{"id":293884,"date":"2005-03-04T23:00:00","date_gmt":"2005-03-04T22:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/una-experiencia-de-vida-la-comunidad-terapeutica-de-mario-giostra\/"},"modified":"2024-05-13T20:47:49","modified_gmt":"2024-05-13T18:47:49","slug":"una-experiencia-de-vida-la-comunidad-terapeutica-de-mario-giostra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/una-experiencia-de-vida-la-comunidad-terapeutica-de-mario-giostra\/","title":{"rendered":"Una experiencia de vida: la comunidad terap\u00e9utica de Mario Giostra"},"content":{"rendered":"<p>Desde hace casi veinte a\u00f1os soy Trabajador Social y me desempe\u00f1o en el campo de las drogadicciones. Actualmente me ocupo de sujetos en doble diagn\u00f3stico y estoy colaborando en un proyecto de investigaci\u00f3n destinado a establecer criterios de revisi\u00f3n emp\u00edrica de los resultados para las comunidades terap\u00e9uticas.  Mi actividad profesional comenz\u00f3 casi por casualidad (estaba sacando la licenciatura en matem\u00e1ticas) despu\u00e9s de haber hecho experiencia, en algunas actividades de voluntariado, en donde, aplicando de modo muy simple algunas de las intuiciones de Chiara Lubich sobre el modo de amar al pr\u00f3jimo, lograba entrar en profunda relaci\u00f3n con estos chicos. Tambi\u00e9n fue motivo de inter\u00e9s para m\u00ed constatar que su recorrido terap\u00e9utico y educativo se enriquec\u00eda significativamente.  Despu\u00e9s de algunos a\u00f1os los frutos de este trabajo empezaron a ser dignos de atenci\u00f3n y dentro de m\u00ed se desarroll\u00f3 la convicci\u00f3n de que eso no pod\u00eda ser casual; ten\u00eda que existir necesariamente una precisa relaci\u00f3n de causa y efecto que justificara los resultados que estaban emergiendo. Ten\u00eda la impresi\u00f3n de encontrarme de alg\u00fan modo ante una novedad con significativas potencialidades. Sent\u00ed, por lo tanto, la exigencia de profundizar lo que estaba ocurriendo y de tratar de traducirlo en un modelo te\u00f3rico bien estructurado y por lo tanto en oportunas estrategias de intervenci\u00f3n.  En estos a\u00f1os las reflexiones en tal sentido han sido muchas, pero quiz\u00e1s el concepto sociol\u00f3gico que me ha sido m\u00e1s \u00fatil en este trabajo de investigaci\u00f3n ha sido el de la empat\u00eda. El soci\u00f3logo Achille Ardig\u00f2, por ejemplo, la describe c\u00f3mo la capacidad de un actor social de ponerse intencionalmente de frente a otro hombre para hacer una experiencia de relaci\u00f3n. Darse cuenta de lo que el otro vive profundamente esta relaci\u00f3n, sin medirlo con su propia experiencia y sin reducirlo a esquemas propios sino reconoci\u00e9ndolo en su alteridad. La empat\u00eda, por lo tanto, no es considerada un acto mental sino una experiencia a trav\u00e9s de la cual el actor social va m\u00e1s all\u00e1 del mundo, de la vida cotidiana y se abre a otras experiencias, tambi\u00e9n de relaci\u00f3n con otras personas.  Carl Rogers, uno de los autores que m\u00e1s han contribuido en la profundizaci\u00f3n del t\u00e9rmino, la describe como la <em>\u00abcapacidad de vivir moment\u00e1neamente la vida del otro\u00bb.<\/em> En el \u201859 afirma que eso significa: <em>\u00abpercibir el marco interior de referencia de la otra persona con esmero, con las componentes emocionales y con los sentidos que le pertenecen y adem\u00e1s como si uno fuera la otra persona\u00bb.<\/em> Es casi imposible no advertir evidentes similitudes entre la empat\u00eda, tal como la hemos definido, y lo que Chiara Lubich, en la explicaci\u00f3n de su pensamiento espiritual ha llamado \u00abhacerse uno\u00bb, idea fundamental en la relaci\u00f3n de reciprocidad as\u00ed como ella la ha intuido. Se trata de una expresi\u00f3n ya presente en algunos autores, en especial de la escuela fenomenol\u00f3gica, pero que en este contexto se enriquece de nuevos elementos. He elegido algunos entre los muchos pasos en los que ella describe este concepto y la \u00abt\u00e9cnica\u00bb para vivirlo de modo eficaz: <em>\u00abAmar al otro \u2018como a uno mismo\u2019, el otro soy yo. Y lo amo como a m\u00ed: tiene hambre, soy yo quien tengo hambre; tiene sed, soy yo quien tengo sed; le falta un consejo, a m\u00ed me falta\u00bb.<\/em>  O bien: <em>\u00abHace falta detenerse y sentir con el hermano: hacerse uno hasta que se carga con su peso doloroso o se comparte ese alegre\u2026 Hacerse uno exige la continua muerte de nosotros mismos\u00bb.<\/em> Todav\u00eda:<em> \u00abHacerse uno con cada persona que encontramos: compartir sus sentimientos; llevar sus pesos; sentir en nosotros sus problemas y solucionarlos como cosa nuestra, hechos uno por el amor&#8230;\u00bb Para hacerse uno hace falta estar totalmente y durante todo el tiempo desapegados de s\u00ed. En efecto &#8211; nosotros lo sabemos \u2013 hay quien por apego a s\u00ed o otra cosa no escucha hasta el final al hermano, no muere totalmente en el hermano y quiere dar respuestas coleccionadas en su cabeza&#8230;<\/em>  Este discurso puede ser extendido con mucha facilidad a aquello que Roger y su escuela han llamado \u00abt\u00e9cnicas de comprensi\u00f3n emp\u00e1tica\u201d que todav\u00eda son muy actuales en el counseling y son utilizadas por muchos operadores de lo social. Para describirla exhaustivamente har\u00eda falta mucho tiempo; s\u00f3lo destacaremos algunas caracter\u00edsticas esenciales. La comprensi\u00f3n emp\u00e1tica se basa en tres presupuestos fundamentales que son la empat\u00eda, la congruencia (o coherencia interior del terapeuta) y la aceptaci\u00f3n positiva del otro, presupuestos que est\u00e1n no s\u00f3lo present\u00edsimos, sino que son indispensables para quienquiera que desee hacerse uno con su pr\u00f3jimo. La actitud Rogerana, adem\u00e1s, se vale de toda una serie de actitudes no verbales que sirven para hacer sentir c\u00f3moda a la persona que se tiene de frente, tranquilizarla y \u00abhacerla sentir importante\u201d (la postura, la mirada, el silencio interior para hacer sitio al otro\u2026) que, como hemos apenas le\u00eddo, son indispensables y particularmente evidentes en quienquiera est\u00e9 \u00abhaci\u00e9ndose uno\u201d. Y se podr\u00eda continuar \u2026.  Pero no se puede dejar de destacar una profunda y fundamental diferencia, es decir esa necesaria \u00abmuerte del propio yo\u00bb que Chiara Lubich repite cada vez describi\u00e9ndola como el paso obligado e indispensable. Se desarrolla de este modo una visi\u00f3n por as\u00ed decir alteroc\u00e9ntrica que no se conforma con el simple acto de oponerse en la piel del otro, sino que solicita una revolucionaria operaci\u00f3n de autoanulaci\u00f3n; se establece, pienso que por primera vez, la relaci\u00f3n con el alter removiendo la primac\u00eda del yo.  Muchas de las modernas teor\u00edas sociales insisten en la idea de la reciprocidad, que por consiguiente amenaza con estar un poco tergiversada, pero creo poder afirmar que ninguna de ellas se acerca a un concepto de reciprocidad tan puro y tan profundo. Pero yo considero que no hace falta cometer el error de considerar estas reflexiones desde el punto de vista puramente especulativo en cuanto ellas poseen un campo de aplicaci\u00f3n infinito en la pr\u00e1ctica cotidiana y, con mayor raz\u00f3n, en las acciones de un trabajador social. En mi caso, por ejemplo, han permitido modificar integralmente mi modo de conducir coloquios ayud\u00e1ndome a desarrollar t\u00e9cnicas muy eficaces y de f\u00e1cil aplicaci\u00f3n. He experimentado muchas veces que el acto de eliminaci\u00f3n del propio yo, que hemos reci\u00e9n descrito, permite donarse al individuo que se tiene delante, porque encuentra en quien lo est\u00e1 acogiendo un vac\u00edo por llenar. Haciendo as\u00ed la persona que necesita ayuda pierde, por as\u00ed decir, la posici\u00f3n subordinada con respecto de qui\u00e9n est\u00e1 acogi\u00e9ndola, se siente de nuevo protagonista de su propio actuar y eso puede ayudarla a dejar de lado sus desconfianzas y sus mecanismos de defensa para abrirse de modo espont\u00e1neo y m\u00e1s profundo. Muchas veces personas cerradas y a la defensiva, frente a este vac\u00edo hecho por amor, se han, por as\u00ed decir, \u00abaflojado\u00bb y pudieron abrirse.  Me parece importante a\u00f1adir que semejante modo de obrar no disminuye la figura de apoyo representada por el terapeuta; m\u00e1s bien, mediante este actuar comunicativo de gran eficacia la refuerza en cuanto la anulaci\u00f3n de si por amor no quiere decir desaparecer sino que se convierte en una profunda expresi\u00f3n del ser. Adem\u00e1s, he experimentado que es posible poner en relaci\u00f3n o, para usar un t\u00e9rmino un poco impropio, \u00abfusionar\u00bb la nueva teor\u00eda que estamos describiendo con teor\u00edas o t\u00e9cnicas preexistentes, llegando a resultados interesantes y de gran valor sociol\u00f3gico y socio terap\u00e9utico. En este caso, no se puede hablar de la superioridad de una l\u00ednea con respecto de la otra en cuanto de la fusi\u00f3n de los dos paradigmas nace y toma cuerpo una especie de \u00abtercera v\u00eda\u00bb que comprende y enriquece a ambos carg\u00e1ndolos de nueva belleza y de nuevos significados\u2026. En nuestro caso, por ejemplo, el hacerse uno puede enriquecer y hacer m\u00e1s f\u00e1cilmente aplicables las t\u00e9cnicas de escucha emp\u00e1tica y al mismo tiempo este \u00faltimas pueden proveer un instrumento para hacerse uno de modo m\u00e1s eficaz.  Otro aspecto por subrayar es que en base a lo que hemos dicho, t\u00e9cnicas y modos de actuar que antes eran patrimonio exclusivo de pocos expertos pueden transformarse, con las debidas cautelas, en instrumentos eficaces y al alcance de todos. Para explicarme mejor recurrir\u00e9 a un episodio ocurrido ya hace algunos meses. Se trataba de la situaci\u00f3n del nieto de un amigo m\u00edo, que despu\u00e9s de haber perdido prematuramente al padre, empez\u00f3 a manifestar preocupantes s\u00edntomas de malestar: dej\u00f3 la escuela, parec\u00eda completamente indiferente hacia el propio futuro, se cerr\u00f3 fuertemente en si mismo y dej\u00f3 entrever los primeros s\u00edntomas relativos al empleo de sustancias estupefacientes livianas, por as\u00ed decir.  En el momento en que los parientes, preocupados por una situaci\u00f3n que estaba degenerando, trataron de abrirle los ojos a la madre sobre lo que estaba ocurriendo, la mujer, como a menudo sucede, gener\u00f3 un mecanismo de rechazo muy violento hacia ellos. Los acus\u00f3 de juzgar negativamente lo que no entend\u00edan, y de disparar sentencias. Afirmaba que el chico pasaba una normal crisis adolescente y no necesitaba ayuda de nadie; los acus\u00f3 de envidia, de actitud solapada, etc. etc.  A grandes l\u00edneas \u00e9ste es el cuadro que me fue presentado; era evidente que cualquier intervenci\u00f3n de mi parte o de cualquiera que trabajara en lo social correr\u00eda el riesgo de despertar una reacci\u00f3n todav\u00eda peor. \ufffdQu\u00e9 hacer a este punto? Mi experiencia me llev\u00f3 a hipotizar que probablemente para tranquilizar a la mujer, pod\u00eda ser productivo utilizar una metodolog\u00eda a menudo usada en estos casos, que consiste en el expresar el propio punto de vista no por una verdad objetiva que puede tocar como una sentencia, con frases del tipo: \u00abtu hijo tiene un problema\u00bb, sino como experiencia personal, (con expresiones irrefutablemente verdaderas pero subjetivas del tipo: \u00abSabes, estoy preocupado y esta preocupaci\u00f3n me hace estar mal \u00ab). Quedaba de pie el problema de explicar esta t\u00e9cnica a una persona que normalmente no se ocupa de estas cosas.  Entonces he pensado que pod\u00eda ser importante iniciar aconsejar a un hermano \u00abhacerse uno\u00bb con la hermana, (fuerte del hecho \u00e9l sab\u00eda bien de lo que yo estaba hablando), pedirle excusas por lo sucedido; acogerla en su evidente dolor, no darle consejos y escucharla hasta el final. S\u00f3lo a ese punto eventualmente era posible mencionar el problema del hijo pero present\u00e1ndolo como preocupaci\u00f3n personal y no como situaci\u00f3n objetiva. Tambi\u00e9n aqu\u00ed el paso fundamental era representado por un acto de \u00abdespojo\u00bb del propio yo, en cuanto era necesario librarse completamente de la apariencia de \u00abpersona buena y sabia\u00bb para presentarse con mucha humildad y dar al otro la posibilidad de expresarse con libertad.  El resultado fue notable, porque frente a esta inesperada actitud de vac\u00edo interior, la hermana sinti\u00f3 el impulso de llenarlo con su propio amor y por consiguiente se abri\u00f3 mucho, dando desahogo a todas sus preocupaciones y a la justa desesperaci\u00f3n de una madre que ve que la situaci\u00f3n se le escapa de las manos\u2026 Me parece que en este caso ha ocurrido justo la din\u00e1mica de que hablamos hace un instante; el acercamiento emp\u00e1tico ha sido comprendido y aplicado eficazmente, en cuanto quien lo ha usado parti\u00f3 del presupuesto de hacerse uno con el otro. Al mismo tiempo, quien quer\u00eda hacerse uno hasta el final logr\u00f3 hacerlo mejor aplicando inteligentemente la t\u00e9cnica que le fue explicada. De ello result\u00f3 una t\u00e9cnica nueva que, fuerte de ambas impostaciones, ha logrado solucionar el problema. Algo importante para destacar es que esta experiencia ha sido hecha por una persona que no ten\u00eda ninguna pr\u00e1ctica profesional en la relaci\u00f3n de ayuda. Pero siendo un \u00abexperto\u00bb en hacerse uno ha podido utilizar este recurso espiritual pero tambi\u00e9n, y en este caso sobre todo, cultural, para comprender de la mejor manera una metodolog\u00eda a \u00e9l desconocida y aplicarla con \u00e9xito creando una relaci\u00f3n rec\u00edproca de tipo emp\u00e1tico.  Animado por los primeros resultados, he pensado continuar por este camino. El paso siguiente ha sido elaborar grupos de encuentro que, sostenidos por lo que apenas hemos descrito, llevaran hacia una experiencia de comuni\u00f3n y ayuda rec\u00edproca, a trabajadores sociales que durante a\u00f1os vivieron en un estado de total aislamiento, encerr\u00e1ndose en ellos mismos y filtrando cada relaci\u00f3n con la alteridad por esas formas de gratificaci\u00f3n autoreferencial que son t\u00edpicas de la drogadicci\u00f3n.  La literatura y las varias experiencias ya existentes en tal sentido vinieron en mi ayuda provey\u00e9ndome de instrumentos particularmente eficaces; me refiero en especial a algunos grupos de animaci\u00f3n que utilizan juegos interactivos propuestos por la escuela bio-energ\u00e9tica, y a otros grupos de l\u00ednea rogeriana o pertenecientes a lo que com\u00fanmente es definido relaci\u00f3n socio-afectiva. Mi idea era bastante simple: elegir algunos entre estos instrumentos y concadenarlos en un oportuno recorrido socio-terap\u00e9utico para proponer a los chicos que estaba siguiendo, indicando, en cambio, como presupuesto fundamental, una idea de v\u00ednculo basada en esa particular relaci\u00f3n interpersonal de tipo emp\u00e1tico que hemos apenas descrito. Tambi\u00e9n aqu\u00ed algunas de las ideas de Chiara Lubich me han ayudado a enriquecer estas metodolog\u00edas con nuevos contenidos. Hago referencia, en modo particular, a algunos \u00abpasos\u00bb que ella aconseja y que se han revelado particularmente eficaces para ayudar a peque\u00f1os grupos de individuos que quieran llevar adelante un recorrido de comuni\u00f3n y crecimiento a trav\u00e9s de una relaci\u00f3n de rec\u00edproco amor fraterno.  La primera fase de este recorrido es representada por un \u00abPacto\u00bb que puede ser descrito como un \u201cPacto de solidaridad y rec\u00edproca ayuda\u00bb. Se trata de un paso fundamental que tiene el objetivo de ayudar a los individuos implicados a cementar la relaci\u00f3n interpersonal y a remover las actitudes egoc\u00e9ntricas para interesarse activamente unos de los otros. En esta fase, que puede prever m\u00e1s que un encuentro, puede ser oportuno insertar momentos que utilizan instrumentos cl\u00e1sicos como sociogramas u otras actividades interrelacionales oportunamente adaptadas y traducidas en juegos interactivos que ayudan a conocerse mejor y entrar en relaci\u00f3n de modo m\u00e1s profundo. Enriquecidas del esp\u00edritu de reciprocidad y comuni\u00f3n apenas descrito, estas actividades adquieren nueva savia y nuevos significados.  Para dar un ejemplo, una idea aparentemente simple que pero ha dado resultados muy interesantes ha sido un \u00abjuego\u00bb en el que cada uno extrae al azar el nombre de un miembro del grupo y se empe\u00f1a por una semana en tener una atenci\u00f3n particular, a conocerlo mejor, a estarle cerca y sostenerlo en los momentos de dificultad\u2026. De este modo cada uno se transforma en una especie de tutor, de supervisor de la vida del otro, para decirla como dir\u00eda un ni\u00f1o, cada uno se transforma en un peque\u00f1o \u00ab\u00e1ngel de la guarda\u00bb, y es empujado a salir de su mundo para dejarle espacio al otro. Adem\u00e1s, el resultado de la extracci\u00f3n es secreto y eso contribuye a crear un estimulante clima de curiosidad. Ser\u00eda largo describir detalladamente los resultados conseguidos pero el estupor y el entusiasmo a menudo demostrados por los participantes, adem\u00e1s del modo en que han logrado concretamente ayudarse, creo que merece mucha menci\u00f3n.  Un aspecto para subrayar es que, prescindiendo de las t\u00e9cnicas que se decide utilizar, si el mencionado Pacto, por as\u00ed decir, \u00abvacila\u00bb, o sea por cualquier motivo disminuye la voluntad de mutua ayuda, estos grupos contin\u00faan pero se encuentran casi completamente vaciados de sentido y pierden toda eficacia. Procediendo en este sentido, sucesivamente ha sido posible estructurar otros encuentros basados en un intercambio muy intenso de experiencias y estados de \u00e1nimo. Tambi\u00e9n aqu\u00ed el objetivo es ayudar a los chicos a salir de la prisi\u00f3n representada por las actitudes egoc\u00e9ntricas y empujarlos a compartir el propio mundo interior. Eso puede ser hecho de varios modos, a condici\u00f3n de que el intercambio de experiencias no resulte fin a si mismo sino que sea un regalo rec\u00edproco entre quien habla y quien acoge. Tambi\u00e9n aqu\u00ed me limitar\u00e9 s\u00f3lo a uno ejemplo: una t\u00e9cnica entre las tantas que se han mostrado eficaces, ha sido pedirle a cada miembro del grupo que regalara una \u00abtarjeta postal de su vida\u00bb, contando una vivencia emocionalmente significativa de modo de crear una atm\u00f3sfera emp\u00e1tica que permitiera a los otros de revivirlo, en cierto sentido, junto a \u00e9l. Normalmente estos grupos asumen contenidos emocionales muy fuerte. A veces pero suced\u00eda que el clima emp\u00e1tico no despegaba. En estos casos, indagando sobre el por qu\u00e9, casi siempre emergieron situaciones de conflicto no resuelto entre algunos chicos. Esto, como ya hemos destacado, es otra confirmaci\u00f3n de la importancia terap\u00e9utico de haber adherido al Pacto mencionado de modo pleno y sincero\u2026..  Al final, en el momento en el cual, por este recorrido, la relaci\u00f3n entre las personas implicadas maduraba suficientemente, era posible dar un ulterior paso adelante, recurriendo a t\u00e9cnicas m\u00e1s laboriosas. Me refiero en particular a una tipolog\u00eda de grupo en que los participantes, empujados por una indispensable voluntad de ayudarse rec\u00edprocamente, eligen a una persona y, bajo la gu\u00eda de un moderador, le dicen con respeto pero de modo muy claro, primero cu\u00e1les son sus defectos y las cosas que deber\u00eda mejorar para ir adelante en su camino y sucesivamente cu\u00e1les son sus cualidades y sus puntos de fuerza.  Se trata de un momento que podr\u00edamos definir \u00abde la verdad\u00bb, de administrar con mucha atenci\u00f3n a causa de la delicadeza de las problem\u00e1ticas y la posible fragilidad de algunas personas implicadas. Metodolog\u00edas parecidas est\u00e1n presentes, con alguna diferencia, en muchas teor\u00edas cl\u00e1sicas, pero lo que en este caso hace la diferencia es justamente el esfuerzo de salir de si mismos para concentrarse en las caracter\u00edsticas y las problem\u00e1ticas del otro.  Tengo que admitir que a menudo los resultados de estos grupos me han conmovido; no habr\u00eda imaginado nunca desarrollos del g\u00e9nero. Chicos muy duros, maleantes por la vida, desconfiados y reacios a la relaci\u00f3n con los otros, se han derretido creando un clima emp\u00e1tico dif\u00edcilmente descriptible. El estupor y el entusiasmo que ellos demostraron ha facilitado la relaci\u00f3n comunicativa conmigo y entre ellos en un modo que jam\u00e1s hab\u00eda visto y demasiado evidente para ser casual. He repetido esto muchas veces y con actores siempre diferentes para estar seguro de que los resultados no dependieran del particular muestrario de personas elegido, pero las consecuencias han sido casi id\u00e9nticas. Es claro que una experiencia as\u00ed repetida muchas veces con los mismos resultados no puede ser fruto de circunstancias accidentales. Se trata indudablemente de un discurso por desarrollar, en cuanto todav\u00eda estamos hablando de instrumentos en embri\u00f3n pero, seg\u00fan mi opini\u00f3n, de estos primeros t\u00edmidos resultados ya emergen con fuerza la eficacia y el aspecto revolucionario del patrimonio socio-cultural que mana de la experiencia de fraternidad universal propuesta por Chiara Lubich.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sociolog\u00eda<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[46],"tags":[],"class_list":["post-293884","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/293884","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=293884"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/293884\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=293884"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=293884"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=293884"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}