{"id":294170,"date":"2006-05-31T22:00:00","date_gmt":"2006-05-31T20:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/junio-2006\/"},"modified":"2024-05-13T20:48:54","modified_gmt":"2024-05-13T18:48:54","slug":"junio-2006","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/junio-2006\/","title":{"rendered":"Junio 2006"},"content":{"rendered":"<p>\u201cHan sido llamados para vivir en libertad\u201d (<em>Gal <\/em>5,13). Ese es el anuncio que Pablo de Tarso dirige a los cristianos de las distintas comunidades de Galacia. Un anuncio que reitera las palabras de Jes\u00fas cuando dec\u00eda que nos habr\u00eda hecho \u201crealmente libres\u201d (<em>Jn<\/em> 8,36; 3). \u00bfLibres de qu\u00e9? Los cristianos de Galacia hab\u00edan sido liberados de las prescripciones legales de la Ley mosaica, libertad extendida luego a todos los cristianos. Pero, m\u00e1s que eso, hemos sido liberados del pecado y de sus consecuencias: de nuestros temores, de la b\u00fasqueda desenfrenada de intereses, los condicionamientos culturales, las convenciones sociales\u2026 Somos libres, entonces, cuando observamos las normas de conducta social y religiosa del cristianismo, porque no las sentimos como obligaciones impuestas desde afuera. Para nosotros hay una ley nueva, la \u201cley de Cristo\u201d (<em>Gal<\/em> 6 2;4), como la llama Pablo, que est\u00e1 inscripta en nuestro coraz\u00f3n y aflora desde lo \u00edntimo de la persona renovada por el amor de Cristo: una \u201cley que nos hace libres\u201d (<em>Sant<\/em> 2,12;5). Una ley que nos da, al mismo tiempo, la fuerza para ponerla en pr\u00e1ctica. Somos libres porque nos gu\u00eda el Esp\u00edritu Santo que vive en nosotros. Por eso, esta invitaci\u00f3n. <\/p>\n<p class=\"RipPdv\">\u00abLos exhorto a que se dejen conducir por el Esp\u00edritu (&#8230;). Si est\u00e1n animados por el Esp\u00edritu, ya no est\u00e1n sometidos a la Ley\u00bb<\/p>\n<p>En este per\u00edodo de Pentecost\u00e9s revivimos el acontecimiento del descenso del Esp\u00edritu sobre Mar\u00eda y los disc\u00edpulos reunidos en el Cen\u00e1culo. Con sus lenguas de fuego derrama en los corazones el amor de Dios (<em>Rm<\/em> 5,5,6). Esta es la ley nueva: el amor. El Esp\u00edritu Santo es el Amor de Dios que, al venir a nosotros, transforma nuestro coraz\u00f3n, infunde en \u00e9l su mismo amor y ense\u00f1a a actuar en el amor y por amor. El amor es el que nos mueve, el que nos sugiere c\u00f3mo responder a las situaciones y a las opciones que debemos tomar. Es el amor el que nos ense\u00f1a a distinguir: esto est\u00e1 bien, lo hago; esto est\u00e1 mal, no lo hago. Es el amor el que nos impulsa a actuar en funci\u00f3n del bien del otro. No somos guiados desde afuera, sino por ese principio de vida nueva que el Esp\u00edritu ha puesto dentro de nosotros. Fuerzas, coraz\u00f3n, mente, todas nuestras capacidades pueden \u201ccaminar seg\u00fan el Esp\u00edritu\u201d porque las unifica el amor y las pone completamente a disposici\u00f3n del proyecto de Dios sobre nosotros y sobre la sociedad. Tenemos la libertad de amar\u00bb <\/p>\n<p class=\"RipPdv\">\u00abLos exhorto a que se dejen conducir por el Esp\u00edritu (&#8230;). Si est\u00e1n animados por el Esp\u00edritu, ya no est\u00e1n sometidos a la Ley\u00bb<\/p>\n<p>\u201cSi est\u00e1n animados por\u2026\u201d. Siempre existe el peligro de que algo le impida al Esp\u00edritu Santo tomar plena posesi\u00f3n de nuestra mente, de nuestro coraz\u00f3n. Se puede ofrecer resistencia a su voz y a su gu\u00eda al punto de \u201centristecerlo\u201d (<em>Ef<\/em> 4,30;7), e incluso \u201cextinguir\u201d su presencia en nosotros (<em>1TS<\/em> 5,19;8). Muchas veces preferimos seguir nuestros deseos m\u00e1s que los suyos, nuestra voluntad m\u00e1s que la suya. \u00bfC\u00f3mo dejarnos guiar, entonces, por esa voz que habla en nuestro interior? \u00bfA d\u00f3nde nos lleva? El mismo Pablo nos lo recuerda pocos vers\u00edculos antes: toda la ley nueva de libertad se sintetiza en un solo precepto: el amor al pr\u00f3jimo. Pablo sugiere que ser libres significa hacerse esclavos del otro, ponerse al servicio los unos de los otros (<em>Gal<\/em> 5, 13-14). Esa voz dentro (el amor) nos impulsa a prestar atenci\u00f3n a quien est\u00e1 a nuestro lado, a escuchar, a dar. Puede parecer extra\u00f1o, pero al final cada Palabra de Vida nos lleva a amar. No es algo forzado, es la l\u00f3gica evang\u00e9lica. S\u00f3lo si estamos en el amor somos cristianos aut\u00e9nticos. <\/p>\n<p class=\"RipPdv\">\u00abLos exhorto a que se dejen conducir por el Esp\u00edritu (&#8230;). Si est\u00e1n animados por el Esp\u00edritu, ya no est\u00e1n sometidos a la Ley\u00bb<\/p>\n<p>Dej\u00e9mosle al Esp\u00edritu la libertad de conducirnos por el camino del amor. Podemos ped\u00edrselo de esta manera: t\u00fa eres la luz, la dicha, la belleza. T\u00fa arrebatas las almas, inflamas lo corazones y haces concebir pensamientos profundos y decisiones de santidad con compromisos individuales inesperados. T\u00fa santificas. Pero sobre todo, Esp\u00edritu Santo, t\u00fa que eres tan discreto, aunque impetuoso y desbordante, y soplas como brisa leve que pocos saben escuchar y sentir, mira lo rudo de nuestra tosquedad y haznos m\u00e1s devotos. Que no pasemos ning\u00fan d\u00eda sin invocarte, sin agradecerte, sin adorarte, sin amarte, sin vivir como disc\u00edpulos asiduos tuyos. Esta es la gracia que te pedimos.<\/p>\n<p><em>Chiara Lubich<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abLos exhorto a que se dejen conducir por el Esp\u00edritu (&#8230;). 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