{"id":293986,"date":"2005-08-25T22:00:00","date_gmt":"2005-08-25T20:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/discurso-del-santo-padre-benedicto-xvi-en-el-encuentro-con-los-representantes-de-comunidades-musulmanas\/"},"modified":"2024-05-13T20:48:10","modified_gmt":"2024-05-13T18:48:10","slug":"discurso-del-santo-padre-benedicto-xvi-en-el-encuentro-con-los-representantes-de-comunidades-musulmanas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/discurso-del-santo-padre-benedicto-xvi-en-el-encuentro-con-los-representantes-de-comunidades-musulmanas\/","title":{"rendered":"Discurso del Santo Padre Benedicto XVI en el encuentro con los representantes de comunidades musulmanas"},"content":{"rendered":"<p>\u00a0<img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/2010.focolare.org\/layout\/foto2005\/20050821a.jpg\" alt=\"\" align=\"right\" border=\"0\" hspace=\"8\" \/>Queridos amigos musulmanes:<\/p>\n<p>Me es grato acogeros y dirigiros mi cordial saludo. Estoy aqu\u00ed para encontrarme con los j\u00f3venes venidos de todas las partes de Europa y del mundo. Los j\u00f3venes son el futuro de la humanidad y la esperanza de las naciones. Mi querido predecesor, el Papa Juan Pablo II, dijo un d\u00eda a los j\u00f3venes musulmanes reunidos en el estadio de Casablanca, en Marruecos: \u00abLos j\u00f3venes pueden construir un futuro mejor si ponen en primer lugar su fe en Dios y se empe\u00f1an en edificar con sabidur\u00eda y confianza un mundo nuevo seg\u00fan el plan de Dios\u00bb (Insegnamenti, VIII\/2, 1985, p. 500). \u00c9sta es la perspectiva desde la que me dirijo a vosotros, queridos amigos musulmanes, para compartir con vosotros mis esperanzas y haceros part\u00edcipes de mis preocupaciones, en estos momentos particularmente dif\u00edciles de la historia de nuestro tiempo.<\/p>\n<p>Estoy seguro de interpretar tambi\u00e9n vuestro pensamiento al subrayar, entre las preocupaciones, la que nace de la constataci\u00f3n del difundido fen\u00f3meno de terrorismo. Contin\u00faan cometi\u00e9ndose en varias partes del mundo actos terroristas, que siembran muerte y destrucci\u00f3n, dejando a muchos hermanos y hermanas nuestros en el llanto y la desesperaci\u00f3n. Los que idean y programan estos atentados demuestran querer envenenar nuestras relaciones, recurriendo a todos los medios, incluso a la religi\u00f3n, para oponerse a los esfuerzos de convivencia pac\u00edfica, leal y serena. El terrorismo, de cualquier origen que sea, es una opci\u00f3n perversa y cruel, que desde\u00f1a el derecho sacrosanto a la vida y corroe los fundamentos mismos de toda convivencia civil. Si conseguimos juntos extirpar de los corazones el sentimiento de rencor, contrastar toda forma de intolerancia y oponernos a cada manifestaci\u00f3n de violencia, frenaremos la oleada de fanatismo cruel, que pone en peligro la vida de tantas personas, obstaculizando el progreso de la paz en el mundo. La tarea es ardua, pero no imposible. En efecto, el creyente sabe que puede contar, no obstante su propia fragilidad, con la fuerza espiritual de la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Queridos amigos, estoy profundamente convencido de que hemos de afirmar, sin ceder a las presiones negativas del entorno, los valores del respeto rec\u00edproco, de la solidaridad y de la paz. La vida de cada ser humano es sagrada, tanto para los cristianos como para los musulmanes. Tenemos un gran campo de acci\u00f3n en el que hemos de sentirnos unidos al servicio de los valores morales fundamentales. La dignidad de la persona y la defensa de los derechos que de tal dignidad se derivan deben ser el objetivo de todo proyecto social y de todo esfuerzo por llevarlo a cabo. \u00c9ste es un mensaje confirmado de manera inconfundible por la voz suave pero clara de la conciencia. Un mensaje que se ha de escuchar y hacer escuchar: si cesara su eco en los corazones, el mundo estar\u00eda expuesto a las tinieblas de una nueva barbarie. S\u00f3lo se puede encontrar una base de avenencia reconociendo la centralidad de la persona, superando eventuales contraposiciones culturales y neutralizando la fuerza destructora de las ideolog\u00edas.<\/p>\n<p>En el encuentro que he tenido en abril con los Delegados de las Iglesias y Comunidades eclesiales y con representantes de diversas Tradiciones religiosas, dije: \u00abOs aseguro que la Iglesia quiere seguir construyendo puentes de amistad con los seguidores de todas las religiones, para buscar el verdadero bien de cada persona y de la sociedad entera\u00bb (L\u2019Osservatore Romano, 25 abril 2005, p. 4). La experiencia del pasado nos ense\u00f1a que el respeto mutuo y la comprensi\u00f3n no siempre han caracterizado las relaciones entre cristianos y musulmanes. Cu\u00e1ntas p\u00e1ginas de historia dedicadas a las batallas y las guerras emprendidas invocando, de una parte y de otra, el nombre de Dios, como si combatir al enemigo y matar al adversario pudiera agradarle. El recuerdo de estos tristes acontecimientos deber\u00eda llenarnos de verg\u00fcenza, sabiendo bien cu\u00e1ntas atrocidades se han cometido en nombre de la religi\u00f3n. La lecci\u00f3n del pasado ha de servirnos para evitar caer en los mismos errores. Nosotros queremos buscar las v\u00edas de la reconciliaci\u00f3n y aprender a vivir respetando cada uno la identidad del otro. La defensa de la libertad religiosa, en este sentido, es un imperativo constante, y el respeto de las minor\u00edas una se\u00f1al indiscutible de verdadera civilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A este prop\u00f3sito, siempre es oportuno recordar lo que los Padres del Concilio Vaticano II han dicho sobre las relaciones con los musulmanes. \u00abLa Iglesia mira tambi\u00e9n con aprecio a los musulmanes que adoran al \u00fanico Dios, vivo y subsistente, misericordioso y omnipotente, Creador del cielo y de la tierra, que habl\u00f3 a los hombres, a cuyos ocultos designios procuran someterse por entero, como se someti\u00f3 a Dios Abraham, a quien la fe isl\u00e1mica se refiere de buen grado [&#8230;]. Si bien en el transcurso de los siglos han surgido no pocas disensiones y enemistades entre cristianos y musulmanes, el santo S\u00ednodo exhorta a todos a que, olvidando lo pasado, ejerzan sinceramente la comprensi\u00f3n mutua, defiendan y promuevan juntos la justicia social, los bienes morales, la paz y la libertad para todos los hombres\u00bb (Declaraci\u00f3n Nostra Aetate, n. 3).<\/p>\n<p>Vosotros, estimados amigos, represent\u00e1is algunas Comunidades musulmanas en este Pa\u00eds en que he nacido, estudiado y pasado una buena parte de mi vida. Precisamente por eso deseaba encontraros. Gui\u00e1is a los creyentes del Islam y los educ\u00e1is en la fe musulmana. La ense\u00f1anza es el veh\u00edculo por el que se comunican ideas y convicciones. La palabra es la v\u00eda maestra en la educaci\u00f3n de la mente. Ten\u00e9is, por tanto, una gran responsabilidad en la formaci\u00f3n de las nuevas generaciones. Juntos, cristianos y musulmanes, hemos de afrontar los numerosos desaf\u00edos que nuestro tiempo nos plantea. No hay espacio para la apat\u00eda y el desinter\u00e9s, y menos a\u00fan para la parcialidad y el sectarismo. No podemos ceder al miedo ni al pesimismo. Debemos m\u00e1s bien fomentar el optimismo y la esperanza. El di\u00e1logo interreligioso e intercultural entre cristianos y musulmanes no puede reducirse a una opci\u00f3n tempor\u00e1nea. En efecto, es una necesidad vital, de la cual depende en gran parte nuestro futuro. Los j\u00f3venes, procedentes de tantas partes del mundo est\u00e1n aqu\u00ed, en Colonia, como testigos vivos de solidaridad, de hermandad y de amor. Ellos son la primicia de un alba nueva para la humanidad. Os deseo de todo coraz\u00f3n, queridos amigos musulmanes, que el Dios misericordioso y compasivo os proteja, os bendiga y os ilumine siempre. El Dios de la paz conforte nuestros corazones, alimente nuestra esperanza y gu\u00ede nuestros pasos por los caminos del mundo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Primer Viaje Apost\u00f3lico<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[46],"tags":[],"class_list":["post-293986","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/293986","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=293986"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/293986\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=293986"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=293986"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=293986"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}