\/em> En una de sus obras fundamental Gurvitch realiza un profundo an\u00e1lisis de la manifestaci\u00f3n de la socialidad derivada de la parcial fusi\u00f3n de los sujetos. Seg\u00fan el grado, la intensidad y la profundidad de esta fusi\u00f3n \u00e9l distingue tres formas de sociabilidad, que llama: un \u00abNosotros\u00bb. Estas tres formas son: la Masa, la Comunidad y la Comuni\u00f3n. Luego, describe profusamente las relaciones que se establecen entre los Yo, los \u00c9l y los Otros dentro del \u00abNosotros\u00bb. \u00abUn \u00abnosotros\u00bb (como \u00abnosotros franceses\u00bb, \u00abnosotros militantes sindicalistas\u00bb, \u00abnosotros estudiantes\u00bb, \u00abnosotros padres\u00bb) constituye un todo irreducible a la pluralidad de sus miembros, una nueva unidad indivisible, en el cual sin embargo el conjunto tiende a ser inmanente a las partes y las partes inmanentes al conjunto. Esta inmanencia rec\u00edproca, que podr\u00eda definirse tambi\u00e9n como una participaci\u00f3n rec\u00edproca de la unidad en la pluralidad y de la pluralidad en la unidad puede asumir formas muy diferentes en los diferentes Nosotros\u00bb. La comuni\u00f3n representa el grado m\u00e1ximo de intensidad de participaci\u00f3n, por fuerza de atracci\u00f3n y de la profundidad de fusi\u00f3n de los \u00abNosotros\u00bb. Se trata, fij\u00e1ndonos bien, del \u00abNosotros\u00bb m\u00e1s profundo, d\u00f3nde la fusi\u00f3n es m\u00e1xima y \u00abre\u00fane las profundidades m\u00e1s personales y m\u00e1s \u00edntimas del Yo y de los Otros, ning\u00fan aspecto de los cuales queda fuera de la participaci\u00f3n y de la integraci\u00f3n en el Nosotros\u00bb . Las reflexiones de Gurvitch se desarrollan en el campo del microsociologia y son de indudable inter\u00e9s para una mayor comprensi\u00f3n de las relaciones cara a cara. En el caso de las relaciones fraternas se expresan una serie de din\u00e1micas correlacionadas que enriquecen, dan unicidad y ulterior sentido a la relaci\u00f3n misma. Ello en efecto incluye el ser los unos <em>con<\/em> los otros, donde se pone en evidencia la libertad y la absoluta elecci\u00f3n de entrar y participar en la relaci\u00f3n; el ser los unos <em>para<\/em> los otros que hace resaltar el \u00abc\u00f3mo\u00bb de la relaci\u00f3n o sea sus modalidades; el ser los unos <em>en los<\/em> otros que subraya la capacidad de ser y de hacer el regalo de si a los otros; el ser los unos<em> gracias <\/em>para los otros donde se evidencia que la identidad de cada uno puede expresarse de la mejor manera en la comuni\u00f3n rec\u00edproca entre ellos. Se puede afirmar que en la relaci\u00f3n fraterna la profundidad de las relaciones, la intensidad de la interacci\u00f3n y los sentimientos de amor, de consideraci\u00f3n, de afecto, de confianza -hechos universales- componen relaciones de comuni\u00f3n capaces de inspirar en la realidad social a todos los niveles y amplitud, un soplo positivo y generador de armon\u00eda, de equilibrio, orden y, justamente por esto, de progreso, desarrollo y perfeccionamiento de notable alcance, todos elementos particularmente requeridos por una sociedad caracterizada por anonimato y contrastes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vera Araujo<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[46],"tags":[],"class_list":["post-293860","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/293860","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=293860"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/293860\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=293860"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=293860"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=293860"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}