{"id":294158,"date":"2006-05-18T22:00:00","date_gmt":"2006-05-18T20:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/te-he-encontrado-en-el-dolor\/"},"modified":"2024-05-13T20:48:51","modified_gmt":"2024-05-13T18:48:51","slug":"te-he-encontrado-en-el-dolor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/te-he-encontrado-en-el-dolor\/","title":{"rendered":"Te he encontrado \u2026 en el dolor"},"content":{"rendered":"<p><strong>\u00a1Te he encontrado en muchos lugares, Se\u00f1or!<\/strong>  Te he sentido palpitar  en el silencio profundo  de una ermita alpina,  en la penumbra del sagrario  de una catedral vac\u00eda,  en el palpitar un\u00e1nime  de una muchedumbre que te ama y llena  las arcadas de tu iglesia  de cantos y de amor.  Te he encontrado en la alegr\u00eda.  Te he hablado  m\u00e1s all\u00e1 del firmamento estrellado,  mientras, de noche y en silencio,  volv\u00eda del trabajo a casa.  Te busco y a menudo te encuentro.  Pero donde siempre te encuentro  es en el dolor.  Un dolor, cualquier dolor,  es como el sonido de la campanilla  que llama a la esposa de Dios a la oraci\u00f3n.  Cuando a parece la sombra de la cruz,  el alma se recoge  en el tabern\u00e1culo de su intimidad  y, olvidando el tintineo de la campana  te \u201cve\u201d y te habla.  Eres T\u00fa quien vienes a visitarme.  Soy yo que te respondo.  \u201cHeme aqu\u00ed, Se\u00f1or, te quiero, Te he querido\u201d.  Y en este encuentro, al alma no siente su dolor,  sino que est\u00e1 como embriagada de tu amor,  invadida por Ti, embriagada por ti;  yo en Ti, T\u00fa en m\u00ed,  a fin de que seamos uno.  Luego abro de nuevo los ojos a la vida,  a la vida menos verdadera,  divinamente aguerrida  para conducir tu guerra.  (de Meditaciones, Editorial Ciudad Nueva, Buenos Aires 2002)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pensiero di Chiara Lubich<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[46],"tags":[],"class_list":["post-294158","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/294158","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=294158"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/294158\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=294158"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=294158"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=294158"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}