{"id":293988,"date":"2005-08-25T22:00:00","date_gmt":"2005-08-25T20:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/discurso-del-santo-padre-benedicto-xvi-durante-la-vigilia-con-los-jovenes\/"},"modified":"2024-05-13T20:48:11","modified_gmt":"2024-05-13T18:48:11","slug":"discurso-del-santo-padre-benedicto-xvi-durante-la-vigilia-con-los-jovenes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/discurso-del-santo-padre-benedicto-xvi-durante-la-vigilia-con-los-jovenes\/","title":{"rendered":"Discurso del Santo Padre Benedicto XVI durante la vigilia con los j\u00f3venes"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;  \u00a0<img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/2010.focolare.org\/layout\/foto2005\/20050821c.jpg\" alt=\"\" align=\"right\" border=\"0\" hspace=\"8\" \/>Queridos j\u00f3venes:  En nuestra peregrinaci\u00f3n con los misteriosos Magos de Oriente hemos llegado al momento que san Mateo describe as\u00ed en su Evangelio: \u00abEntraron en la casa (sobre la que se hab\u00eda parado la estrella), vieron al ni\u00f1o con Mar\u00eda, y cayendo de rodillas lo adoraron\u00bb (Mt 2,11). El camino exterior de aquellos hombres termin\u00f3. Llegaron a la meta. Pero en este punto comienza un nuevo camino para ellos, una peregrinaci\u00f3n interior que cambia toda su vida. Porque seguramente se hab\u00edan imaginado a este Rey reci\u00e9n nacido de modo diferente. Se hab\u00edan detenido precisamente en Jerusal\u00e9n para obtener del Rey local informaci\u00f3n sobre el Rey prometido que hab\u00eda nacido. Sab\u00edan que el mundo estaba desordenado y por eso estaban inquietos. Estaban convencidos de que Dios exist\u00eda, y que era un Dios justo y bondadoso. Tal vez hab\u00edan o\u00eddo hablar tambi\u00e9n de las grandes profec\u00edas en las que los profetas de Israel hab\u00edan anunciado un Rey que estar\u00eda en \u00edntima armon\u00eda con Dios y que, en su nombre y de parte suya, restablecer\u00eda el orden en el mundo. Se hab\u00edan puesto en camino para encontrar a este Rey; en lo m\u00e1s hondo de su ser buscaban el derecho, la justicia que deb\u00eda venir de Dios, y quer\u00edan servir a ese Rey, postrarse a sus pies, y as\u00ed servir tambi\u00e9n ellos a la renovaci\u00f3n del mundo. Eran de esas personas que \u00abtienen hambre y sed de justicia\u00bb (Mt 5, 6). Un hambre y sed que les llev\u00f3 a emprender el camino; se hicieron peregrinos para alcanzar la justicia que esperaban de Dios y para ponerse a su servicio.  Aunque otros se quedaran en casa y les consideraban ut\u00f3picos y so\u00f1adores, en realidad eran seres con los pies en tierra, y sab\u00edan que para cambiar el mundo hace falta disponer de poder. Por eso, no pod\u00edan buscar al ni\u00f1o de la promesa si no en el palacio del Rey. No obstante, ahora se postran ante una criatura de gente pobre, y pronto se enterar\u00e1n de que Herodes \u2013 el Rey al que hab\u00edan acudido \u2013 le acechaba con su poder, de modo que a la familia no le quedaba otra opci\u00f3n que la fuga y el exilio. El nuevo Rey era muy diferente de lo que se esperaban. Deb\u00edan, pues, aprender que Dios es diverso de c\u00f3mo acostumbramos a imaginarlo. Aqu\u00ed comenz\u00f3 su camino interior. Comenz\u00f3 en el mismo momento en que se postraron ante este Ni\u00f1o y lo reconocieron como el Rey prometido. Pero deb\u00edan a\u00fan interiorizar estos gozosos gestos.  Deb\u00edan cambiar su idea sobre el poder, sobre Dios y sobre el hombre y, con ello cambiar tambi\u00e9n ellos mismos. Ahora hab\u00edan visto: el poder de Dios es diferente al poder de los grandes del mundo. Su modo de actuar es distinto de como lo imaginamos, y de como quisi\u00e9ramos imponerle tambi\u00e9n a \u00c9l. En este mundo, Dios no le hace competencia a las formas terrenales del poder. No contrapone sus ej\u00e9rcitos a otros ej\u00e9rcitos. Cuando Jes\u00fas estaba en el Huerto de los olivos, Dios no le env\u00eda doce legiones de \u00e1ngeles para ayudarlo (cf. Mt 26,53). Al poder estridente y pomposo de este mundo, \u00c9l contrapone el poder inerme del amor, que en la Cruz \u2013 y despu\u00e9s siempre en la historia \u2013 sucumbe y, sin embargo, constituye la nueva realidad divina, que se opone a la injusticia e instaura el Reino de Dios. Dios es diverso; ahora se dan cuenta de ello. Y eso significa que ahora ellos mismos tienen que ser diferentes, han de aprender el estilo de Dios.  Hab\u00edan venido para ponerse al servicio de este Rey, para modelar su majestad sobre la suya. \u00c9ste era el sentido de su gesto de acatamiento, de su adoraci\u00f3n. Una adoraci\u00f3n que comprend\u00eda tambi\u00e9n sus presentes \u2013 oro, incienso y mirra \u2013, dones que se hac\u00edan a un Rey considerado divino. La adoraci\u00f3n tiene un contenido y comporta tambi\u00e9n una donaci\u00f3n. Los personajes que ven\u00edan de Oriente, con el gesto de adoraci\u00f3n, quer\u00edan reconocer a este ni\u00f1o como su Rey y poner a su servicio el propio poder y las propias posibilidades, siguiendo un camino justo. Sirvi\u00e9ndole y sigui\u00e9ndole, quer\u00edan servir junto a \u00c9l la causa de la justicia y del bien en el mundo. En esto, ten\u00edan raz\u00f3n.  Pero ahora aprenden que esto no se puede hacer simplemente a trav\u00e9s de \u00f3rdenes impartidas desde lo alto de un trono. Aprenden que deben entregarse a s\u00ed mismos: un don menor que \u00e9ste es poco para este Rey. Aprenden que su vida debe acomodarse a este modo divino de ejercer el poder, a este modo de ser de Dios mismo. Han de convertirse en hombres de la verdad, del derecho, de la bondad, del perd\u00f3n, de la misericordia. Ya no se preguntar\u00e1n: \ufffdPara qu\u00e9 me sirve esto? Se preguntar\u00e1n m\u00e1s bien: \ufffdC\u00f3mo puedo servir a que Dios est\u00e9 presente en el mundo? Tienen que aprender a perderse a s\u00ed mismos y, precisamente as\u00ed, a encontrarse a s\u00ed mismos. Saliendo de Jerusal\u00e9n, han de permanecer tras las huellas del verdadero Rey, en el seguimiento de Jes\u00fas.  Queridos amigos, podemos preguntarnos lo que todo esto significa para nosotros. Pues lo que acabamos de decir sobre la naturaleza diversa de Dios, que ha de orientar nuestras vidas, suena bien, pero queda algo vago y difuminado. Por eso Dios nos ha dado ejemplos. Los Magos que vienen de oriente son s\u00f3lo los primeros de una larga lista de hombres y mujeres que en su vida han buscado constantemente con los ojos la estrella de Dios, que han buscado al Dios que est\u00e1 cerca de nosotros, seres humanos, y que nos indica el camino. Es la muchedumbre de los santos \u2013 conocidos o desconocidos \u2013 mediante los cuales el Se\u00f1or nos ha abierto a lo largo de la historia el Evangelio, hojeando sus p\u00e1ginas; y lo est\u00e1 haciendo todav\u00eda. En sus vidas se revela la riqueza del Evangelio como en un gran libro ilustrado. Son la estela luminosa que Dios ha dejando en el transcurso de la historia, y sigue dejando a\u00fan.  Mi venerado predecesor, el Papa Juan Pablo II, ha beatificado y canonizado a un gran n\u00famero de personas, tanto de tiempos recientes como lejanos. En estas figuras ha querido demostrarnos c\u00f3mo se consigue ser cristianos; c\u00f3mo se logra llevar una vida del modo justo: a vivir a la manera de Dios. Los beatos y los santos han sido personas que no han buscado obstinadamente la propia felicidad, sino que han querido simplemente entregarse, porque han sido alcanzados por la luz de Cristo. De este modo, ellos nos indican la v\u00eda para ser felices y nos muestran c\u00f3mo se consigue ser personas verdaderamente humanas. En las vicisitudes de la historia, han sido los verdaderos reformadores que tantas veces han remontado a la humanidad de los valles oscuros en los cuales est\u00e1 siempre en peligro de precipitar; la han iluminado siempre de nuevo lo suficiente para dar la posibilidad de aceptar \u2013 tal vez en el dolor \u2013 la palabra de Dios al terminar del obra del creaci\u00f3n: \u00abY era muy bueno\u00bb. Basta pensar en figuras como san Benito, san Francisco de As\u00eds, santa Teresa de \u00c1vila, san Ignacio de Loyola, san Carlos Borromeo, a los fundadores de las \u00f3rdenes religiosas del siglo XVIII, que han animado y orientado el movimiento social, o a los santos de nuestro tiempo: Maximiliano Kolbe, Edith Stein, Madre Teresa, Padre P\u00edo. Contemplando estas figuras comprendemos lo que significa \u00abadorar\u00bb y lo que quiere decir vivir a medida del ni\u00f1o de Bel\u00e9n, a medida de Jesucristo y de Dios mismo.  Los santos, hemos dicho, son los verdaderos reformadores. Ahora quisiera expresarlo de manera m\u00e1s radical a\u00fan: s\u00f3lo de los santos, s\u00f3lo de Dios, proviene la verdadera revoluci\u00f3n, el cambio decisivo del mundo. En el siglo pasado hemos vivido revoluciones cuyo programa com\u00fan fue no esperar nada de Dios, sino tomar totalmente en las propias manos la causa del mundo para transformar sus condiciones. Y hemos visto que, de este modo, un punto de vista humano y parcial se tom\u00f3 como criterio absoluto de orientaci\u00f3n. La absolutizaci\u00f3n de lo que no es absoluto, sino relativo, se llama totalitarismo. No libera al hombre, sino que le priva de su dignidad y lo esclaviza. No son las ideolog\u00edas las que salvan el mundo, sino s\u00f3lo dirigir la mirada al Dios viviente, que es nuestro creador, el garante de nuestra libertad, el garante de lo que es realmente bueno y aut\u00e9ntico. La revoluci\u00f3n verdadera consiste \u00fanicamente en mirar a Dios, que es la medida de lo que es justo y, al mismo tiempo, es el amor eterno. Y, \ufffdqu\u00e9 puede salvarnos, si no es el amor?  Queridos amigos, permitidme que a\u00f1ada s\u00f3lo dos breves ideas. Muchos hablan de Dios; en el nombre de Dios se predica tambi\u00e9n el odio y se practica la violencia. Por tanto, es importante descubrir el verdadero rostro de Dios. Los Magos de Oriente lo encontraron cuando se postraron ante el ni\u00f1o de Bel\u00e9n.\u00abQuien me ha visto a m\u00ed, ha visto al Padre\u00bb, dijo Jes\u00fas a Felipe (Jn 14,9). En Jesucristo, que por nosotros permiti\u00f3 que su coraz\u00f3n fuera traspasado, en \u00c9l se ha manifestado el verdadero rostro de Dios. Lo seguiremos junto con la muchedumbre de los que nos han precedido. Entonces iremos por el camino justo. Esto significa que no nos construimos un Dios privado, un Jes\u00fas privado, sino que creemos y nos postramos ante el Jes\u00fas que nos muestran las Sagradas Escrituras, y que en la gran comunidad de fieles llamada Iglesia se manifiesta viviente, siempre con nosotros y al mismo tiempo siempre ante de nosotros. Se puede criticar mucho a la Iglesia. Lo sabemos, y el Se\u00f1or mismo nos lo ha dicho: es una red con peces buenos y malos, un campo con trigo y ciza\u00f1a. El Papa Juan Pablo II, que nos ha mostrado el verdadero rostro de la Iglesia en los numerosos santos que ha proclamado, tambi\u00e9n ha pedido perd\u00f3n por el mal causado en el transcurso de la historia por las palabras o los actos de hombres de la Iglesia. De este modo, tambi\u00e9n a nosotros nos ha hecho ver nuestra verdadera imagen, y nos ha exhortado a entrar, con todos nuestros defectos y debilidades, en la muchedumbre de los santos que comenz\u00f3 a formarse con los Magos de Oriente. En el fondo, consuela que exista la ciza\u00f1a en la Iglesia. As\u00ed, no obstante todos nuestros defectos, podemos esperar estar a\u00fan entre los que siguen a Jes\u00fas, que ha llamado precisamente a los pecadores. La Iglesia es como una familia humana, pero es tambi\u00e9n al mismo tiempo la gran familia de Dios, mediante la cual \u00c9l establece un espacio de comuni\u00f3n y unidad en todos los continentes, culturas y naciones. Por eso nos alegramos de pertenecer a esta gran familia; de tener hermanos y amigos en todo el mundo. Justo aqu\u00ed, en Colonia, experimentamos lo hermoso que es pertenecer a una familia tan grande como el mundo, que comprende el cielo y la tierra, el pasado, el presente y el futuro de todas las partes de la tierra. En esta gran comitiva de peregrinos, caminamos junto con Cristo, caminamos con la estrella que ilumina la historia. \u00abEntraron en la casa, vieron al ni\u00f1o con Mar\u00eda, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron\u00bb (Mt 2,11).  Queridos amigos, \u00e9sta no es una historia lejana, de hace mucho tiempo. Es una presencia. Aqu\u00ed, en la Hostia consagrada, \u00c9l est\u00e1 ante nosotros y entre nosotros. Como entonces, se oculta misteriosamente en un santo silencio y, como entonces, desvela precisamente as\u00ed el verdadero rostro de Dios. Por nosotros se ha hecho grano de trigo que cae en tierra y muere y da fruto hasta el fin del mundo (cf. Jn 12,24). \u00c9l est\u00e1 presente, como entonces en Bel\u00e9n. Y nos invita a esa peregrinaci\u00f3n interior que se llama adoraci\u00f3n. Pong\u00e1monos ahora en camino para esta peregrinaci\u00f3n del esp\u00edritu, y pid\u00e1mosle a \u00c9l que nos gu\u00ede. Am\u00e9n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>JMJ 2005<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_seopress_robots_follow":"","_seopress_robots_imageindex":"","_seopress_robots_snippet":"","_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_robots_breadcrumbs":"","_seopress_robots_freeze_modified_date":"","_seopress_robots_custom_modified_date":"","_seopress_robots_canonical":"","_seopress_social_fb_title":"","_seopress_social_fb_desc":"","_seopress_social_fb_img":"","_seopress_social_fb_img_attachment_id":0,"_seopress_social_fb_img_width":0,"_seopress_social_fb_img_height":0,"_seopress_social_twitter_title":"","_seopress_social_twitter_desc":"","_seopress_social_twitter_img":"","_seopress_social_twitter_img_attachment_id":0,"_seopress_social_twitter_img_width":0,"_seopress_social_twitter_img_height":0,"_seopress_redirections_value":"","_seopress_redirections_enabled":"","_seopress_redirections_enabled_regex":"","_seopress_redirections_logged_status":"","_seopress_redirections_param":"","_seopress_redirections_type":0,"_seopress_analysis_target_kw":"","_seopress_news_disabled":"","_seopress_video_disabled":"","_seopress_video":[],"_seopress_pro_schemas_manual":[],"_seopress_pro_rich_snippets_disable_all":"","_seopress_pro_rich_snippets_disable":[],"_seopress_pro_schemas":[],"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[46],"tags":[],"class_list":["post-293988","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/293988","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=293988"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/293988\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=293988"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=293988"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=293988"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}